
Unas imágenes aéreas mostraron ayer al gobernador de Nueva Jersey, el republicano Chris Christie, tomando el sol el domingo con su familia en una solitaria y plácida playa del estado. Sin nadie que les molestase.
Hasta ahí, todo normal. El problema es que el mismo Christie ordenó hace pocos días, en medio de una crisis presupuestaria, el cierre de servicios públicos no esenciales, incluyendo los parques y las playas públicas.
Así pues, Christie se dio un lujo del que estos días está privando al resto de ciudadanos de Nueva Jersey.
Las imágenes generaron, por supuesto, una gran polémica: “Si yo fuera gobernadora, desde luego no estaría sentada en la playa mientras los contribuyentes no tienen acceso a las playas del estado”, afirmó por ejemplo la propia vicegobernadora, Kim Guadagno, que busca reemplazar a Christie en enero.
Aparentemente inmune a estas críticas, el gobernador republicano aseguró a la emisora Fox que tiene derecho a disfrutar de sus residencias oficiales, una de ellas, situada frente a la playa en la que fue fotografiado.
Christie está atravesando problemas legislativos porque no le aprueban el presupuesto, y ayer, además, se cumplió el tercer día de suspensión de las actividades de los funcionarios públicos.
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