Opinión


A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, las cucarachas sobreviven a todo

A los elefantes les cuesta mucho adaptarse, las cucarachas sobreviven a todo | La Crónica de Hoy

Tiempos…
EL BUENO… para quien tomó la decisión de suspender los encierros de 
San Fermín para este 2020, ante los todavía potenciales riesgos de la feroz Covid-19. Al menos una buena de tan mayúsculo problema.
EL MALO… cuando sin pensar más allá de sus precarios alcances, se expuso inútil y estúpidamente la vida del gorila Bantú aquel fatídico 
6 de julio del 2016, que ahora rememoro para que no se olvide tamaña torpeza que dejó solo y para siempre, en la imaginaria popular, la destazada imagen del cuerpo inerte de aquella otrora alegre y maravillosa criatura huésped del Zoológico de Chapultepec. Y, 
 EL FEO… el momento en que la calaca tilica y flaca vino por el Maestro 
Ennio Morricone, con cuya música cientos de veces se me enchinó
 la piel. 

El título de la presente colaboración corresponde a frase del filósofo austriaco Peter Ferdinand Drucker (1909-2005), y se la tomé prestada tras el estupor que me causó enterarme de la muerte de ¡356 elefantes africanos!... y contando… que de diferentes edades y género, desde mayo pasado fueron detectados fallecidos sin aparentes signos de violencia o si acaso en algunos y previo a su muerte, habiendo manifestado códigos de algo neurotóxico. Literalmente azotaron, uno tras otro, dentro de pozos de agua localizados en el área norte del Delta del Okavango, en Botswana, justo el país africano que contiene la población más numerosa de tales paquidermos. Se calcula que unos 130 mil, de los cuales aproximadamente 15 mil de esos habitando en el ahora sitio del terror. Las imágenes son desoladoras. No se sabe de algo similar, y tanto expertos como autoridades locales coinciden en que se trata de un envenenamiento, más sin conocerse aún el tipo de sustancia causante, entre otras cosas, por la desidia y lentitud de las autoridades gubernamentales responsables de atender el tema. Sobre ello me encontraba, cuando…

Fui alertada sobre otra dramática situación también relativa a elefantes, pero en este caso asiáticos, o sea poco peor, al ser especie considerada doméstica por esos lares, lo que disminuye las posibilidades de protegerlos, contrario a los africanos, que aparte de la conveniencia monetario-turística que representa su conservación y de la legislación internacional que los resguarda, ven por ellos fuertes organizaciones de la sociedad civil como es ELEFANTES SIN FRONTERAS, pero, a estas criaturas, sus pares asiáticos, con el infortunio referido poco es lo que puede ayudárseles. Sin embargo y contra todo, incluyendo los altos riesgos personales que ello representa, levantaron la mano para ayudarlos Diana Muñoz y Colby Steiner, que desde los EUA conformaron la organización GENTLE GIANTS para buscar fondos que les permitan, a su vez, respaldar el extraordinario trabajo que localmente y desde hace casi una treintena de años desarrolla por los elefantes tailandeses la internacionalmente conocida susurradora de elefantes LEK CHAILERT, así, con mayúsculas, y que como fundadora de la SAVE ELEPHANT FOUNDATION ahora se encuentra trabajando particularmente por los “elefantes turísticos”, práctica cuestionada más que nada por el método para adiestrarlos a fin de que se dejen montar y tocar, pero de la que sobreviven los animales y sus manejadores, con el inconveniente de que con esta pandemia desaparecieron los patrocinadores y su situación es francamente catastrófica, obligando a un aproximado de 1000 afectados, incluidos los carismáticos trompudos, a mendigar alimento, tratándose además de personas cuyas viviendas están a un aproximado de 100 millas del lugar donde ofrecen el servicio. Así de duro, pero…

Cada problema ofrece asimismo áreas de oportunidad, lo que aprovecharon estas damas activistas para desarrollar el proyecto The Gentle Giants Stay Home que incluye apoyo parejo buscando una paga digna para los mahouts y la compra de insumos, fruta y verdura para los animales a los productores locales. La intención también va en el sentido de que los animales ya no regresen a trabajar y permanezcan en su hábitat, evitando con esto, además, el crudelísimo descalabro que para el efecto significa separar a las madres de sus crías. Pero…

Lo mejor es que toooooodos, y desde cualquier parte del mundo, podemos apoyar tan loable esfuerzo, no importando si nuestra capacidad permite abonar 2 US dólares al año, 500 o mil, como es el caso de algunas empresas que manejan el donativo como un plus social. 

La página de la organización es thegentlegiants.org. Éntrenle, entérense, y busquen las diferentes formas de contribuir.

producciones_serengueti@yahoo.com

marielenahoyo8@gmail.com

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