“¡Guadalajara es la capital del rock en México!”, gritó al micrófono, sobre el escenario montado a mediocampo del Estadio Jalisco, uno de los animadores del primer concierto multitudinario de heavy metal que ocurría en la ciudad. Era la noche del jueves 25 de octubre de 1984, en un ambiente de algarabía, luces, humo de cigarrillos y el aroma de la mezcla de quién sabe qué sustancias. Minutos después emergió del túnel que conduce a la cancha, una ambulancia de la Cruz Roja, de cuya parte trasera salieron dando un salto Kevin DuBrow, Carlos Cavazo, Rudy Sarzo y Frankie Banali, integrantes de Quiet Riot, el grupo que en ese momento se posicionaba en la cúspide de la popularidad, por encima incluso de artistas como Michael Jackson, Lionel Richie o The Police, algo nunca antes logrado por una banda de metal.
Se trataba de todo un suceso. El rock era la moda internacional. Los intérpretes de corridos y los grupos de baladas románticas como Los Bukis, Solitarios, Terrícolas y anexos no se escuchaban en la FM, ni pensarlo. Un año antes, en 1983, el grupo angelino Quiet Riot había lanzado su tercer LP, que en la portada traía a un hombre en cuclillas, con una máscara de hierro, ataviado con chamarra de piel tinta y las mangas atadas como si fuera camisa de fuerza. De ese acetato se desprendieron dos hitazos: Cum on feel the noize –cóver de una canción del grupo Slade- y Metal Health –que también era el nombre del disco-, los cuales impulsaron a la banda a los primeros peldaños de las listas de Billboard, y de la fama en una gran cantidad de países.
Para promover su cuarto disco, titulado Condition Critical, Quiet Riot emprendió una gira iniciada el 17 de agosto de 1984 en Toronto y finalizada el 10 agosto de 1985 en Ohio, con 86 presentaciones en vivo en ciudades de Canadá, Estados Unidos, Japón, Argentina, Brasil y Puerto Rico. Por gestiones que en gran parte se atribuyen al promotor local Juan Valencia Macías -ya fallecido-, se tomó en cuenta a Guadalajara como la única sede mexicana que incluiría en su tour la banda del momento.
NO LLEGARON LOS KISS; EARTH, WIND & FIRE, SÍ
Se anunció que Quiet Riot tocaría en la capital jalisciense el 25 de octubre de hace cuatro décadas, en un espacio entre sus conciertos en las ciudades texanas de Odessa y Lubbock, agendados los días 24 y 26 de ese mes. Así es que todo mundo aquí en la Perla Tapatía quiso ir a verlos, al igual que los fanáticos de otras latitudes de la República. A finales de los años setenta hubo un infructuoso intento de traer a Kiss, pero parece que la estrambótica y maquillada imagen de la banda liderada por Gene Simmons y Paul Stanley asustó a las autoridades. Recuerdo que como para apacentar a las huestes rocanroleras, como a quien le otorgan un premio de consolación, vino Earth, Wind & Fire, agrupación exponente de música disco y soul, oriunda de Chicago, que se presentó –se dice que también gracias a la mediación de don Juan Valencia- en el Estadio Jalisco el viernes 7 de noviembre de 1980. Esa tocada y la de Carlos Santana en el Auditorio Benito Juárez, por aquellas fechas, eran prácticamente los únicos antecedentes de conciertos de ese nivel en Guadalajara.
Debido a su popularidad en 1984, y a la efervescencia por el género al que pertenecían, los Quiet Riot –de manera fugaz, haciendo play back en dos canciones- aparecieron en XETÚ y en Siempre en Domingo, los programas de Televisa más “godínez” de la época, pero también imprescindibles como escaparate del éxito entre el público mexicano y de Latinoamérica.
Músicos e integrantes de grupos de rock de la época, quienes acudieron al concierto de Quiet Riot en Guadalajara recuerdan que era tan inusual un espectáculo de tal magnitud que no había una empresa con el equipo capaz de sonorizar un espacio del tamaño del Estadio Jalisco, por lo tanto los organizadores recurrieron a las bandas locales y a diferentes instancias para alquilar amplificadores, bocinas, luces y todo lo necesario que requería la logística del suceso, no importaba que aquello fuera una mezcolanza. Se dice que inclusive "tuvieron que ir con doña Sonia”, una señora que junto con su esposo rentaba aparatos de sonido en una finca de la calle Gómez Farías, cerca de la Calzada Independencia.
