
Con David Byrne, Catalina García, el Cuarteto Nandayapa y Gustavo Santaolalla como invitados, el grupo mexiquense Café Tacvba realizó la víspera su segundo MTV Unplugged, grabado en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fue un show que vivieron quienes colmaron las dos mil 229 butacas de la sala de conciertos, la de mejor acústica en Latinoamérica.
Rubén Albarrán, voz de la agrupación, fue quien condujo la sesión, permeada por los buenos deseos para el planeta y quienes lo habitan, para los hombres y los animales, las frutas, el agua y todo lo que hay sobre, debajo y en la tierra.
Horas antes, el Centro Cultural Universitario fue escenario de una lluvia terca que duró de la tarde a la noche. A las 20:21 horas, los músicos instrumentistas del acompañamiento orquestal aparecieron en el escenario. Las familias de percusiones, cuerdas y alientos tomaron sus posiciones.
Eran las 20:45 cuando las luces se apagaron. A las 21:10 horas, en medio de la desesperación y evidente cansancio de los asistentes que llegaron antes de las 18:00 horas, Café Tacvba salió al escenario. “¿Se mojaron? Normalmente uno dice ‘chale, me mojé’ y más las muchachas que vienen tan hermosas…”, dijo Albarrán para romper el hielo.
El tono y timbre inconfundible de su voz llenó la sala cuando añadió “pero qué bendición que haya caído la lluvia. Gracias por acompañarnos esta noche tan especial para nosotros. Han sido días tan intensos como interesantes, ensayando durante horas con esta orquesta dirigida magistralmente por Mario Santos”.
Luego de repetir el primer tema, vinieron “La Locomotora”, “Chilangabanda” y “Eres”, canciones de sus repertorios conocido y clásico, para convivir en la noche especial de esa banda nacida en Ciudad Satélite.
Un organillero y su inseparable organillo subieron al escenario. Giró la manivela para que salieran las notas de “Mediodía”: “La infancia es un cofre de tesoros a los que recurrimos cuando estamos tristes”, dijo el músico y cantante como preámbulo a dos canciones de las más viejas popularizadas por la banda.
Café Tacvba regresó a su primer disco, “cuando teníamos esa bellísima ingenuidad”. La sala universitaria se llenó de “Las batallas” y “Rarotonga”, tema que fue apoyado por las palmas de más de dos mil admiradores. No solamente las palmas, sin alterar el orden ni ponerse de pie, cientos bailaron en sus butacas.
“¿Han estado enamorados? Qué hermoso cuando se tiene al ser amado al lado… y darle besos… y abrazos…”, y cantó “Quiero ver”, evocación de la melodía de la voz amada. También cantó frente a un altar de frutas, por el planeta “tan estúpidamente maltratado; olvidé poner un taco y algo para los animalitos que se sacrifican para alimentarnos”.
Para la siguiente canción se acompañó de la marimba del cuarteto Nandayapa. Otro invitado especial fue Gustavo Santaolaya, productor de todos los álbumes de Café Tacvba y juntos interpretaron “Agüita de altamar”. “Gracias por su paciencia y su atención”, dijo el cantante, a sabiendas de la demora del concierto.
Anunció entonces a una invitada especial, “una ave de paraíso”, la vocalista del grupo colombiano Monsieur Periné, Catalina García, con quien cantó un tema nuevo que repitieron porque así lo decidió el ingeniero encargado de la grabación en vivo. Eso no disgustó al público, al contrario, encantó por la belleza de la letra.
De la misma manera, interpretó melodías incluidas en su más reciente disco, alternadas con nuevas composiciones. El balance entre lo conocido, lo célebre y lo nuevo fue bien equilibrado, como acertado fue el dueto que hicieron Rubén Albarrán y David Byrne, otro invitado, cantante, actor, guitarrista, cineasta y compositor escocés nacionalizado estadunidense.
Casi al final, colocaron tapetes y cojines en el piso y ahí continuaron los buenos deseos a favor del mundo y todos los reinos que los han poblado desde tiempos inmemoriales. El segundo Unplugged de Café Tacvba se hizo. Más de dos mil 200 personas certificaron por qué lo lograron.
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