Nacional


Claroscuros profundos de un secretario de Estado

Claroscuros profundos de un secretario de Estado | La Crónica de Hoy

Florence Cassez.

En el Cisen de los años 90, Genaro García Luna tuvo ocasión de convivir con el equipo de Wilfrido Robledo Madrid, un almirante de la Marina Armada de México convencido de que las policías y el combate al delito debían cambiar para tener mística de cuerpo (orgullo de pertenecer a la corporación) y usar avances en la ciencia y tecnología pericial.

García Luna, como muchos otros, había sido reclutado por el Cisen luego de exámenes que lo mostraron adecuado para las funciones de Inteligencia. Su único inconveniente era un transtorno del habla parecido a la tartamudez, mismo que logró superar prácticamente a base de constancia con ejercicios de oratoria. García Luna terminó por superar al maestro y logró una preponderancia que Robledo quizás merecía, pero nunca tuvo en los gobiernos federales.

CIVILES DE APOYO Y CASSEZ. Las primeras crisis de seguridad del siglo XXI encontraron a García Luna en la Agencia Federal de Investigación (la AFI, su laboratorio para crear lo que más tarde sería la Policía Federal). Los secuestros se tornaron un problema de fondo y, ante la presión de grupos civiles, la AFI actuó y detuvo a un grupo de plagiarios; en el grupo iba una francesa llamada Florence Cassez.

En 2005, la AFI la detuvo luego de rastrear sus actividades, pero simuló un megaoperativo para que fuera grabado por cámaras de televisión e incluso hubo “entrevistas” con los detenidos, en las que estos sujetos son torturados por los AFI de García Luna, un “método” que claramente violentaba procedimientos legales pero que fue defendido por García Luna e incluso le generó contactos con ONG que se convirtieron en sus apoyos “independientes” de allí en adelante.

0.56% de votos para ganar. En diciembre de 2006, con el debate sobre una muy reñida elección aún viva, Felipe Calderón ordenó desplegar fuerzas federales en Michoacán para combatir a las bandas del narco en aquella entidad. La Guerra contra el Narco que marcaría al sexenio calderonista se dio, en efecto, en un ambiente donde el hoy presidente AMLO, aún intentaba restarle legitimidad al investido Ejecutivo federal.

García Luna fue el primer secretario de SSP capaz de enviar un contingente (de mil 500 hombres) con alta capacidad de fuego  para acompañar a un menor número de militares. La guerra contra el narco comenzaba...

SOLEDAD EN EL CASTILLO.  En 2011, ONG verdaderamente independientes cuestionaron la capacidad de García Luna para proponer una estrategia de seguridad de largo plazo. Los hoy activos Javier Sicilia y Julián LeBarón asistieron a un encuentro con Calderón en el Castillo de Chapultepec para ello.

Pero ése fue un traspié más. Al final del sexenio, García Luna vio desfilar desde el balcón presidencial, el 16 de septiembre, a su PF potentemente armada y con vehículos blindados a los que la ciudadanía vitoreaba. El clímax había llegado... pero no habría de durar: los panistas perdieron la elección 2012.

Comentarios:

Notas Relacionadas: