Opinión


C.C.P. Rocío Nahle García, Secretaria de Energía

C.C.P. Rocío Nahle García, Secretaria de Energía | La Crónica de Hoy

El Senado de la República tomó la decisión de rechazar en primera instancia las propuestas presentadas por el Presidente de la República, para ocupar las cuatro vacantes para comisionados de la Comisión Reguladora de Energía, organismo producto de la reforma energética y cuya autonomía y funciones habrían sido amenazadas, según el propio presidente de la CRE, por la actual administración.

La decisión sobre la conformación de la CRE sigue en el Senado y podría marcar un parteaguas en la forma cómo se llega a acuerdos entre la Cámara alta y los operadores del ejecutivo a la hora de hacer los nombramientos.

Como lo marca el procedimiento legal, el Presidente de la República envió al Senado el 13 de febrero pasado las cuatro ternas para ocupar los asientos vacíos en la Comisión Reguladora de Energía, siendo de entrada cuestionados por no tener el perfil de experiencia práctica adecuado para ocupar dichos cargos, que forman parte de lo que se ha denominado la burocracia dorada del gobierno federal.

En el papel, algunos tenían la formación para acceder a este tipo de cargos, que por la naturaleza de sus funciones son especializados, sin embargo las comparecencias no fueron afortunadas para todos los candidatos. Las respuestas a los cuestionamiento de los senadores asistentes a las presentaciones fueron en ciertos casos risibles, se difundieron ampliamente en los medios y rápidamente se viralizaron, quedando en entredicho el conocimiento de ciertos aspirantes.

A pesar de lo anterior, la comisión dictaminadora determinó la idoneidad de todas las propuestas contenidas en las cuatro planillas llegando el jueves pasado al pleno del Senado, donde ningún nombre obtuvo las votos necesarios para lograr la mayoría calificada indispensable para ser ratificados en esos cargos.

Para obtener las dos terceras partes de los senadores, Morena requiere del apoyo de PRD, PRI, PAN o MC, o alguna combinación de ellos que les diera 79 votos que conforman la mayoría calificada, misma que no se logró. Al quedar rechazadas todas las propuestas deberá enviarse otra vez cuatro ternas que no deberán ser iguales, pero que bastará con que uno de los propuestos por cada terna sea diferente a la presentada originalmente para que proceda para su análisis y votación en segunda instancia.

Ahora se presenta una situación que políticamente podría marcar un parteaguas. La habitual práctica legislativa diría que habiendo cuatro cargos por designar, los partidos representados en el Senado, podrían intercambiar votos que conformen la mayoría calificada siempre y cuando se cedieran cargos para la oposición.

Se hizo muchas veces en el pasado, precisamente en este tipo de comisiones, donde se repartían los espacios a ratificar, llevando mano el partido en el gobierno que compartía posiciones para obtener los votos. 3 para mí y uno para ti, por ejemplo.

Abundando en lo anterior existen tres escenarios.

Uno que se acuda a las prácticas tradicionales de repartirse los cargos para lograr mayorías calificadas; otra, que se obtenga de alguna manera la mayoría calificada sin ceder en los nombres obteniendo votos de la oposición y, finalmente, que se recurra a la opción de dejar que  no se logren acuerdos en el Senado y que sea el Presidente quien designe. Sin duda son alternativas que podrían marcar un antes y un después en la relación entre estos poderes.

 

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