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El presidente de Concomercio, Gerardo López Becerrra explicó que la menor práctica de la vigilia entre los mexicanos, y el débil desempeño del consumo en general ha provocado el desplome en estos productos.

Se desploma 40 % venta de pescado y marisco en Semana Santa: Concomercio

Inflación, y una tradición que se extingue poco a poco, han provocado la caída en el consumo de pescado y mariscos en esta Semana Santa

La espiral inflacionaria y el abandono gradual de la tradición de vigilia, han provocado que la venta de pescados y mariscos se desplome hasta en un 40 por ciento en los últimos 10 años, afirmó el Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (CONCOMERCIO).

El presidente de la organización, Gerardo López Becerrra, aseveró que pese al valioso aporte nutricional de pescados y mariscos, y la infraestructura pesquera que existe en el país, lo cierto es que el consumo de dichos productos en México es limitado.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (CONAPESCA), existen más de dos mil establecimientos comerciales del ramo pesquero a lo largo del país, donde se venden, en promedio por temporada, alrededor de 65 especies de pescados y mariscos.

En 2025, de acuerdo con datos del gobierno federal, México produjo dos millones 173 mil 621 toneladas de pescados y mariscos, lo que implicó un crecimiento de 6.8 por ciento respecto al volumen alcanzado en 2024.

El dirigente de la Concomercio, recordó que en años atrás, los diferentes eslabones de la cadena pesquera del país esperaban con amplio interés la llegada de la Semana Santa, pues las ventas aumentaban entre 40 y 60 por ciento respecto a un día normal, lo que provocaba que en tan sólo siete días se consumiera hasta el 20 por ciento del consumo anual de pescados y mariscos.

Sin embargo, de una década a la fecha, debido a la menor práctica de la vigilia entre los mexicanos, así como al débil desempeño del consumo en general, la demanda de productos como camarón, pulpo, cazón, huachinango, mero, ostiones, tilapia, entre otros, se ha mantenido a la baja en las temporadas de Cuaresma y, en particular, en Semana Santa.

“Décadas atrás, un gran porcentaje de las familias mexicanas definían con antelación los alimentos que iban a preparar durante los días santos para preservar la vigilia; los principales platillos eran mojarras fritas, romeritos, filetes de pescado empanizado así como cocteles de camarón y caldo de mariscos”, recordó

Es decir—agregó--, dejaban a un lado el consumo de carne roja, lo que favorecía las ventas de las pescaderías, las cuales, a su vez, realizaban grandes pedidos a sus proveedores para atender el repunte que registraría en su demanda, era un auténtico de oxígeno para estos negocios.

Sin embargo hoy en día las pescaderías reportan que mientras años atrás se surtían con hasta 100 kilos de camarón para atender la demanda de Semana Santa, hoy en día adquieren por mucho 60 kilogramos, con el alto riesgo de que se les quede mercancía y les representa severas pérdidas económicas.

Se estima que en el país existen de más de 328 mil productores dedicados al sector pesquero.

El año pasado, la industria pesquera obtuvo un millón 779 mil 061 toneladas de especies de alto valor nutricional y accesibilidad, como la sardina, atún, anchoveta, macarela, calamar, camarón, jaiba, pulpo y tiburón. En acuacultura se reportaron 394 mil 560 toneladas, en la que destaca el cultivo de camarón, mojarra, ostión, carpa, atún, lobina, trucha, bagre, jurel y el tradicional charal.

Por lo anterior, el presidente de CONCOMERCIO lanzó un llamado a las autoridades de los tres órdenes de gobierno para promover el consumo de pescados y mariscos, debido al alto valor nutricional de este tipo de alimentos y por el importante impacto económico y social que representa para toda la cadena de suministro.

Asimismo, invitó a los ciudadanos incluir en su dieta cotidiana el consumo de estos productos, lo cuales tiene una falsa fama de ser costosos, pues aseguró que existen varias especies que están al alcance de la economía familiar, como la tilapia, la lisa, el bagre, la curvina y el calamar.

“Apoyemos la producción nacional; comer pescados y mariscos es favorecer a los miles de productores y comerciantes que dependen de esta actividad, al tiempo que protegemos la economía y salud familiar; logremos que la temporada de Cuaresma y Semana Santa, y claro, el resto del año sea un espacio donde la compra de estos alimentos sea una constante en favor de todos”, apuntó

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