Metrópoli


Amor al trabajo, aderezo de la comida: chefs de El Torito

“La satisfacción que nos llevamos los cinco cocineros (tres hombres y dos mujeres) que trabajamos aquí es que tanto las personas que llegan remitidas por cometer alguna falta, como el personal del Centro, quedan satisfechas y hasta dobletean”

Amor al trabajo, aderezo de la comida: chefs de El Torito | La Crónica de Hoy

"Hacer el trabajo con gusto, todos los días, es el toque especial de sazón que damos a las 189 porciones de alimentos que se sirven aproximadamente en el Centro de Sanciones Administrativas El Torito”, cuenta a Crónica uno de los cocineros del lugar, cuyo nombre, por protocolo de seguridad, no revelaremos. “La satisfacción que nos llevamos los cinco cocineros (tres hombres y dos mujeres) que trabajamos aquí es que tanto las personas que llegan remitidas por cometer alguna falta administrativa, como el personal del Centro, quedan satisfechas y hasta dobletean”.

Portando una cofia que cubre completamente su cabello y un cubrebocas al igual que sus compañeros de cocina, uno de los chefs toma la batuta en la charla y no duda en asegurar que su trabajo en la cocina es parte de su vida y lo disfruta como sus compañeros.

“Aquí todos somos iguales, no hay jerarquía y preparamos los alimentos por igual y con dedicación”, señaló uno de los chef, quien con 15 años de laborar en el Centro no se siente superior en experiencia a sus colegas de cocina pero habla como vocero de sus colegas. “Aquí el trabajo es colectivo y todos le entramos al parejo”.

—¿Quién elige los menús que se van a preparar cada día?

—Los menús ya están establecidos por contrato entre la Secretaría de Gobierno y la empresa Cosmopolitana, que es la responsable de los platillos que se prepararán dependiendo del día —dijo un funcionario de El Torito, quien aplaudió la labor de los cocineros, no sólo por su maratónica labor al preparar los alimentos para más de 100 personas, sino por su trabajo colectivo y en armonía.

—¿Cuantos turnos cubren los cinco cocineros?

—Trabajamos en dos turnos, de 6 de la mañana a dos de la tarde y del mediodía a 8 de la noche.

—¿Cómo distribuyen los horarios para desayunos, comidas y cenas?

—Estamos en tres turnos de comedor. A las siete de la mañana se sirve el desayuno, a la una de la tarde la comida y a las siete de la noche la cena y fuera de ese horario se guarda alguna porción por si en el transcurso de la noche llega alguna persona remitida por alguna falta administrativa.

—¿En el caso de días festivos como 15 de septiembre, Navidad o Año Nuevo se mantienen los mismos horarios para servir los alimentos o cambian?

—El horario es el mismo, sólo se cambia el de la cena a las 8 de la noche, pero más tarde ya no se sirven alimentos a menos que sea necesario y se cambia el menú.

—¿Ustedes son cocineros hechos con la práctica o reciben algunos cursos?

—La empresa para la que trabajamos nos capacita constante y nos actualiza en cuanto a la preparación de alimentos y variación de los menús.

—¿Todos los días preparan 189 porciones o cambian las cantidades?

—Entre lunes y miércoles se preparan unas 100 porciones, ya que es menor el número de personas que llegan detenidas, más los 70 u 80 trabajadores del centro, es lo que se prepara aproximadamente. Pero entre jueves y domingo se cocina un equivalente a 189 porciones, ya que aumenta el número de personas que llegan al Torito por el operativo del alcoholímetro, más los que son remitidos por otras faltas administrativas”.

—¿Cuál es el platillo que les han aplaudido quienes han estado remitidos aquí, o el mismo personal del Centro?

—Los chilaquiles. No sabemos si es por la salsa, por lo crocante de los totopos o todo combinado, pero sí se han hecho fama tanto por quienes llegan aquí por una falta o por el mismo personal. Aunque también tienen lo suyo otros guisos como el pozole, el pollo con mole, el arroz, los frijoles de la olla, todo tiene su toque y sabor especial.

—¿Ha llegado el momento en que de tantas porciones que preparan sobra comida?

—No. Calculamos lo que vamos a preparar para que no se desperdicie nada.

—¿Cómo saben cuántas porciones van a preparar por día?

—Preguntamos en la dirección del Centro sobre el número de personas remitidas y cuánto personal labora aquí labora ese día y así calculamos la cantidad de alimentos a preparar.

–¿Cuántos litros de agua de sabor, café o té preparan?

–Regularmente preparamos 100 litros de agua de frutas. Hoy tocó de limón. Para el desayuno y la cena también se preparan 100 litros de café o té, aunque hemos llegado a preparar 140 litros.

—¿A la hora de la limpieza recae en alguien en particular esa tarea?

—Todos le entramos al parejo, lavamos ollas, cazuelas, las hornillas, las mesas y los pisos. Todo debe quedar impecable, libre de grasa y listo para una nueva jornada.

—Durante el recorrido por el centro, preguntamos a su director, Carlos Enrique Aguilar Cueto, si a la hora del desayuno, comida y cena conviven juntos hombres y mujeres que fueron remitidos y aclaró: “Las mujeres tienen su espacio y no comparten nada con los varones”.

—¿Realizan alguna actividad las personas remitidas mientras llega la hora de su libertad?

—Hay varias actividades que realizan hombres y mujeres en sus respectivos espacios. Hay salas audiovisuales donde se les proyectan documentales sobre adicciones, alcoholismo o de temas de superación personal. También pueden ir a la biblioteca o asistir a pláticas con terapeutas, psicólogas y trabajadoras sociales del centro. Aquí tratamos de que las personas que cometieron alguna falta administrativa pasen las horas detenidas lo mejor posible. Queremos borrar esa mala imagen que pueda existir, de que este pequeño penal es un centro de maltrato. Deseamos que quien esté aquí, las horas que sean, estén con la garantía de que reciban un buen trato”.

—¿Aquí en el Torito llegan sólo personas detenidas por no pasar el alcoholímetro o por otras faltas administrativas?

—Aquí son remitidos también vagoneros, quien es detenido tomando en la calle o por faltas en la vía pública, y no sólo por el alcoholímetro. El Torito existe como Centro de Sanciones Administrativas desde el 28 de octubre de 1958 y ha funcionado como tal, pero apareció en el radar de la opinión pública hace 15 años, cuando inició el programa del alcoholímetro, tiempo en que, hasta la fecha, ha acaparado reflectores.

 

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