Opinión


40,400 muertes por COVID-19. ¿No es momento de rectificar?

40,400 muertes por COVID-19. ¿No es momento de rectificar? | La Crónica de Hoy

Si se considera que la población mundial es aproximadamente de 7,700 millones de personas, y que hasta el 21 de julio el número de defunciones era de 617,410 defunciones por la COVID19 en el orbe, la tasa de mortalidad por esta enfermedad a nivel planetario sería de 8 casos por cada 100 mil habitantes.

Con 40,400 decesos por esa causa en nuestro país, y considerando una población de alrededor de 126.5 millones de habitantes, la tasa de mortalidad sería de 31.9 casos por cada 100 mil habitantes; es decir, cuatro veces superior al promedio mundial.

Si la tendencia de fallecimientos continúa similar por 10 días más, considerando que el promedio de los últimos 10 días (del 12 al 21 de julio) fue de un registro diario de 567.4 decesos, al día 2 de agosto tendríamos 46,074 decesos confirmados en México, cifra que nos colocaría en el tercer lugar mundial por número absoluto de muertes, sólo por debajo de los Estados Unidos de América y de Brasil; y con una tasa de 36.42 defunciones por cada 100 mil habitantes, con lo que se superarían los datos de Irlanda y Holanda, ubicando al país con la 13ª tasa más alta del planeta.

La dimensión de la tragedia es mayúscula y ha provocado una crisis económica no vista en 100 años: de acuerdo con el estudio del PUED-UNAM, presentado hace dos semanas, habría en México más de 30 millones de personas en pobreza extrema por ingresos.

Por su parte, el reporte del INEGI, presentado el 22 de julio, muestra que las ventas al por mayor en el país se han desplomado en -23% entre mayo y junio de 2020; el índice de ocupación en los establecimientos de ventas al por mayor cayó por segundo mes consecutivo, con -4.7%; mientras que el Índice de Confianza del Consumidor se ubica en sólo 32 puntos (en escala de 0 a 100), y así se ha mantenido entre abril y junio. Estos datos se suman a la terrorífica cifra de más de 12 millones de personas que habían perdido sus empleos en entre abril y mayo, según los datos de la ETOE, levantada y procesada igualmente por el INEGI.

La violencia no para. De diciembre del 2018 a junio del 2020 se han perpetrado, al menos, 54,917 homicidios dolosos; pero también 1,569 feminicidios, los cuales suman, en el primer semestre del 2020, una cifra similar a la registrada en el primer semestre de 2019; es decir, a pesar del discurso oficial, ni los homicidios ni los feminicidios están disminuyendo en el país.

Estos problemas se suman a los  estructuralmente preexistentes a la pandemia. Y por ello, el presidente de la República, pero también las y los titulares de los 32 gobiernos estatales, deben comprender y aceptar que los proyectos con que iniciaron sus administraciones no podrán concretarse; y que la responsabilidad que tienen ahora es salir delante de la crisis y sentar las bases para una nueva etapa de crecimiento y desarrollo económico.

Nuestra generación está ante la responsabilidad de actuar a la altura de las circunstancias; porque de no hacerlo, el costo será literalmente en vidas humanas; la recuperación tardará aún más en lograrse; pero lo peor será que, al no pensar críticamente lo que se venía haciendo, corremos el riesgo de regresar a una lógica económica voraz y depredadora del medio ambiente; concentradora de la riqueza, y generadora de una pobreza masiva inaceptable.

El PUED-UNAM, la CEPAL, el Grupo Nuevo Curso de Desarrollo, y una gran cantidad de centros de investigación y organismos nacionales e internacionales, han presentado propuestas, todas con estrategias y acciones de corto y mediano plazo, que podrían implementarse con lo que tenemos, y paliar los efectos de las múltiples emergencias. Lo que hace falta es que en Palacio Nacional quieran escuchar voces distintas, y que tienen un profundo sentido de responsabilidad, pero sobre todo, de amor a México.

 

Investigador del PUED-UNAM
www.mexicosocial.org

 

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