Opinión


C.C.P. Jaime Cárdenas Gracia Director del Indep

C.C.P. Jaime Cárdenas Gracia Director del Indep  | La Crónica de Hoy

Gobernar no ha sido un día de campo para la actual administración federal. Ejemplos muchos: la compleja relación con el presidente Trump, un primer año de cero crecimiento económico, la inseguridad que no cede y ahora la crisis de la COVID-19 que no estaba en el guión, pero que cambiará por completo el plan de trabajo del presidente y su cuarta transformación. A pesar de esto, hay líneas que se consolidan, como el combate a la corrupción y a los privilegios, para lo que Andrés Manuel López Obrador está armando un frente de funcionarios de su confianza y trayectoria limpia, para que ejecuten las tareas encomendadas.

Se habló por muchos sexenios, sin que se hiciera nada, que la estrategia en contra de criminales y políticos corruptos era la de seguir el dinero. Esta misma aplicaría para sus operadores, intermediarios para lavar dinero, vendedores de facturas, prestanombres, despachos de servicios diversos, todos sin cuya participación no podría entenderse el andamiaje para la acumulación de riqueza.

El dinero producto de la corrupción siempre ha estado ahí, moviéndose en cuentas nacionales o extranjera, inmuebles, autos, fideicomisos y otros vehículos financieros, algunos sofisticados otros no tanto, tratando de ocultar algo que en realidad no se había querido destapar antes.

Quien dio los primeros avisos de que la cosa iba en serio fue el Titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, quien literal transformó la UIF, convirtiéndola en uno de los brazos más importantes en la estrategia contra la corrupción y la delincuencia. La formula del éxito ahí consiste en voluntad y valor para hacer las cosas, así como capacidad para ejecutar.

Para los temas de impuestos, incorporó como jefa del SAT a Raquel Buenrostro, funcionaria que acompaña a AMLO desde su paso como Jefe de Gobierno del DF. La mandamás del SAT ha apretado fuerte a varias empresas que tenían pendiente pagar cantidades importantes y ahora apunta la mira hacia diversos sectores, señalando que van por un cambio a fondo en la cultura fiscal, donde no haya excepciones, ni negociaciones al margen de la ley.

Otra área, donde el propio presidente López Obrador aceptó que no se ha resuelto el tema de la corrupción, es la de aduanas, ahí el mandatario optó por uno de sus hombres política y jurídicamente más cercano, Horacio Duarte. El exsubsecretario del Trabajo es el tercer Administrador General de Aduanas en lo que va de la administración, pero en quien de manera específica se ha puesto toda la confianza para esta complicadísima tarea de frenar la corrupción en las aduanas del país.

Pero hay otra institución que ha tomado un papel preponderante en la estrategia y sobre todo en el mensaje a los mexicanos, el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, cuyo nombre lo dice todo. En esta importante función de hacer líquidos los activos decomisados a delincuentes de todo tipo, incluidos los de cuello blanco, el presidente nombró a Jaime Cárdenas Gracia, exconsejero del IFE, prestigiado académico, jurista y hombre con experiencia legislativa. A estos nombres podríamos sumar a Irma Eréndira Sandoval y por supuesto a la fiscal anticorrupción María de la Luz Mijangos.

Con estos nombramientos el presidente López Obrador presenta un frente de funcionarios cercanos, capaces, leales, y con una trayectoria limpia. Su equipo contra la corrupción y la delincuencia hoy queda ya armado y en ellos recae hoy uno de los grandes pilares del proyecto político de AMLO y expectativa de los ciudadanos.

 

Twitter: @AMaximilianoGP
maximilianogarciap@gmail.com

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