Opinión


Al pie del Templo Mayor de Tenochtitlan. Estudios en honor de Eduardo Matos Moctezuma

Al pie del Templo Mayor de Tenochtitlan. Estudios en honor de Eduardo Matos Moctezuma  | La Crónica de Hoy

[ Leonardo López Luján* y Ximena Chávez Balderas** ]

Entre el 30 de noviembre y el 4 de diciembre de 2015, se llevó a cabo con grandísimo éxito la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan, una iniciativa del Proyecto Templo Mayor (PTM) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que busca promover la investigación de alto nivel, el intercambio entre especialistas y la difusión del conocimiento acerca de los mexicas y las sociedades contemporáneas con las que interactuaron. En esta edición, la mesa tuvo el privilegio de tener como sede El Colegio Nacional, gracias a la generosidad de uno de los distinguidos miembros de esta corporación, el profesor Eduardo Matos Moctezuma, y al apoyo incondicional de su entonces secretario, el maestro Fausto Zerón-Medina, y su eficiente equipo técnico.

A lo largo de cinco jornadas, en el Aula Mayor y las salas aledañas desbordantes de público, y con una transmisión en directo vía internet, se dieron a conocer las más novedosas investigaciones realizadas en las ruinas del recinto sagrado de la antigua capital imperial. Bajo el tema general Al pie del Templo Mayor: excavaciones y estudios recientes, se presentaron 38 ponencias relativas a los contextos arqueológicos explorados tanto por el PTM en la zona arqueológica del Templo Mayor y el Mayorazgo de Nava Chávez como por el Programa de Arqueología Urbana (PAU) en la Plaza Manuel Gamio y los predios números 16 y 24 de la calle de República de Guatemala y número 97 de la calle de Donceles. Como es bien sabido, en esos escenarios del Centro Histórico de la Ciudad de México han visto la luz en los últimos años seis edificios religiosos de primerísima importancia: el Coatépec o Huei Teocalli (el Templo Mayor, dedicado a Huitzilopochtli y Tláloc), el Huei Cuauhxicalco (la gran plataforma donde se inhumaban los huesos cremados de los soberanos), el Huei Tzompantli (la palizada principal donde se exhibían los cráneos de los sacrificados), el Ehecateopan (el Templo del Dios del Viento), el Huei Tlachtli (la cancha mayor de juego de pelota) y el Calmécac (la institución educativa nobiliaria que tenía como patrón a Quetzalcóatl).

En esta mesa se dieron cita 54 especialistas en la civilización mexica que, de manera muy significativa, son mayoritariamente investigadores jóvenes que participaron por primera o segunda ocasión en una reunión de carácter científico. En buena medida, los participantes de la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan están adscritos al PTM y al PAU, aunque también los hay afiliados a otras dependencias del INAH, como la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico, el Museo del Templo Mayor, la Dirección de Salvamento Arqueológico, la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y el Museo Nacional de las Intervenciones. Participaron igualmente reconocidos especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Prefectural de Aichi, en Japón, y el Aviario El Nido. En todos los casos, ofrecieron las primicias de sus pesquisas en muy diversas disciplinas del saber, entre las que sobresalen la arqueología, la arqueobotánica, la arqueozoología, la bioarqueología, la geofísica, el arqueomagnetismo, la ciencia de materiales, la conservación, la iconografía y la historia. Desde estas múltiples perspectivas examinaron la arquitectura, la pintura mural y la escultura; los restos minerales, vegetales, animales y humanos recuperados de los depósitos rituales, así como los objetos culturales más significativos elaborados con cerámica, piedra, madera y concha. Con ello, se lograron difundir los últimos avances en la materia, dando una imagen renovada de la intensa y muy compleja vida ritual de Tenochtitlan. Y, como punto culminante de la reunión, la audiencia pudo escuchar la ponencia magistral del profesor Matos Moctezuma, fundador del PTM en 1978 y del PAU en 1991.

En las páginas que siguen ponemos a la disposición de los lectores las muy variadas contribuciones producto de la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan, esperando con ello contribuir a la transmisión del conocimiento sobre nuestro rico pasado prehispánico y colonial. Quisiéramos concluir con un gran reconocimiento a El Colegio Nacional por haber tomado a su cargo la publicación y difusión de estos trabajos a través de su departamento editorial, brillantemente dirigido por Alejandro Cruz Atienza y coordinado por María Elena Ávila. También damos las gracias a la maestra Patricia Ledesma Bouchan, directora del Museo del Templo Mayor, y al arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, director del PAU, por haber creído en todo momento en este proyecto. Finalmente, damos crédito a Rocío Echevarría, quien tuvo a su cargo la revisión de los manuscritos y la edición técnica de los dos gruesos volúmenes que el lector tiene en sus manos; sin su profesionalismo y su compromiso, este barco nunca hubiera llegado a buen puerto.

 

* Integrante de El Colegio Nacional

**Proyecto Templo Mayor-INAH

 

 

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