
Alrededor de 40 millones de mexicanos viven con dolor, y algunos de los que generan el mayor número de consultas médicas son los ortopédicos, con el grave problema de que muchas personas se acostumbran a vivir con dolor, o se automedican, con consecuencias para la salud, señaló el doctor Héctor Soriano, especialista en Traumatología y Ortopedia.
El también especialista en cirugía de cadera y rodilla, en entrevista con Crónica, resaltó que en su especialidad, la mayoría de los pacientes acuden por problemas de cadera y rodilla, siendo el de espalda baja el dolor más frecuente, seguido del de rodilla.
Respecto al origen del dolor, mencionó que aproximadamente 90% de los casos que atiende en consulta corresponden al dolor nociceptivo, es decir, aquel relacionado con lesiones como fracturas, esguinces o contusiones y en menor proporción, el dolor nociplástico, que suele presentarse en escenarios clínicos más complejos o de larga evolución como enfermedades reumatológicas.
La historia clínica
Ante estos escenarios, y dado que ningún dolor es “normal, “más que el de parto, que es inevitable”, el doctor Héctor Soriano, hizo un llamado a las personas a no “adaptarse” ni “normalizar” las complicaciones o molestias que pudiera ocasionar el dolor, y no dejar pasar más tiempo, porque ello sólo los lleva a modificar sus actividades personales, familiares, sociales y laborales, lo que deriva en la pérdida progresiva de funcionalidad y calidad de vida.
Para lograr una atención y tratamiento personalizado, aclaró, es importante la historia clínica de cada paciente, así como una revisión sistemática en la parte clínica y sacar estudios de imagen que permitan un buen diagnóstico y clasificar el dolor dependiendo del tipo de lesión e iniciar el tratamiento.
Ni automedicación, ni remedios caseros
El especialista Héctor Soriano resaltó que la población mexicana suele postergar la visita al médico y muchas veces opta por la automedicación, hasta remedios caseros para mejorar el dolor o tratar de mejorarlo antes de ir al doctor, “cosa que no está bien, automedicarse no es una opción”.
En este mismo sentido, refirió que con base en datos de la Secretaría de Salud y de la UNAM, más del 80% de la población se automedica, “esto sugiere que el paciente le urge quitarse el dolor, pero no sabe cómo, entonces llega a tomar decisiones tal vez no tan correctas”.
Compartió que ha atendido algunos pacientes que llegan automedicados, intoxicados o con efectos adversos de los medicamentos porque no se lo toman adecuadamente, “piensan que son cosas que no hacen daño y toman excesivamente dosis de ciertos medicamentos, llegan incluso a falla renal, o con falla hepática porque no saben cómo tomarlo”, subrayó.
Al automedicarse y no saber de dosis, “piensan que son inocuos y no es cierto. Todo tiene sus indicaciones y tiene sus dosis y tiene sus horarios y todo tiene que ser estrictamente adecuado para que un medicamento funcione”.
El diagnóstico y tratamiento
Es importante, enfatizó, tener en cuenta que ante cualquier dolor deben considerarse criterios como: duración, intensidad y origen, ya que con base en su duración, el dolor puede presentarse de forma aguda, cuando se instala en un periodo menor a tres meses; o crónica, cuando persiste más tiempo, en tanto que su intensidad puede variar desde molestias leves hasta cuadros moderados o severos que limitan las actividades cotidianas del paciente.
Para identificar el origen del dolor es necesaria una historia clínica minuciosa para conocer cómo inició, qué actividades lo incrementan o disminuyen y cómo impacta la vida diaria del paciente, aunada a la exploración física y estudios clínicos, que permitirá orientar el diagnóstico y seleccionar las estrategias terapéuticas más adecuadas para cada persona.
Asimismo, añadió que la causa del dolor, puede ser por diversas situaciones: infecciosas, tumorales, degenerativas, traumáticas o de inestabilidad, de ahí la importancia de saber en dónde y si esa estructura se puede mejorar con tratamiento conservador o necesita cirugía en algún momento.
El dolor agudo es cuando se instala en un periodo menor a tres meses, despierta ciertas señales en el organismo que hacen sentir dolor, pero cuando éste dura más tiempo, se vuelve un dolor crónico, cambia la forma del dolor, porque entonces las sustancias que secreta el organismo ante el dolor cambian, y requiere un tratamiento diferente.
El dolor crónico, es que es más difícil quitarlo, porque la parte biológica de nuestro ser, se acostumbra a tener dolor, y esa costumbre de vivir con dolor despierta, digamos, ciertas sustancias que no se secretan cuando el dolor es agudo y eso hace que el dolor sea más difícil de tratar.
Ante ello, el llamado a las personas es que cuando sientan dolor acudan al médico para tratarlo lo antes posible, porque sino, se vuelve de crónico y es mucho más difícil quitarlo, y entonces también es un tema de responsabilidad del paciente de haber vivido mucho tiempo dolor sin atenderse, de lo contrario puede haber una pérdida progresiva de la funcionalidad y de la calidad de vida.