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Exigencias de última hora del gobierno de Trump hicieron que los negociadores canadienses se levantaran de la mesa en el último momento

“Cuando te atacan estás en guerra”: ¿Por qué Carney canceló el acuerdo comercial EU-Canadá?

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Guerra comercial El primer ministro canadiense, el liberal Mark Carney (EFE)

— Estados Unidos intentó socavar la soberanía canadiense con exigencias de último minuto que atacaban el derecho de Ottawa a realizar acuerdos comerciales con otros países e imponían nuevas exigencias al sector automotriz. Estas fueron las causas señaladas por el primer ministro canadiense, Mark Carney, que hicieron que sus enviados a Washington se levantaran de la mesa de negociaciones, estallando de nuevo la guerra comercial entre ambos socios históricos y en plenas negociaciones para la revisión del T-MEC.

Según Carney, este resultado “sin duda no es una buena noticia” para el acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México, que abarca la mayor parte del comercio bilateral canadiense con Estados Unidos y que debe ser renegociado este año.

“Cuando te atacan estás en guerra”

Este es un nuevo ataque contra Canadá, añadió al final de una desafiante rueda de prensa. “Cuando te atacan, estás en guerra”, advirtió, tras lamentar lo cerca que estuvieron Canadá y Estados Unidos de llegar a un acuerdo.

El equipo negociador del presidente estadounidense Donald Trump quería imponer restricciones “inaceptables” a la capacidad de Canadá para concretar otros acuerdos comerciales, explicó Carney, enumerando una serie de exigencias de último momento que, según él, Canadá no podía aceptar.

Todo cambió cuando Lutnick entró en escena

El presidente de la asociación de productores de aluminio de Canadá, Jean Simard, culpó directamente al secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, del fracaso de última hora en las negociaciones.

“Todo el acuerdo se torció cuando Lutnick entró en la sala y empezó a reabrir el litigio”, dijo.

Según declaró, Lutnick ofreció una reducción arancelaria para los automóviles del 25 % al ​​15 %, pero intentó excluir la producción de camiones medianos y pesados ​, lo que habría afectado a la inversión de Ford en Oakville, así como a la planta de ensamblaje de GM en Oshawa, ambas en la provincia de Ontario, “apuntando explícitamente a dos de las siete plantas de ensamblaje de automóviles en Canadá”.

Al preguntársele si Lutnick había frustrado las negociaciones en los últimos días, Carney se limitó a decir que el equipo canadiense estaba unido, pero que “no se puede decir lo mismo de la administración de Estados Unidos”.

“No podemos aceptar lo que han ofrecido, ni podemos dar lo que han pedido”, dijo a los periodistas, tras calificar las exigencias de “injustas y antieconómicas” y afirmar que “ponían en entredicho la fiabilidad de cualquier tratado de comercio”.

Carney declaró que la respuesta de Canadá -aranceles a productos estadounidenses a partir del 8 de septiembre- estará “concentrada” en sectores como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, la pulpa y el papel, y la electrónica.

“Infligirle dolor a Trump”

La decisión del premier canadiense de retirarse de las negociaciones comerciales con la administración Trump, tras haber sufrido presiones políticas para alcanzar un pacto con pocas concesiones, fue recibida con una muestra de apoyo casi unánime por parte de los primeros ministros provinciales y los líderes de la industria.

Doug Ford, el primer ministro de Ontario, la provincia más poblada, industrial y directamente afectada por los nuevos aranceles estadounidenses, afirmó que se alegraba de que el liberal Carney no hubiera firmado el acuerdo.

“Nosotros no iniciamos esta disputa, pero les aseguro que la vamos a ganar”, declaró el líder conservador en Toronto antes de una reunión virtual de primeros ministros sobre la guerra comercial.

“Tenemos que usar todas las herramientas a nuestro alcance”, dijo Ford, haciendo una aparente referencia a su sugerencia de que Canadá aproveche sus exportaciones de electricidad y minerales críticos a los Estados Unidos.

Ford dijo: “Donald Trump está tratando de infligir dolor a todos los canadienses”, y nosotros deberíamos “infligirle dolor a cambio hasta que se dé cuenta de que somos su cliente número uno en el mundo”.

“No se puede confiar en el presidente Trump”, añadió Ford. “Así de simple”.

Carney no descartó la sugerencia de Ford de utilizar la energía y los minerales críticos como palanca de negociación, limitándose a decir: “Ya veremos”.

“Canadá impulsa el crecimiento estadounidense, suministrando el 99 % de sus importaciones de gas natural, el 85 % de sus importaciones de electricidad y el 60 % de sus importaciones de petróleo crudo”, dijo Carney. “No creo que quieran que dejemos de enviarles esa energía”.

Alberta pone la nota discordante

El primer ministro de Columbia Británica, David Eby, el primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, y la primera ministra de Quebec, Christine Fréchette, también criticaron duramente a Estados Unidos el sábado, ofreciendo su apoyo a la medida del primer ministro.

“Es la definición misma de una relación abusiva”, dijo Eby, advirtiendo a Estados Unidos que no faltan otros mercados para los productos canadienses, incluida la madera blanda de la Columbia Británica.

“Tenemos muchos otros compañeros de baile por ahí.”

Mientras tanto, la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, rompió filas y dijo estar “profundamente decepcionada” de que no se pudiera llegar a un acuerdo, e instó a Ottawa a “reiniciar las negociaciones lo antes posible”.

“Alberta siempre ha defendido una relación comercial libre de aranceles y seguirá haciéndolo”, declaró Smith, en el punto de mira por haber convocado una consulta para ver si los habitantes de la rica provincia petrolera quieren decidir en referéndum seguir unidos a Canadá o declararse independientes.

Por su parte, el líder nacional conservador Pierre Poilievre declaró en un comunicado que estaba “decepcionado de que Estados Unidos haya optado por imponer más aranceles injustificados a Canadá” que “amenazan los empleos y el sustento de familias en todo nuestro país”.

“Los canadienses debemos permanecer unidos para defender a nuestro país contra estos ataques injustos a nuestros empleos y empresas. Canadá no puede aceptar gravámenes unilaterales que desindustrializarán nuestro país. Tampoco podemos aceptar un mal acuerdo”, declaró el jefe de la oposición.

“Dólar por dólar”

El fracaso de las conversaciones comerciales a última hora del viernes supone una fuerte escalada en los aranceles, a los que Carney ha prometido responder con una represalia “dólar por dólar”, sobre la que ha dicho que pronto se harán públicos más detalles.

El gravamen estadounidense del 50 % sobre bienes canadienses por valor de 20,000 millones de dólares afectará directamente a 56 mil puestos de trabajo tras entrar en vigor a medianoche, mientras los líderes empresariales advertían sobre las dificultades que se avecinan para la economía canadiense y Carney prometía medidas de alivio.

Al respecto, Carney adelantó que las ayudas para los trabajadores y las empresas que se verán afectadas por los aranceles de EU se darán a conocer a principios de la próxima semana.

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