
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó este martes que durante septiembre, los mexicanos necesitaron 4,951.66 pesos para adquirir la canasta básica de alimentos, bienes y servicios en las zonas urbanas del país.
El monto fue 46.33 pesos superior al observado en agosto y representó un incremento anual de 4.4%, por encima de la inflación general de 3.5%.
Este aumento refleja que el costo de los bienes y servicios mínimos necesarios para evitar la pobreza por ingresos siguió creciendo a un ritmo mayor que el del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC). De acuerdo con el Inegi, las Líneas de Pobreza por Ingresos registraron un avance anual de 4.4% tanto en zonas urbanas como rurales, es decir, 0.9 puntos porcentuales por encima de la inflación.
Las Líneas de Pobreza sirven para determinar si los ingresos de una persona son suficientes para adquirir los bienes, servicios y alimentos que integran las canastas alimentaria y no alimentaria.
Cuando una persona no puede cubrir el costo de la canasta alimentaria se encuentra en situación de pobreza extrema por ingresos; vusando no puede adquirir ambas canastas, se considera en pobreza por ingresos.
En zonas rurales, el monto necesario para cubrir la canasta básica se ubicó en 3,553.70 pesos mensuales por persona, también con un incremento anual de 4.4%.
Inegi señala que las Líneas de Pobreza “ofrecen un referente monetario que determina si los ingresos de la población son suficientes para adquirir bienes, servicios y alimentos que conforman las canastas alimentaria y no alimentaria”. Su cálculo se realiza con base en el INPC y funciona como un umbral monetario para la medición de la pobreza multidimensional en México.
Por su parte, el costo de la canasta alimentaria, utilizada para medir la pobreza extrema por ingresos, ascendió a 2,590.61 pesos mensuales por persona en las zonas urbanas y a 1,940.96 pesos en las rurales. Estos montos representaron incrementos anuales de 5.5% y 4.9%, respectivamente, también por encima de la inflación general.

Asimismo, el encarecimiento de la canasta alimentaria se aceleró respecto al 2025. En septiembre del año pasado, las variaciones anuales habían sido de 4.7% en el ámbito urbano y de 3.6% en el rural, mientras que un año después aumentaron a 5.5% y 4.9%, respectivamente.
Entre los productos que más presionaron el costo de la alimentación destacaron la cebolla, con un incremento anual de 89.8%; los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, que aumentaron 5.8%, y el jitomate, cuyo precio subió 26.7% frente a septiembre del 2025.

Además, en las ciudades los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar fueron el rubro con mayor incidencia en el encarecimiento de la canasta alimentaria. En las comunidades rurales, la cebolla fue el producto con mayor incidencia en el aumento de la canasta alimentaria, seguida de los alimentos consumidos fuera del hogar y del jitomate.
En cuanto a la Línea de Pobreza por Ingresos, que incorpora tanto la canasta alimentaria como los bienes y servicios no alimentarios, el organismo destacó que el principal factor detrás del incremento anual fue precisamente el encarecimiento de los alimentos.
La incidencia de la canasta alimentaria sobre la variación anual de las líneas de pobreza fue de 64.5% en el ámbito urbano y de 60.1% en el rural.
Mientras los componentes no alimentarios que más contribuyeron al alza destacaron el transporte público, cuyos precios aumentaron 8.4% en las ciudades y 9.2% en las zonas rurales, así como educación, cultura y recreación, con incrementos de 5.9% y 5.8%, respectivamente.