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22 años de intermediario indispensable para que el INVI suelte el crédito

En el tema de la vivienda popular en la CDMX, se rompen los principios de no intermediarios que postula López Obrador

22 años de intermediario indispensable para que el INVI suelte el crédito | La Crónica de Hoy

La unidad del gestor. Lograda la entrega, aunque sin escriturar; en el recuadro, Genero votando la legislación de vivienda en 2014

Genaro Cervantes  Vega,  exdiputado del Partido del Trabajo, es gestor para la vivienda del Instituto de la Vivienda  (INVI) desde hace 24 años. Organiza grupos de personas necesitadas de casa que no cuentan con los recursos necesarios para solicitar un préstamo bancario, por lo que recurren al Instituto como opción.

Cervantes les cobra una cuota de 100 pesos de “manera voluntaria”; lo que sus afiliados ganan es obtener su departamento en menor tiempo, ya que, asegura, quien se presenta sin gestor ante el INVI puede pasar más de 20 años tratando de obtener un crédito sin resultados.

Genaro dio un tour por la unidad Ángel Albino 4612, la cual fue construida gracias a “su lucha”. En esa unidad de vivienda popular, los departamentos ya se fueron entregados pero carecen de escrituras, situación que se ha prolongado por 14 años.

De la relación con sus afiliados, asegura, con el paso de los años se ha convertido en amigo y padrino de los hijos de algunos. Este gestor fue presidente de la Comisión de Vivienda en la VI Legislatura de la Asamblea Legislativa del entonces DF.

Llamados comúnmente “vivienderos”, este tipo de liderazgos recibió un gran empujón en 2015, cuando modificaciones a las leyes del DF incluyeron estas gestorías como parte de los procedimientos normales del INVI.

Genaro, el petista, es parte de este grupo de gestores, donde no existe lo que dice el “cero intermediarios” al que alude el presidente (Andrés Manuel) López Obrador en torno a los apoyos directos que entrega la 4T: el gestor representa parte del procedimiento para lograr un beneficio social oficial.

RECLUTAMIENTO E INICIACIÓN

Paralelamente a la visita al reino de Genaro, Crónica asistió, sin identificarse, a las reuniones de otra organización, la Benito Galeana, de la que surgió Martí Batres, hasta convertirse en “coordinador de grupo”, desde donde pudo conocer más de la integración de estos grupos de ciudadanos reclutados por organizaciones que prometen una vivienda popular en la capital.

El modo en el que operan estas organizaciones se basa en  tres etapas: primero el reclutamiento, en donde la organización convoca a grupos de entre 20 a 30 personas por medio de la promoción por redes sociales, entrega de flyers a las afueras de distintas estaciones del Metro y en algunos casos la recomendación de boca en boca.

En segundo lugar está la iniciación, donde los grupos reciben una plática para explicar las reglas del juego: formar parte del proyecto tiene un costo de mil pesos, cantidad no reembolsable. Se les explica que entre el grupo, recién formado, se deberá juntar la cantidad necesaria para la compra de un predio y la elaboración del plan de construcción, todo bajo la coordinación de la organización.

La tercera etapa es la adquisición, que empieza al contar con un predio y un proyecto
 de construcciónww, requisitos que son presentados ante el INVI, junto con los expedientes individuales de los solicitantes para tramitar un crédito de construcción a su nombre. A partir de la expedición de éste, la labor de la asociación concluye y cada individuo queda independiente para convertirse formalmente en titular de su propio crédito con el instituto, mismo que deberá de liquidar de forma mensual durante un plazo definido previamente.

Cabe señalar que durante todo el proceso de iniciación y adquisición, la persona interesada en obtener su vivienda deberá ganarse su lugar mediante la prestación de servicios a la organización.

Su participación en labores de reclutamiento y difusión de la asociación hacia nuevos prospectos y el acompañamiento y presencia en mítines, movilizaciones e inclusive plantones en diferentes eventos políticos y sociales, donde deberán mostrar apoyo o resistencia, ya sea el caso dependiendo de los ideales e inclinaciones partidarias de la organización.

Genaro dice que esas prácticas las realizan principalmente las nuevas organizaciones de vivienda, pues él ya consigue seguidores a partir de las recomendaciones de sus “amigos” afiliados.

Dice finalmente que cuando fue diputado, logró alianzas para financiar proyectos de vivienda. A cambio, los agremiados asistían a movilizaciones.

LA CASA DE SARITA

Sara Cruz, de 62 años, consiguió desde hace 14 años un departamento de interés social por medio de la asociación Proyectos Populares Sociales, la cual preside Genaro. Anterior a ello pagaba una renta mensual de 1 mil 200 pesos en las cercanías a la avenida Gran Canal en la GAM.

Al enterarse de la organización de Genaro no lo dudó y decidió formar parte de ella. Durante cinco años luchó por adquirir un departamento de 50 metros cuadrados para poder acomodar a su familia de seis integrantes.

En cuatro años terminarán de pagar entre su hijo y ella el crédito que el Instituto les otorgó, sin embargo, en su unidad nadie cuenta con las escrituras del inmueble, el agua la deben de pagar por cuota, ya que el Sistema de Aguas de la Ciudad de México no ha instalado medidores individuales, por lo que el costo total debe ser dividió entre todos los habitantes, hecho que ocasiona problemas mes con mes.

A pesar de estas limitaciones, Sara se siente orgullosa de tener un patrimonio que dejará a su hijo y a su vez se siente segura de no preocuparse por algún día quedar desamparada. Confía plenamente en que Genaro encontrará la solución y en unos años más contará formalmente con el papel que la acredite ante la ley que el departamento donde vive es suyo, mientras tanto, sigue trabajando a diario para terminar de pagar el departamento que representa su sueño desde hace más de una década.

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