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La organización advierte que el trabajo forzado y la explotación laboral y sexual persisten en la Amazonía, afectan a pueblos indígenas, afrodescendientes y migrantes

ONU alerta sobre esclavitud moderna vinculada a la deforestación en Brasil

Deforestación en Brasil (EFE)

El relator especial de la ONU sobre formas contemporáneas de esclavitud, Tomoya Obokata, expresó su profunda preocupación por la permanencia de prácticas esclavistas en Brasil, particularmente en sectores relacionados con la destrucción ambiental en la Amazonía.

Tras una visita de doce días al país, Obokata indicó que el trabajo forzado, la explotación laboral y sexual, y el enrolamiento coercitivo en actividades del crimen organizado continúan en niveles elevados, a pesar de las leyes y políticas existentes para combatir estas problemáticas.

Durante su recorrido, el relator se reunió con representantes del Gobierno, ONG y víctimas en ciudades como Brasilia, São Paulo, Belo Horizonte, Río de Janeiro y Marabá, en el estado amazónico de Pará, destacó que los pueblos indígenas, afrodescendientes, mujeres empleadas en el servicio doméstico, migrantes y refugiados son los más afectados por estas prácticas.

Según Obokata, la esclavitud moderna en Brasil está estrechamente ligada a actividades que aceleran la deforestación, como la ganadería, la minería ilegal, el tráfico de madera y la agricultura. Estas prácticas impactan de manera desproporcionada a comunidades tradicionales, desplazándolas de sus territorios y empujándolas a empleos precarios que perpetúan ciclos de explotación.

El relator señaló que tanto hombres como mujeres afrodescendientes constituyen la mayoría de los afectados, reflejando una discriminación estructural por raza y género. Los sectores más vulnerables incluyen la agricultura —particularmente en cultivos de café y caña de azúcar—, la construcción, la minería, la producción de carbón vegetal, los servicios domésticos y la hotelería.

También se denunció la explotación de migrantes y refugiados, quienes por la falta de acceso al mercado laboral formal son empleados en condiciones extremadamente precarias.

Aunque reconoció las políticas y normativas existentes, Obokata urgió a reforzar las inspecciones laborales, garantizar sanciones proporcionales y asegurar mecanismos de denuncia accesibles y culturalmente sensibles, especialmente para las comunidades indígenas y rurales, además, instó a proteger a defensores de derechos humanos y ambientales, quienes frecuentemente enfrentan amenazas.

(Con información de EFE)

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