Jesús Sánchez — Como parte de una visión de transformación profunda para mejorar la calidad de vida de las familias bajacalifornianas, se anunció el inicio del denominado proyecto Supervía Bajacaliforniana-Viaducto Elevado SUBE-T, una obra de movilidad urbana que fortalecerá la conectividad en la zona metropolitana de la fronteriza Tijuana.
El evento fue encabezado por la gobernadora Marina del Pilar Avila, el alcalde Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz y del presidente del consorcio encargado de la obra, Alejandro Alencaster.
Este proyecto conectará el distribuidor vial Morelos con la Garita de Otay y permitirá reducir significativamente los tiempos de traslado en horas de alta demanda, pasando de hasta 45 minutos a aproximadamente 15 minutos, de acuerdo al proyecto.
Más de 100 mil vehículos transitan por esta zona diariamente, así que es necesario mejorar el flujo ordenado y eficiente.
“Hoy nos subimos al segundo piso y elevamos nuestras miras. Elevamos la conectividad urbana y transfronteriza. Elevamos la competitividad de nuestra región. Estamos construyendo el segundo piso de la Transformación”, comentó la gobernadora Marina del Pilar.

La infraestructura contempla 12 kilómetros de longitud con seis carriles principales elevados, tres por sentido, además de doce accesos y once salidas. Un carril preferente no confinado para transporte público a nivel de calle, con 15 estaciones a lo largo del corredor, fortalecerá un modelo de movilidad incluyente y accesible para quienes más lo necesitan.
Cabe destacar que el desarrollo del viaducto no reducirá carriles de la infraestructura vial existente ni afectará el derecho de vía, lo que garantiza su integración funcional al sistema actual de movilidad.
En línea con el programa ecológico Respira, esta obra contribuirá a la reducción de emisiones contaminantes al disminuir los tiempos de traslado y la congestión vehicular, avanzando hacia una ciudad más limpia, sostenible y comprometida con el bienestar de sus habitantes.
La Supervía Bajacaliforniana-Viaducto Elevado SUBE-T representa la inversión privada más grande en infraestructura vial en la historia de Baja California, con un monto de 20.5 mil millones de pesos, bajo un esquema 100 por ciento privado.
El proyecto será desarrollado por el consorcio conformado por IDINSA y PRODEMEX, empresas con amplia experiencia en la ejecución de obras de gran escala en el país, bajo altos estándares de calidad, innovación y eficiencia. El periodo estimado de construcción es de 33 meses.
La obra operará bajo un esquema de recuperación mediante tarifa dinámica, como parte del modelo de inversión, garantizando al mismo tiempo una alternativa eficiente para quienes requieran reducir sus tiempos de traslado.
