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“Algunos ya murieron esperando apoyo de AMLO”

Beneficiarios de apoyos económicos piden que éstos se reactiven; los pausaron para hacer un censo y llevan 8 meses sin él.

“Algunos ya murieron esperando apoyo de AMLO” | La Crónica de Hoy

Foto: Especial

Desde hace ocho meses, miles de personas de la tercera edad que no tenían otra fuente de ingreso más que la pensión que el gobierno les otorgaba, no tienen qué comer, cómo pagar la renta, el gas o la luz e inclusive algunos, por falta de dinero, no pudieron comprar sus medicinas y murieron a la espera de recibir su pago.

La mayoría de los adultos mayores no cuenta ya con la fuerza para trabajar, mientras otros pocos que lo pueden hacer no son contratados en ningún sitio por su edad; por ello han tenido que pedir ayuda a sus amigos, vecinos y familiares, quienes les regalan comida. Otras personas que dejaron de recibirl apoyo salen a las calles de la ciudad a pedir limosna.

Arturo Villegas tiene 78 años y cada mes acude al banco con la esperanza de por fin obtener la pensión que el gobierno de la ciudad le otorgaba; sin embargo, hasta la fecha no ha recibido ni un solo depósito, por lo que ha tenido que ingeniárselas para ganarse unos cuantos pesos y así poder sobrevivir.

Por su edad le cuesta mucho trabajo caminar y ver, pero cada mañana sale de su casa con bastón en mano y una pequeña mochila, hacia un taller en la colonia Agrícola Oriental, donde trata de ganarse la vida cobrando entre 15 a 20 pesos por componer bicicletas.

Desafortunadamente, hay semanas completas en las que no obtiene ninguna ganancia, por lo que, apenado, tiene que pedirle a sus vecinos y amigos comida y a veces un poco de dinero para cubrir sus necesidades.

Ricardo Hernández acaba de cumplir 71 años y con lágrimas en los ojos comenta: “Estoy decepcionado y enojado, porque confié en López Obrador, yo voté por él con la esperanza de que nos iba a ayudar, de que en verdad entendía nuestra necesidad y lo difícil que es tener mi edad y que ya no te contraten en ninguna parte”.

“Él nos prometió que a cambio de nuestro voto nos iba a dar el doble de la pensión que recibíamos, pero todo fue mentira”, agrega.

Gracias a los comedores comunitarios que le quedan cerca de su casa en la alcaldía Gustavo A. Madero, Ricardo puede comer bien de lunes a viernes, pero el verdadero problema es el fin de semana, pues hay veces que no tiene nada qué comer.

“Es muy triste, no sabes cuántas veces nos ponemos a llorar de la desesperación y la frustración porque no podemos hacer nada, una vez vi cómo dos abuelitas traían su carro lleno de su despensa y a la hora de pagar no pasó su tarjeta y tuvieron que dejar todo lo que llevaban y pues te duele ¿no? Cuando salí de la tienda me encontré a las dos viejitas sentadas en la banqueta llorando y lo único que pude hacer fue darle a cada una $50 pesos, porque yo tampoco tenía ni para comer”.

Lo peor de la situación es, como comenta Graciela Flores: “Yo y muchos otros abuelitos estábamos acostumbrados a ser independientes y con el poquito dinero que antes me daba el Gobierno, me alcanzaba para poder vivir tranquila, pero ahora no tengo ni para pagar el predial de mi propia casa y no sé ni siquiera si vaya a tener, pero por lo menos agradezco tener dónde vivir”.

Una gran parte de los adultos mayores, como Julia Otilia, ya están resignados a esperar a recibir su pensión y lejos de enojarse comentan: “Dios sabe por qué hace las cosas y aunque ahorita esté difícil la cosa, no queda de otra más que buscar la manera de ganar algo de dinerito. Pero por lo pronto le pido a nuestro Presidente que se acuerde de nosotros y que nos ayude por favor “.

 

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