EL PONIENTE DE GUADALAJARA, PRESENTE; EL ORIENTE, TAMBIÉN
A mis 16 años de edad el día del concierto de Quiet Riot, yo estudiaba el tercer semestre de preparatoria en la Universidad de Guadalajara. Ese jueves 25 de octubre de hace cuatro décadas, asistí al Centro Universitario de Actividades para el Desarrollo de la Comunidad, conocido como “Los Belenes”, en el complejo situado en Periférico y la Avenida Parres Arias, muy cerca de donde ahora está el Auditorio Telmex. Mi papá, don Ubaldo, quien trabajaba en el sindicato de espectáculos al que le correspondía controlar el acceso a los estadios y la plaza de toros, me consiguió un pase para el concierto. Ese día sólo acudí a la primera clase en “Los Belenes”, de 4:00 a 5:00 de la tarde, y me salí a tomar un camión del transporte colectivo que me llevó a la Avenida Alcalde. No sabía exactamente cómo ir al Estadio Jalisco, así que en cuanto lo divisé a la distancia, bajé del autobús y caminé serpeteando por las calles de las colonias Jardines Alcalde e Independencia.
Llegué al estadio y subí a la Zona B, de donde presencié la tocada. Las teloneras o abridoras fueron dos organizaciones tapatías: Toncho Pilatos -con una alineación un tanto improvisada, pues algunos de sus músicos ya habían dejado la banda-, y Sombrero Verde, que hoy es nada más y nada menos que Maná.
El público se hallaba nutrido de jóvenes de los diferentes puntos cardinales de la metrópoli. Obvio que en la cancha, sobre el pasto, estaban los de Ciudad del Sol y otros fraccionamientos del poniente de la Zona Metropolitana. Los del oriente, en su mayoría, estábamos en las partes altas del estadio, pero estábamos.
Nunca imaginé que cuarenta años después iba a escribir una crónica de ese concierto. Otro detalle de aquella lejanísima noche es el sonido entrecortado en mi memoria de cuatro canciones: Slick black cadillac, Cum on feel the noize, Metal health (bang your head) y Mama weer all crazee now, que era otro cóver de la banda Slade y el sencillo con el que Quiet Riot buscaba escalar de nuevo hacia la punta de la popularidad.
Al salir del estadio quise treparme a una de las unidades del transporte público que aguardaban sobre la Calzada Independencia; sin embargo, se fueron yendo atiborrados de efusivos rockeros. Entonces caminé por esa avenida hacia el sur junto con una horda de asistentes. Unos minutos después pasó una pequeña pickup en cuya caja nos montamos como veinticinco cristianos. El chofer, que en la cabina iba acompañado de otros dos muchachos, seguramente intuyó que la suspensión de la camioneta iba a tronar, por lo que dobló hacia el poniente en la primera calle que pudo.
Tuvimos que bajarnos a brincos y volver pie a tierra sobre la Calzada hasta llegar al Parque Morelos. De ahí en adelante se borraron mis recuerdos. No sé cómo pude a esas horas –cerca de la medianoche- trasladarme a casa. Amigos que asistieron al “toquín”, de memoria más lúcida, me aseguran que hubo servicio de camiones urbanos para llegar al oriente.
DE REGRESO, 34 AÑOS DESPUÉS
Lo que sí ha prevalecido con nitidez en el anaquel de mis remembranzas es una tarde de jueves en junio o julio de ese mismo año, el 84, cuando durante un receso de clases en “Los Belenes”, estábamos afuera del salón varios compañeros de la Prepa 2, entre ellos Jorge Armando Puebla Veloz, con quien aún conservo amistad y que en ese momento tenía una grabadora en la que hacía sonar la canción Owner of a lonely heart, del grupo Yes.
Acababa de llover y el cielo estaba teñido de un tenue arrebol, en señal del inminente ocaso. Recuerdo que aspiré el olor a humedad y me pregunté en silencio qué me depararía el destino en un futuro lejano. Cuarenta años después no me quejo en absoluto. La vida, embardunada con sus altibajos, no me adeuda nada.
Por cierto, Quiet Riot volvió a Guadalajara el 15 de noviembre de 2018, aunque de los integrantes que vi en 1984, sólo actuó el baterista Frankie Banali. Junto con mi nieta mayor, que entonces tenía 12 años de edad; mi esposa, Emma, y su hermana Vero, fui al concierto en el Teatro Diana. Ellas dos también asistieron al Estadio Jalisco el 25 de octubre de hace cuatro décadas.
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SET LIST DE QUIET RIOT EN EL ESTADIO JALISCO EN 1984
Sign of the times
Slick black cadillac
Love’s a bitch
Party all night
Don’t wanna let you go
Run for cover
Solo de batería
Winners take all
Let’s get crazy
Solo de guitarra
Stomp your hands, clap your feet
Cum on feel the noize
Metal health (bang your head)
Mama weer all crazee now
Fuente: www.setlist.fm
Créditos de fotografías: 1.- You Tube Michel Jay, captura de pantalla (foto de archivo) / 2.- Facebook dj eddie / 3.- Archivo