Estados Unidos dio el viernes su último adiós al ex presidente Ronald Reagan (1981-1989) en un majestuoso funeral estatal y servicio religioso en la catedral nacional de Washington, en presencia de varios dirigentes mundiales.
Al final del servicio religioso de dos horas, 40 campanadas despidieron al 40 Presidente de Estados Unidos, cuyos restos partirán de Washington por última vez a las 14:45 hora local en el avión presidencial Air Force One, con destino a California.
Reagan será enterrado este viernes al atardecer en los jardines de su biblioteca, en Simi Valley, en una ceremonia privada para unas 700 personas.
La misa, celebrada en presencia de unas 4 mil personas por el ex senador republicano, padre episcopal y futuro embajador en Naciones Unidas John Danforth, marcó el final de tres días del primer funeral estatal en 30 años, realizado en medio de gran pompa y circunstancia.
Reagan "creía que Estados Unidos no era sólo un lugar en el mundo sino la esperanza del mundo", dijo el presidente George W. Bush, que reivindica su legado político.
"Actuó para defender la libertad en todos los lugares donde estaba amenazada", añadió en referencia a su feroz lucha contra el comunismo.
"Hemos perdido a un gran presidente, a un gran estadunidense, a un gran hombre, y yo he perdido un gran amigo", dijo Thatcher, en un mensaje grabado a raíz de su frágil estado de salud.
Reagan "buscó curar el espíritu herido de América, restaurar la fortaleza del mundo libre, y liberar a los esclavos del comunismo (...) Ganó la Guerra Fría, no sólo sin disparar un solo tiro, sino también invitando al enemigo a salir de su fortaleza y transformándolo en amigo", indicó Thatcher, sentada junto al ex presidente soviético Mijaíl Gorbachov en la catedral.
Bajo la niebla y la llovizna, una solemne procesión trasladó esta mañana desde el Congreso estadunidense a la catedral los restos de Reagan, que falleció en California el 5 de junio a los 93 años tras una batalla de 10 años con la enfermedad de Alzheimer.
Los tres hijos del ex presidente, Michael, Patti y Ron, acompañaron a Nancy, que fue su esposa durante 52 años. Su hija Maureen murió en 2001 de un tumor cerebral.
El ex primer ministro de Canadá, Brian Mulroney, y el ex presidente George Bush padre, que fue embargado por la emoción, hicieron reír al público cuando contaron chistes y ocurrencias de Reagan durante sus elegías.
"Espero que todos sean republicanos", dijo un Reagan herido de bala a los médicos que lo atendían, poco después de ser víctima de un intento de asesinato en marzo de 1981, narró Bush padre.
En América Latina, donde la Guerra Fría fue caliente, Reagan es recordado porque hizo lo posible para apoyar a los contras antisandinistas en Nicaragua, incluso fuera de la ley, y para contrarrestar la influencia de la ex URSS en la región aunque fuera apoyando a las brutales dictaduras de El Salvador y Guatemala.
El gobierno cubano calificó el viernes a Reagan como "un adversario tenaz" y se abstuvo por ahora "de emitir juicios críticos" en respeto a su familia.
Además de George Bush padre, los otros tres ex jefes de Estado estadunidenses aún con vida (Bill Clinton, Jimmy Carter y Gerald Ford) también participaron en el servicio religioso.
Esta es la primera vez que se celebra un funeral estatal en el país desde la muerte del demócrata Lyndon Johnson en 1973.
Un procedimiento excepcional de seguridad fue implementado para esta jornada de duelo nacional por temor a que ocurra un atentado. El gobierno federal y los mercados financieros cerraron sus puertas, y el famoso edificio Empire State de Nueva York permanece iluminado desde el jueves en respeto al ex presidente.
Otros de los antiguos y actuales líderes que participaron en el servicio religioso fueron el ex presidente polaco Lech Walesa, el primer ministro británico Tony Blair, el canciller alemán Gerhard Schroeder, el presidente sudafricano Thabo Mbeki, el jefe de gobierno italiano Silvio Berlusconi, el príncipe Carlos de Gran Bretaña y el secretario general de la ONU, Kofi Annan.
Entre lunes y viernes, primero en California y luego en Washington, decenas de miles de estadunidenses llegados de todo el país se despidieron de su carismático ex presidente tras realizar varias horas de cola para poder acercarse a su ataúd.
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