Cultura


Algún día, hoy es una oda al poder de la lectura y la escritura: Ángela Becerra

Cambio. La novela narra la historia de Betsabé Espinal, quien lideró, en 1920, la primera huelga de obreras hilanderas en Latinoamérica en contra del abuso laboral y sexual. Ángela Becerra señala que esta narrativa busca que su lucha se visibilice y no quede en el olvido

Algún día, hoy es una oda al poder de  la lectura y la escritura: Ángela Becerra | La Crónica de Hoy

Ángela Becerra dice que su reciente novela también es un canto a la vida y a la fuerza que tienen los seres humanos para ir sorteando las dificultades.

Algún día, hoy es una oda al poder de la lectura y la escritura que llevan a la libertad, pero también es una denuncia contra el sometimiento,  abuso laboral y sexual hacia las mujeres, contra la desigualdad social, la pobreza y el clasismo en la educación, señala Ángela Becerra.

Son los temas que fluyen en su reciente novela  mediante la historia de Betsabé Espinal, la mujer que a los 24 años de edad, en 1920, encabeza la primera huelga de obreras hilanderas en Colombia y Latinoamérica. “Es buscar que su lucha e imagen se visibilice y no quede en el olvido, aun cuando después de ganar esa batalla por aumento de salario, poder usar zapatos en la fábrica, dejar de ser abusadas por lo capataces y tener una jornada laboral de ocho horas, es relegada y muere en 1932, en Medellín, en soledad”.

La escritora colombiana cuenta que a Betsabé la encuentra en una madrugada cuando veía la televisión. “Era la última parte del documental sobre su vida y me enamoré de esta niña. Ahí surgió la idea de hacer una novela y me trasladé a Medellín, para realizar la investigación de su vida, que duró un año, y otros cinco más en la escritura”.

Es así como Ángela Becerra construye la historia de Betsabé, de la cual, dice, la mayoría es ficción y sólo la fecha de su nacimiento, el encierro de su madre en un manicomio, su lucha por las obreras y su muerte en Medellín, son datos reales.

Para esta novela — ganadora del Premio Fernando Lara—, Becerra agrega dos personajes que rodean a Betsasé para hacer una ficción donde la amistad y el amor sus fundamentales: Capitolina, su hermana de leche y amiga incondicional, y Emmanuel, un francés que se enamora de ella y mueren juntos a causa de un rayo que cayó durante una lluvia. Estos dos personajes son también la vía para insertar a artistas como Frida Kahlo, la filósofa  Simone Weil, al pintor Amedeo Modigliani y el ambiente artístico e intelectual de Francia, donde se busca un mejor mundo, el cambio que también buscó Betsabé.

Así, la historia corre por el nacimiento de la protagonista en una noche de lluvia —hija natural de una campesina— para luego ser enviada, junto con su madre, a la casa de Conrado Mejía, para que comparta la leche que da el pecho de su madre con Capitolina, hija de este empresario, y después  el arribo de Emmanuel y su enamoramiento.

La novela sigue su ruta con el destierro de Betsabé hacia una fábrica para ser sometida a la esclavitud laboral, después la huelga que encabeza con 400 obreras y al final su muerte, también en una lluvia, con Emmanuel. “En medio de todo esto, está la libertad de Betsabé, quien aprende a leer y escribir con Capitolina y ese poder que dan estas dos actividades la hace libre y le otorga una fuerza de voluntad que vemos en su diario”.

— ¿Esta novela es una denuncia del aplastamiento de los ideales para un mejor mundo?

— Sin duda, es una denuncia al sometimiento que tuvo y aún tienen las mujeres, a las persistentes desigualdades sociales y al clasismo en la educación, donde sólo algunos pueden ingresar. Pero también es un canto a la vida y a la fuerza que tienen los seres humanos para ir sorteando las dificultades e, incluso, hechos que son ajenos. Porque en la novela, como en la vida, existen amistades como la de Capitolina y Betsabé que trascienden el tiempo, y un amor que es capaz de respetar  ese sentimiento, como lo hacen Emmanuel y ella.

— A casi 100 años de la huelga de obreras, la situación de muchas mujeres en el mundo es aún difícil.

— Cuando hablo de esta novela, digo que aún no hemos conseguido el feminismo que sea capaz de romper la mala educación que se traspasa de generación en generación. Sólo en este momento, se habla de un feminismo diferente, ése que exalta la feminidad, a diferencia del otro que se estaba copiando comportamientos masculinos buscando el respeto como mujer. El camino no era por ahí, aunque lo hayan hecho con buena intención. Este feminismo nuevo busca que el hombre se sume a la mujer, que no tenga competencia con ella. Se requiere que ambos creen un mundo más equitativo.

— ¿Betsabé Espinal es un ejemplo de cómo la lectura y escritura te hacen libre?

— La escritura de su diario es una oda al poder de la lectura y la escritura,  un gran tesoro que recibe y es el que le permite envalentonarse para luchar y, de acuerdo a las crónicas de los periódicos, al dirigirse al público, ella lo hace con sapiencia y la fuerza que emana de sus lecturas y escritura.

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