
Magdalena Guzmán tiene 52 años y 20 años de su vida los ha dedicado a ser Enlace de capacitación de la Coordinación de Seguridad Industrial en el Metro de la Ciudad de México. Es una mujer orgullosa de su trabajo y de su familia que cuenta a Crónica la satisfacción de ayudar a trabajadores y auxiliar a los usuarios del Metro.
Es egresada de la UNAM en psicología industrial y se ha encargado de dar capacitaciones y cursos a los trabajadores y usuarios desde que llegó a laborar en el Metro.
Magda forma parte de las Ateneas y su principal función es atender incidentes dentro y fuera de las instalaciones del Metro, así como prevenir riesgos.
“Nosotras estamos para prevenir accidentes o para evitar que las consecuencias de los accidentes sean graves, debemos saber qué hacer al momento”, dijo Magda, quien además reiteró que todos los trabajadores del Metro deben de tener conocimiento de medidas de prevención, porque los andenes se consideran un lugar de riesgo, “en las vías hay 750 voltios de corriente”.
Señaló que la línea amarilla que tanto piden respetar los elementos de seguridad, no es por exageración, el Metro viaja a una velocidad tan rápida que podría mover a los usuarios si se encuentran muy cerca de las vías. “Hay que tener en cuenta que en el Metro hay riesgos en todos lados, tanto trabajadores como usuarios deben de estar bien informados”.
Magdalena contó que el mayor reto en su carrera laboral en el Metro ha sido demostrar que como mujeres también tienen las mismas capacidades que los hombres y desde que llegó al STC se ha capacitado para ser una ejemplar auxiliar y que su mayor motivación es ayudar y motivar a otros a prevenir accidentes, “eso es lo que llena mi vida. Estar con mis compañeras y crear la sororidad necesaria para confiar entre nosotras es una gran satisfacción”.
Magda siempre ha sido instructora de capacitación, no sólo en el Metro, sino en otras instituciones y señaló que fomentar el aprendizaje en los demás, fomentar la capacitación, fomentar la sororidad y fomentar en los hombres el respeto a las mujeres es algo que disfruta hacer en su día a día.
“El Metro es una institución que cuida a sus equipos y nos capacita continuamente, en la pandemia estuvimos dando pláticas sobre las medidas de prevención para evitar los contagios, con eso nosotras podemos llegar a todos para ayudar”.
Aprovechó para manifestar su agradecimiento al Sistema de Transporte Colectivo que la sacó de una depresión post parto, pues perdió su trabajo por embarazarse. Ella no quería ser únicamente ama de casa, había sorteado muchos obstáculos y con esfuerzo terminó su carrera universitaria, quería hacer mucho más.
Luego de estar deprimida, su esposo, quien trabajaba en el Metro, la invitó a trabajar con él y aunque al principio Magda no aceptó, porque pensó que trabajar con su esposo podría perjudicar la relación, finalmente entró a las filas del Metro y descubrió que trabajar ahí fue lo mejor que le pudo haber pasado.
“Llegué al Metro por una depresión postparto, la noticia de que me despidieran por estar embarazada impactó tanto en mí que, me deprimí y el Metro me salvó de la depresión”.
Para Magda la mejor herramienta es el trabajo en equipo, no sólo en el Metro, sino también en casa, pues le ha ayudado a fusionar a la perfección ambas labores y a pesar de que no ha sido fácil, se ha empeñado en dar lo mejor.
“Cuando entré a trabajar aquí dije: Voy a dar todo lo que soy porque el Metro me salvó”.
Sus hijos y su esposo son una pieza fundamental para el hogar, “entre todos colaboramos para que la casa, la comida y hasta la convivencia se puedan llevar a cabo a pesar del trabajo”; Magda es madre de dos jóvenes universitarios y entre todos realizan las tareas en casa.
También reveló que tomó la decisión de centrarse en sus hijos y en su familia, que a pesar del trabajo no ha dejado de hacer sus actividades, “de aquí salgo con mi esposo a hacer ejercicio y llego a hacer doble turno en casa, con la familia. Amo trabajar y atender a mi familia, mis hijos me ayudan con el aseo en la mañana y mi esposo me ayuda a cocinar en la noche”.
Magda espera continuar trabajando en el Metro 8 años más, ya que a las mujeres se les permite trabajar 28 años y a los hombres 30 años para jubilarse; es tanto su entusiasmo por ayudar a otros que terminando su carrera en el Metro, quiere poner una clínica para dar terapia ante diferentes tipos de crisis en las personas, especialmente a todas aquellas que tienen algún familiar desaparecido.
“Así es mi vida, esta soy yo”, concluyó Magda, la voz de la satisfacción de trabajar 20 años en el Metro.
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