En las primeras décadas del siglo XX comenzó a tomar forma la escena musical del jazz, que es un género musical que desde su nacimiento se ha construido sobre cimientos clásicos en combinación con juegos musicales e improvisación, pieza clave sin la que el jazz no sería el jazz.
Pero, ¿qué significa la palabra Jazz? Se cuenta que nació en Chicago alrededor de 1915, pues aunque las bandas y orquestas que se especializaban en este género tan complejo ya existían como agrupaciones, pero este nuevo estilo aún no tenía nombre.
La palabra "jass", en esa época era utilizada en los bajos fondos para dar un nombre al placer y negocio sexuales, pero aún no se utilizaba para nombrar este estilo musical tan sexy y sensual.
Cuenta la leyenda que en Chicago existió una banda de este género novedoso, llamada: Johnny Stein's Band. Además del nombre de la banda, tenían la peculiaridad de que, en sus presentaciones, tenían a una persona dedicada a gritar cada cierto tiempo, y a todo pulmón, la frase: "Jass it up, boys", que podríamos traducirla como algo así como: "Cachondeenlo hasta el tope, chicos", con el doble propósito de regalarle una motivación extra a sus músicos y, por otro lado, de atrapar la atención del gran público.
Por esta razón, la misma gente rebautizó a esta agrupación, como: Stein's Dixieland Jass Band, pero por un error de imprenta, la forma de escribir la palabra "Jass" se imprimió como: "Jasz", y de ahí fue sólo un ejercicio de irle dando coherencia al género y a su nombre, por lo que, pasaron de llamarse "Jasz" a "Jaz" y de ahí brincaron a la doble zeta y dieron un paso muy importante al ponerle el nombre definitivo a este género musical: Jazz.
Quizá esta versión no sea real, o quizá sí, no podemos saberlo, pero lo que es un hecho es que el Jazz, como género, nació espontáneamente, varios años antes de recibir este bautizo, y desde sus inicios comenzó a crear diferentes juegos y subgéneros con temas muy específicos, como el dixieland, el be boop y el swing.
Durante las primeras décadas del siglo anterior, surgieron tres voces femeninas que cantaban música de todos estos subgéneros del Jazz: Billie Holiday, Sarah Vaughan y, nuestra heroína del día de hoy: Ella Fitzgerald.
Ella, de raza negra igual que las otras dos cantantes y nacida en 1917, sufrió una historia muy complicada y llena de carencias en su vida; primero que nada, su padre, William Fitzgerald, abandonó a ella y a su madre, Temperance Temple, mientras vivían una historia sumida en la pobreza por su origen humilde y la normal falta de oportunidades generada por tantos prejuicios y clichés, sobre todo los de las diferencias en las capacidades intelectuales, relacionadas con el color de piel o cosas peores.
En 1932 sufrió la muerte de su madre, por lo que su tía Virginia se hizo cargo de ella. Su media hermana, Frances, más pequeña e hija de su madre, pero de diferente padre, Joseph Da Silva, terminó yéndose a vivir junto con Ella y su tía, a la muerte de su propio padre. Estas situaciones generaron un ambiente emocional no muy adecuado para Ella, cuestión que finalmente plasmaría en su estilo en su canto.
A sus 17 años, Ella participó en un concurso de canto y lo ganó; mantuvo desde niña un especial interés por la música de Louis Armstrong, estudiando cada una de sus grabaciones; el futuro le traería la oportunidad de cantar a dueto con él, en varias piezas.
Continuará...
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