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Para cuidar la salud, vigilar el peso es fundamental, aunque no hay dietas mágicas

Se debe romper los mitos de las dietas, no hay una mejor que otra, ninguna es mágica, y tampoco es recomendable el ayuno prolongado

Las conclusiones se han publicado en una nueva declaración científica de la American Heart Association que aparece hoy en la revista Cirtulation.

Para bajar de peso, no hay dietas mágicas, no se recomiendan las excesivas restriccione que priben al organismo de sus requerimientos nutricionales, tampoco el ayuno prolongado 

Aunque la prioridad para millones de personas, cuando tienen algunos kilitos de más o serios problemas de sobrepeso, es pretender bajar de peso de la manera más rápida posible, muchas veces ese anhelo tarda en hacerse realidad, debido a que antes de iniciar un nuevo régimen alimenticio deben tomarse en cuenta las necesidades de cada persona.

Una dieta sana debe ser balanceada y con la aportación de todos los nutrientes que el cuerpo necesita para mantener sus funciones y no intentar mantener un plan de alimentación mal planeado, que sólo conduzca al famoso atracón.

En este contexto, y debido a que uno de los propósitos más recurrentes de año nuevo es bajar de peso, se deben revisar los diferentes tipos de dietas que existen y romper con algunos mitos alrededor de las más populares, como la keto y la detox, por ejemplo y tomar en cuenta cuál es la más conveniente para prevenir el sobrepeso o reducirlo cuándo ya se está en esa condición.

Al respecto, la doctora Coralys Abreu, especialista en endocrinología, con alta especialidad en enfermedades de la tiroides, enfatizó que en el caso de la alimentación en nuestro país, esta se caracteriza por ser muy alta en carbohidratos, alimentos procesados y azúcares, lo que unido al sedentarismo y la falta de actividad física, “nos ha llevado al incremento del sobrepeso y la obesidad, condiciones que afectan al 75.2% de la población adulta de 20 años en adelante y causan severos daños a la salud.

La especialista puntualizó que una dieta sana es diferente para cada persona y que debe balancearse, con la aportación de todos los nutrientes que el cuerpo necesita para mantener sus funciones, por lo tanto, debe considerarse que el plan alimenticio debe ser bajo en alimentos procesados y sin grasas trans.

EL MITO DE ERRADICAR LOS CARBOHIDRATOS

La doctora Coralys Abreu aclaró que el mayor mito es que una dieta sana es aquella que no incluya carbohidratos, lo cual no es correcto, porque la dieta diaria debe tener una cantidad adecuada de proteínas y carbohidratos. Lo aconsejable es usar carbohidratos complejos, que contengan fibra”.

La endocrinóloga abundó que no es cierto que una dieta sea mejor que otra, ya que depende de las necesidades de cada persona, aunque, abundó, la mayoría de los estudios indican que la dieta mediterránea es la más completa y flexible, ya que incluye fibra, vegetales y proteínas de alto valor nutricional y aporta beneficios cardiovasculares.

En cuanto a la dieta keto, en la cual se elimina o reduce al máximo los hidratos de carbono y promueve el consumo de grasas y proteínas, la doctora Abreu dijo que tiene beneficios demostrados. Aconsejó que si esta dieta se va a hacer durante una semana o un mes, debe ser supervisada por un especialista en nutrición, que evalúe si es la indicada para las condiciones de salud que tenga la persona”.

Otra dieta es la detox, la cual consiste en realizar una dieta absoluta o parcial con base en licuados de frutas y verduras, y aunque esa excesiva restricción de calorías durante una semana o quince días conduce a una brusca reducción de peso, lo cierto es que genera el llamado “efecto rebote”, es decir, que el individuo registra una ganancia muy rápida del peso que perdió.

Si hacemos esto con frecuencia, advirtió, lo único que se ocasionará es generar una resistencia cada vez mayor, es por ello que dicha dieta funciona de maravilla la primera vez, “pero cada vez que lo volvamos a intentar ya no funcionará tan bien”, enfatizó.

En este contexto, la especialista indicó que las dietas muy restrictivas no son adecuadas, por el contrario, lo que se debe hacer, primero, es comenzar a tener mayor conciencia enfocados a mejorar hábitos alimenticios saludables de manera sostenible, con dietas que respondan a los requerimientos de cada persona, ya que “para bajar de peso hay que consumir menos calorías de manera sostenida y con la aportación de los nutrientes necesarios”.

“Si las personas buscan una reducción de peso sostenida, es importante que acudan a clínicas especializadas en el tratamiento de la obesidad, donde contarán con la atención de un equipo multidisciplinario integrado por médicos, nutriólogos, médicos del deporte y psicólogos, que brindarán la atención integral que cada persona requiera, de acuerdo con su estilo de vida y condiciones de salud”, recomendó.

GRAN ERROR: HACER AYUNO, PARA LUEGO COMER DE TODO

La especialista mencionó que una de las prácticas más recurrentes en las personas que desean prevenir el sobrepeso es hacer ayunos, no desayunar o no comer, para que después se pueda comer todo lo que se quiera en algún evento especial, lo cual es el peor error que se puede cometer.

Omitir comidas o no comer durante todo el día, va a causar que posteriormente la persona tenga tanta hambre que prácticamente devore todo lo que tenga enfrente y el exceso calórico que va a consumir puede contribuir a que suba de peso.

EFECTO ADVERSO DEL AYUNO

Cuando se ayuna el metabolismo basal disminuye, es decir, que “si yo no doy a mi cuerpo la energía que debe consumir para realizar sus funciones basales, va a reducir su gasto energético y almacenará todo lo que pueda. En este sentido, los ayunos no son recomendables.

Lo que sí se puede hacer es consumir menos calorías durante el día, es decir, que se puede realizar un desayuno más ligero, comer más verduras, pero no saltarse las comidas o ayunar para después comer en exceso”, quizá por alguna comida, una fiesta, o alguna reunión.

La doctora Coralys Abreu, insistió en que a fin de lograr mantener un estilo de vida saludable y un peso adecuado durante durante todo el año, hay que realizar alguna actividad física de manera periódica, mantener una adecuada hidratación, aún en los días fríos o nublados, restringir el consumo de alimentos con alto contenido de calorías, grasas y sal; procurar consumir cantidades generosas de verduras frescas, y reducir el consumo de pan, postres y bebidas alcohólicas.