
En las semanas recientes, la noticia sobre un derrame masivo de petróleo en Veracruz que se ha extendido al Golfo de México ha captado la atención mediática nacional. Mientras las autoridades federales han desestimado el tema y asegurando que no se trata de un problema grave, asociaciones civiles como Greenpeace acusan que la situación es más relevante de lo que se ha admitido. Ahora, señalan que ya son más de 900 kilómetros los que se han afectado desde que comenzó el derrame.
¿Cómo va el derrame de petróleo en el Golfo de México?
El derrame petrolero registrado en el Golfo de México desde febrero y marzo de 2026 continúa generando controversia por su origen, magnitud y nivel de impacto ambiental. Mientras el Gobierno federal sostiene que la situación está bajo control y parcialmente resuelta, organizaciones civiles como Greenpeace acusan opacidad en la información y subestimación de los daños.
De acuerdo con autoridades mexicanas, el fenómeno comenzó a detectarse a inicios de marzo en costas de Veracruz y Tabasco, con presencia de chapopote en playas y zonas marinas. Sin embargo, investigaciones independientes señalan que el evento habría iniciado desde febrero, extendiéndose progresivamente por efecto de corrientes marinas.
El derrame ha impactado una extensa franja del litoral del Golfo de México, con afectaciones en estados como Veracruz, Tabasco y Tamaulipas. Reportes coinciden en que la contaminación ha alcanzado áreas naturales protegidas, ecosistemas arrecifales y zonas de actividad pesquera.
Versiones del gobierno y Greenpeace tienen discrepancias en la magnitud del derrame
Las cifras difundidas por el Gobierno de México y dependencias como la Secretaría de Marina y Pemex apuntan a:
- Más de 600 kilómetros de costa afectados, con reportes de limpieza en buena parte de estas zonas.
- Hasta 1,300 kilómetros de litoral atendidos o saneados, según autoridades ambientales.
- Más de 549 metros cúbicos de hidrocarburos recolectados en algunas zonas específicas.
- 128 toneladas de residuos contaminados recuperados, de acuerdo con reportes oficiales y medios nacionales.
Además, el Gobierno ha insistido en que el daño ambiental “no es severo” y que, en zonas como arrecifes de Veracruz, no se han detectado rastros de hidrocarburo tras las labores de limpieza. Vertimientos de un buque petrolero, emanaciones naturales del subsuelo marino (chapopoteras) y fuentes aún en investigación.
La versión de Greenpeace y organizaciones civiles
En contraste, Greenpeace México y otras 17 organizaciones ambientales han presentado una narrativa distinta, basada en imágenes satelitales y monitoreo independiente:
- Estiman que el derrame ha afectado hasta 933 kilómetros de costa, una cifra considerablemente mayor a la reconocida inicialmente por autoridades.
- Sostienen que el evento comenzó en febrero, no en marzo, lo que implicaría una respuesta tardía.
- Aseguran que el origen principal sería una fuga en infraestructura de Pemex, particularmente en ductos marinos, y no fenómenos naturales.
- Denuncian que el derrame sigue “sin control” en ciertas zonas, con impactos persistentes en arrecifes y comunidades costeras.
Asimismo, estas organizaciones advierten que las acciones gubernamentales se han centrado en la limpieza superficial de playas, sin atender de fondo la contaminación en mar abierto ni los efectos ecológicos a largo plazo.