Cronomicón

Melomanías: Sting, la vida después de The Police (I)

En la historia del rock, sólo en muy contadas ocasiones nos encontramos con músicos que tras su salida de una banda exitosa logran crearse una carrera como solista que sea aún más exitosa.

Este es el caso de una de las grandes estrellas británicas de todos los tiempos: Gordon Matthew Thomas Sumner, mejor conocido como Sting; un excelso compositor, bajista y vocalista que ha logrado una fusión de diversos géneros a lo largo de su obra, desde el punk hardcore, pasando por el rock hasta el jazz, el reggae e inclusive música clásica, además de haberse convertido en uno de los más exitosos músicos británicos de todos los tiempos.

En entregas anteriores ya les compartimos sobre la banda con la que el mundo conoció a Sting: The Police, desde su creación hasta el momento en que los tres integrantes: Sting, Andy Summers y Stewart Copeland, acordaron perseguir sus proyectos propios sin oficializar la disolución de The Police; hoy queremos continuar con la historia sobre la carrera solista del gran Sting.

Aunque Sting ya había comenzado a participar en todo tipo de conciertos y festivales solo, sin The Police, fue en 1985 cuando lanzó su primer disco como solista. El grupo de músicos que conjuntó para la grabación y las presentaciones que le siguieron fue simplemente una constelación de estrellas del jazz, y por lo mismo: The Dream Of The Blue Turtles, logró triple Platino y cuatro nominaciones a los premios Grammy; Sting entró por la puerta grande a la escena rockera ya como acto solo. El primer sencillo de este álbum fue el más exitoso: “If You Love Somebody Set Them Free”.

Pero participó en diversos conciertos, interpretando éxitos de The Police, además de sus canciones y en colaboraciones con muchos artistas, entre ellos, Phil Collins con segundas voces en algunas piezas de su álbum: No Jacket Required o con la excelente banda Dire Straits, en donde hizo la segunda voz de una de las canciones más famosas de los inicios de MTV: “Money For Nothing”.

En 1987 publicó su segundo disco como solista: Nothing Like The Sun, y ahí se incluye una de las piezas más exitosas de su creación: “Englishman In New York”, canción inspirada por la vida de un artista y escritor inglés, Quentin Crisp, quien fue muy sonado por declararse gay en los años 20 y haber vivido las pesadas consecuencias sociales de la época; Sting recién lo había conocido en persona en esos años. En el coro de esta canción, la letra nos dice:

“Se requiere ser muy hombre para sufrir la ignorancia y sonreír. Sé tú mismo sin importar lo que digan”.

Este álbum incluye varias canciones que se han vuelto entrañables para su público: “We’ll Be Together”, “Fragile” y “Be Still My Breaking Heart”, dedicada a su madre que acababa de morir, el tema fue nominado al Grammy como mejor canción del año. Este álbum es considerado como uno de los mejores de la década de los 80.

El siguiente año, 1988, publicó un EP con cinco canciones en español y portugués, Nada Como El Sol, como un esfuerzo para jalar la atención del mundo a los problemas latinoamericanos, especialmente para poner fin a las matanzas en Chile por Pinochet, cuyo régimen de terror terminaría en 1990.

Con la llegada de la nueva década, Sting se mantenía en los cuernos de la Luna, avanzando en la complejidad de su música y abrevando constantemente del jazz y su libertad y participando en cuanto festival de nivel se le presentara. Participó en el disco en vivo de Frank Zappa: Broadway The Hard Way, en donde interpretaron juntos la canción de The Police: “Murder By Numbers”.

Continuará…

@jorgehhm

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