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El laboratorio también dispone de una cámara de fumigación que permite controlar insectos y hongos que pueden afectar las colecciones

Inauguran laboratorio en Chiapas para conservar más de 3 mil textiles del mundo maya

Inauguran laboratorio en Chiapas para conservar más de 3 mil textiles del mundo maya

El Centro de Textiles del Mundo Maya (CTMM) inauguró un Laboratorio de Conservación y Restauración de Textiles para proteger su patrimonio cultural y prolongar la vida de más de 3 mil piezas que forman parte de sus colecciones.

El nuevo espacio permitirá identificar daños, prevenir el deterioro y realizar trabajos especializados en los textiles que resguarda la institución. De acuerdo con la información difundida por el centro, sus cuatro colecciones reúnen un total de 3 mil 400 piezas que requieren cuidados para mantenerse en condiciones adecuadas para su estudio, consulta y exhibición.

La apertura del laboratorio representa un avance para la conservación de prendas y otros objetos elaborados con técnicas tradicionales de los pueblos mayas. Estas piezas forman parte de la historia y la identidad cultural de las comunidades de la región, por lo que su preservación permite mantener vivo el conocimiento transmitido entre generaciones. Isabel Marván Barradas, restauradora del CTMM, explicó que las instalaciones cuentan con equipo especializado para atender diferentes tipos de daños. Entre los recursos disponibles se encuentran una tina de lavado, una mesa de secado y mesas de trabajo para revisar las piezas y registrar sus condiciones.

El laboratorio también dispone de una cámara de fumigación que permite controlar insectos y hongos que pueden afectar las colecciones. Estas herramientas ayudan a prevenir daños y facilitan la intervención de los objetos que necesitan trabajos de restauración. Marván Barradas señaló que las nuevas instalaciones permitirán atender los textiles de manera más rápida y en mayor cantidad. Además, explicó que algunas piezas requieren únicamente medidas de conservación preventiva, mientras que otras necesitan intervenciones más profundas para que puedan continuar exhibiéndose y consultándose.

De acuerdo con el centro, el espacio fue acondicionado para realizar procesos de lavado, secado, eliminación de manchas y elaboración de remiendos o refuerzos. También cuenta con equipo que permite identificar los materiales y las técnicas utilizadas en la elaboración de cada objeto. Aunque el laboratorio está enfocado en la conservación textil, sus instalaciones permiten trabajar con diversos materiales, como lana, algodón, madera, cerámica, pieles, lacas, fibras vegetales y fotografías, entre otros.

La puesta en marcha del proyecto contó con el respaldo de Fomento Cultural Banamex, institución que apoyó al Centro de Textiles del Mundo Maya desde sus primeros años de funcionamiento. Entre las aportaciones realizadas destaca el equipamiento especializado, incluida la cámara de fumigación, descrita por el centro como única en su tipo en Chiapas. Además de proteger las colecciones, el laboratorio busca convertirse en un espacio para compartir conocimientos y promover la formación de especialistas en conservación y restauración. La intención es facilitar la colaboración entre profesionales, investigadores y personas interesadas en el cuidado del patrimonio cultural.

Como parte de esta iniciativa, dos aprendices hablantes de las lenguas tsotsil y tseltal participan en las actividades del laboratorio. Durante su capacitación adquieren conocimientos teóricos y prácticos sobre el manejo, diagnóstico, documentación y conservación preventiva de las piezas. Su participación también representa una oportunidad para acercar a las nuevas generaciones a las tareas de protección del patrimonio textil y fomentar la transmisión de conocimientos relacionados con las tradiciones de los pueblos mayas. Con la inauguración de este laboratorio, el Centro de Textiles del Mundo Maya busca fortalecer el cuidado de sus colecciones y garantizar que las piezas puedan seguir siendo estudiadas y conocidas por investigadores, artesanos y visitantes. De esta manera, la conservación de los objetos también contribuye a preservar la memoria y las expresiones culturales de las comunidades de la región.

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