Nació Agustín Lara el 30 de octubre de 1897, Tlacotalpan, Veracruz, aunque se discuten su origen las ciudades de Puebla, la Ciudad de México y hasta la de Madrid, España, pero lo más seguro es que naciera en ese pueblo que está a 90 kilómetros del puerto de Veracruz y cuyo Centro Histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1998.Desde niño mostró talento para la música. Inició sus primeros trabajos en bares y cantinas de mala muerte, en una de las cuales una de sus musas, esto es una prostituta, le marca para siempre con una cicatriz al herirle el rostro en un pleito.Participa, al parecer, en la última parte de la Revolución Mexicana y durante la Guerra Cristera en los años 20, de manera casual, conoce al Padre Pro, que será uno de los mártires más destacados de tan cruel conflicto. En 1929 el tenor Juan Arvizu empieza a interpretar sus canciones, pero será la radio la que, al año siguiente, le dará la oportunidad de llegar a los hogares mexicanos, con su programa “La hora íntima de Agustín Lara”.Incursiona también en el cine, con una de las películas más famosas de la cinematografía nacional, “Santa”, que se inspira en la novela de Federico Gamboa, el escritor y diplomático porfirista.La XEW lo impulsará a la fama, máxime que ahí conoce a dos de sus más destacados intérpretes: Pedro Vargas y Toña la Negra. Después de múltiples esposas y amantes, Lara se casa con María Félix en 1945, convirtiéndose en una de las parejas más llamativas de la época. Para 1953 ya era una celebridad, recibiendo un homenaje en el Palacio de Bellas Artes, con la presencia del Presidente Adolfo Ruiz Cortines. Compuso varias canciones dedicadas a ciudades españolas, sin conocerlas, como Toledo, Granada, Sevilla, pero la más famosa, sin duda alguna, fue Madrid. Típicamente, fue un aficionado fiel al toreo. Murió el 6 de noviembre de 1970 en la ciudad de México.¿Por qué sigue vigente el Músico poeta, como se le llamó?
Muchas de sus canciones fueron censuradas en la radio, pues elogiaban a las prostitutas y al ambiente de los antros de mala muerte, donde la vida bohemia se tornaba cada noche en una épica de los placeres carnales. Algunas de sus canciones se volvieron parte del repertorio sentimental de la sociedad mexicana: “Arráncame la vida”, “Aventurera”, “Farolito”, “Mujer”, “Piensa en mí”, “Solamente una vez”, por mencionar algunas.Las crónicas de Carlos Monsiváis sobre Agustín Lara son insuperables, habría que revisarlas en “Amor Perdido” y “Días de Guardar”, dos de sus mejores textos.Las letras de Lara fueron la posibilidad de que la poesía, popular y algo más, llegara al pueblo. Su voz inconfundible, su aspecto de poeta de arrabal, su música extraordinaria, son patrimonio invaluable de nuestro país.
Notas relacionadas:
En el camino: Revueltas, el músico
En el camino… LAS CENIZAS DE PASOLINI
cr
Copyright © 2024 La Crónica de Hoy .