
Habitantes de la Benito Juárez acudieron esta semana a las oficinas de la alcaldía para presentar una queja pública en contra del concejal de Morena, Hugo Torres Zumaya, a quien acusan de haberlos involucrado en la organización de un bazar que presuntamente se instalaría en el Parque de los Venados y que nunca se realizó, pese a que —afirman— hubo solicitudes de documentos, reuniones constantes y aportaciones económicas de algunos participantes.
De acuerdo con el testimonio de una vecina que pidió el anonimato por temor a represalias, la invitación comenzó a circular de voz en voz entre residentes de la demarcación hacia finales del año pasado. La propuesta, dijo, consistía en integrar a comerciantes y emprendedores locales para participar en un bazar decembrino, con la promesa de que el concejal gestionaría los permisos necesarios y facilitaría apoyos institucionales.
“Nos fuimos juntando muchos vecinos, al final éramos más de 70 personas interesadas. Íbamos a reuniones cada miércoles y ahí se hablaba del bazar y de otros apoyos que supuestamente nos iban a ayudar a tramitar”, relató.
Las reuniones, según su versión, primero se realizaron cerca del Metro Eugenia y posteriormente en un inmueble ubicado en la calle Kansas 125, donde —asegura— se mantenían encuentros semanales a las 17:30 horas. En esos espacios, explicó, se ofrecía asesoría para acceder a distintos programas y se reiteraba que el proyecto principal sería la instalación del bazar en diciembre.
Documentos, credenciales y reuniones
La vecina señaló que, desde el inicio, a los interesados se les pidió copia de su credencial para votar y que, en algunos casos, se les solicitó registrarse como simpatizantes del partido, bajo el argumento de que eso facilitaría la gestión de apoyos. Incluso, dijo, a varios se les entregó una credencial interna del grupo organizador.
“Desde el principio preguntamos si esto era algo partidista porque no queríamos afiliarnos a nada. Nos dijeron que no, que era por el bazar y los apoyos. Después las reuniones se empezaron a volver más políticas y mucha gente dejó de ir”, comentó.
Con el paso de las semanas, el grupo original comenzó a reducirse. De más de 70 personas, dijo, permanecieron alrededor de 14 cuando se acercaba la fecha en la que supuestamente se instalaría el bazar.
Según su testimonio, la noche previa al evento se notificó por mensaje que el bazar no podría realizarse. “Nos avisaron tarde, cuando muchos ya habíamos comprado cosas para vender o preparado alimentos. Fue un golpe fuerte porque todo se cayó de un momento a otro”, recordó.
Aportaciones y carpas
La denunciante afirmó que el concejal prometió la entrega de al menos 15 carpas para el bazar, pero que finalmente varias de estas fueron adquiridas por los propios vecinos. También aseguró que algunos artesanos no recibieron el pago completo por trabajos realizados en el contexto de la organización.
“A mí no me pidieron dinero directamente, pero sé de compañeros a quienes sí les solicitaron aportaciones. Tenemos identificadas a esas personas y ellas conservan comprobantes y conversaciones”, sostuvo.
Indicó que, tras la cancelación del bazar y la falta de respuesta posterior, varios intentaron comunicarse con el concejal sin éxito.
Denuncia formal y solicitud de intervención
Entre el grupo, dijo, hay al menos una persona que ya presentó una denuncia formal y que cuenta con documentación, videos y pruebas de lo ocurrido. Se trata de una vecina que —según la entrevistada— decidió llevar el caso por la vía legal al considerar que hubo solicitudes indebidas y un uso político del proyecto.
“Ella sí guardó todo: videos, mensajes, copias. Nosotros no le dimos ese peso en su momento, pero ahora vemos que era importante”, explicó.
Los vecinos que acudieron a la alcaldía señalaron que buscan, además de que se esclarezcan los hechos, que se revisen las condiciones en las que se ofrecen apoyos a emprendedores en la demarcación y que se refuercen los programas de desarrollo económico para pequeños comerciantes, particularmente mujeres.