Opinión


Andrés Manuel vs. Luis Raúl

Andrés Manuel vs. Luis Raúl | La Crónica de Hoy

El pleito entre el Presidente de la República y el ómbudsman se decidirá a favor de López Obrador. Son poderes totalmente asimétricos. No se trata de una sorpresa. Lo que llama la atención no es el desenlace previsible sino el pleito en sí mismo. No tiene antecedente en la historia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que arrancó funciones con sus actuales atribuciones en el año 1990, con el doctor Jorge Carpizo como su primer titular.

 No es que en estos años no haya habido diferencias, algunas profundas, pero nunca se procesaron a manera de pleito político con intercambio público de epítetos. Andrés Manuel  y  Luis  Raúl se han  dado con todo. Como es natural la balanza se inclinó del lado de AMLO que tiene al Senado de la República, que es la entidad que elige al ombudsman, en su organigrama.

¿Cuándo comenzó el pleito? Como tiene pinta de ser algo personal habría que buscar en el pasado. Quizá a López Obrador no le gustaron las conclusiones del caso Colosio, que estuvieron a cargo de Luis Raúl, o tal vez habría que acercarnos más en el tiempo a casos como Ayotzinapa. El hecho es que entre esos  tipos  hay algo personal y tuvieron el pésimo gusto de involucrar a las  instituciones que encabezan.  ¿Era evitable? Desde luego que sí, pero a ninguno de los dos se les ocurrió que las instituciones son más importantes que ellos. Las instituciones  son permanentes y los políticos son aves de paso, incluso Andrés Manuel, que hoy parece que llegó para quedarse. 

La carta a la opinión pública en la que el ómbudsman anuncia que no buscará un segundo periodo y los motivos que expone constituyen un documento que acepta el calificativo de “histórico”, pues muestra de manera transparente el pleito con López Orador que quiere anular la autonomía de la CNDH poniendo al frente a una recomendada del padre Alejandro Solalinde,  capellán de la 4T.

Dice el ombudsman a la sociedad:

“Hemos llegado al extremo de una desautorización moral dictada por el Ejecutivo hacia la CNDH y su trabajo; la negación sobre investigaciones y recomendaciones en casos graves, como si jamás se hubieran hecho. A quien ha actuado con profundidad y compromiso se le acusa de no haber estado ahí, de mirar para otra parte. Y eso, además de no apegarse a la realidad, confunde, como si de esa manera se satisficiera el monopolio de la verdad”.

“Así ha sido en casos tan significativos, atendidos e investigados con exhaustividad, como la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, cuyo expediente —por citar solo un caso—, supera lo hecho por cualquier otra institución nacional o extranjera, y cuyo resultado inexplicablemente se pretende desconocer en un afán por construir realidades alternas a las verdades y razones sustentadas en los elementos objetivos de convicción que obran en el expediente. La Comisión Nacional no es ni ha sido contraria u opositora a los fines del Estado; su función ha sido estar vigilante, alerta y sensible ante posibles atropellos, y comprometida en la lucha contra la ilegalidad, la exclusión y la desigualdad. Más allá del desdén hacia la CNDH, es manifiesta una actitud de menosprecio y descalificación contra las instituciones y órganos constitucionales autónomos del Estado mexicano, como si la autonomía significara un obstáculo o un estorbo para cumplir los fines y alcanzar los objetivos de gobiernos y autoridades”.

 ¿Qué sigue? La CNDH está en peligro real de perder su autonomía  ya  que López Obrador  es  un  demócrata  bajo  sospecha, alérgico a los órganos autónomos. Le sacan ronchas.

 

 

 

 

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 

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