Opinión


AMLO repite su papel de víctima

AMLO repite su papel de víctima | La Crónica de Hoy

Mensaje de la 4T a la población: “Las cosas van mal en el país. No es porque seamos incompetentes, nada de eso, sino porque somos víctimas de reporteros sin bozal y, ahora, de aspirantes a golpistas”.

El pasado inmediato. - A pesar de no tener problemas de presupuesto y de contar entre sus filas con algunos profesionales que dominan el tema, la comunicación política fue uno de los desastres de la pasada administración, la de Enrique Peña. Me tocó escuchar en pláticas no tan privadas a varios secretarios del gabinete de Peña lamentar que el gobierno no supiera comunicar logros ni parar críticas. La gente del área de prensa de Peña nunca se preocupó por conectar realmente con la gente. Eso sí, se llevaban de piquete de ombligo con dueños, directivos y figuras de los medios.

Desde su perspectiva en eso consistía su chamba. Desdeñaron las señales de alerta y la gente le dio la espalda al gobierno. Hay historias escalofriantes de corrupción y de las carretadas de dinero que circularon sin la menor supervisión. Un puñado de periodistas conocidos, que se asumían como líderes de opinión, se dieron vida de magnates con el dinero público sin ningún beneficio para el gobierno porque en realidad esos periodistas no eran líderes de nada y de seguro sus opiniones no tienen peso real ni en su casa.

No solamente querían dinero, exigían guaruras, camionetas blindadas, viajes, comilonas. Algunos obtuvieron todo sin que su trabajo periodístico sirviera a sus patrocinadores. No detectaron el enojo de la gente por los excesos y el cinismo. Nunca hubo una estrategia de fondo en materia de comunicación política que no fuera hacer negocios y tener un retiro dorado. Su promedio de bateo fue uno de los más bajos de la historia.

El caso Ayotzinapa lo muestra con claridad. El gobierno, en especial el presidente Peña, terminó pagando los platos rotos de un episodio protagonizado por perredistas, incluyendo figuras cercanas a López Obrador.  En la lucha política en las redes fueron particularmente torpes.  La paliza que recibió el PRI en la elección de julio del 2018 fue la última palabra.

La 4T.- AMLO le sacó raja política al desastre comunicacional del sexenio pasado. Curtido en mil batallas desde la fría banca de la oposición, López Obrador tiene el don de conectar fácil con la gente. Usa comentarios religiosos, deportivos, culinarios y simples, pero bien diseñados. Su habilidad sin embargo es mucho más notable cuando adopta el papel de víctima. En contraste, cuando actúa como jefe del Estado mexicano, presidente del gobierno, comandante supremo de las fuerzas armadas, no le sale bien. Su fuerte, desde los tiempos del desafuero, es ser la víctima. No es fácil serlo estando en la punta de la pirámide del poder y durmiendo en Palacio Nacional junto a la cama de Benito y Margarita, pero lo intenta.

Se asume víctima de la prensa. Sí, el mismo señor que tiene a todos los periódicos al borde de precipicio por los recortes en la publicidad oficial, sostiene que los reporteros a los que les quitó el bozal lo agreden. Detectó un área de oportunidad enorme con el discurso de un general que se quejó de que Andrés Manuel maltrata a los soldados. El presidente y su equipo reaccionaron y el tema de la semana que arranca este lunes será que López Obrador está otra vez en su gustado papel de víctima, ahora frente a un imaginario golpe de Estado. Con solo mencionarlo, AMLO le falta el respeto a las fuerzas armadas. Le tiene sin cuidado.

 

 

Juan Manuel Asai

Jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 

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