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Comedores comunitarios, oasis para familias de escasos recursos

Alternativa. Gerardo, supervisor de una fábrica, lleva a sus hijos todos los días a un comedor de Azcapotzalco; gana 4 mil 200 pesos al mes 2 Existen 335 sitios en la Ciudad de México que ofrecen comida por 10 pesos

Comedores comunitarios, oasis para familias de escasos recursos | La Crónica de Hoy

Diariamente en la Ciudad de México, 335 comedores comunitarios abren sus puertas para  dar de comer a cientos de personas que buscan una opción económica  para alimentarse. Es en estos lugares donde, con 10 pesos, jóvenes, personas con discapacidad, madres y padres de familia, estudiantes, ancianos y personas en situación de calle se juntan a compartir la mesa.

Crónica recorrió algunos de estos comedores situados en las colonias Vallejo, Doctores, Roma, Guerrero, entre otras, para recoger las historias que, de haber seguido la pauta federal de desparecer este programa, hubieran llegado a su fin. Gerardo es el protagonista de una de esas historias. Trabaja todos los días como supervisor en una fábrica en Vallejo. Supervisor  es un título pomposo para alguien que gana 4 mil 200 pesos al mes. Con eso tiene que alcanzar para él y sus 3 hijos.

A las tres de la tarde sale de la fábrica, a su hora de comida, y ve a sus hijos frente al comedor comunitario 152 en la alcaldía de Azcapotzalco. Con 40 pesos (10 por persona), comen en un ambiente que califica de familiar, junto a otros compañeros de la fábrica y personas de la tercera edad que llenan el lugar.

Ezequiel López es el encargado de atenderlos en el comedor, “hoy tengo arroz, sopa de codito, taquitos dorados y su postre favorito, galletas de chocolate”, le dice el hombre a una de las hijas de Gerardo, quien se alegra siempre de poder comer con su papá.

Al otro lado de la ciudad en la Colonia Roma, el señor Mario, de 72 años de edad, como todos los días arreglado con su traje beige y su sombrero en la mano,  hace una escala en su recorrido habitual por las calles de la capital por las cuales trabaja para, en punto de las 2:35 de la tarde, entrar por la puerta del comedor comunitario, que se encuentra sobre la calle Tonalá y saludar animoso a Héctor,  quien es encargado de este comedor.

Don Mario relató que recorre toda la ciudad para llegar a este comedor porque no ha encontrado otro en el que se sienta como en casa y contó que con lo que gana en su trabajo apenas le alcanza para abastecerse con la despensa básica y pagar sus transportes, por lo que programas como éste le han ayudado a cuidar su salud y poder mejorar su calidad de vida.

Héctor Hernández, encargado del comedor comunitario en la colonia Roma, que brinda servicio a alrededor de 300 personas, y Ezequiel López, encargado del que se encuentra en la Alcaldía de Azcapotzalco, y que atiende entre 150 y 200 personas, coinciden en que mientras esas personas paguen, ellos tienen para dar comida a quien lo requiera el siguiente día.

Ezequiel comentó “La gente sí se preocupó, cuando dijeron que iban a quitar los comedores, la gente venía a preguntarme qué onda, yo les decía que aunque sea en el patio de mi casa les doy de comer, además no nos pueden cerrar, mientras todos los días compruebe que viene gente ellos me seguirán dando permiso para alimentar a mi gente”.

Muchos de estos comedores comunitarios funcionan con apoyos del gobierno; varios administradores de los comedores en la ciudad contaron a esta casa editorial que el Gobierno de la Ciudad de México sólo les da apoyo en especie, es decir granos, materia prima para cocinar los alimentos, y hay otros comedores como el de la Calzada de Guadalupe donde el gobierno sólo apoya a pagar los servicios de agua y luz.

No se necesita nada más que los 10 pesos para poder pasar, solo hace falta anotarse en una lista con su nombre, edad, sexo y ocupación y esperar a que una mesa se desocupe.

Si la gente lo prefiere puede llevar uno de sus tuppers o recipientes y llevar ahí sus alimentos sin ningún problema, incluso en caso de estar sucio, muchos de estos comedores se ofrecen a limpiarlos para volver a colocar comida.

Historias de vida, de superación, familiares y de toda clase se cuentan en estos recintos que muchos consideran un santuario que no debe ser destruido o retirado.

Muchos de los administradores dicen que mientras tengan gente es complicado que el gobierno de la Ciudad de México cierre los lugares.

“Recibo de 100 a 150 personas por día; a pesar de las declaraciones oficiales y de todos los rumores que hay nadie ha venido a decirnos que vamos a desaparecer, tenemos todo bajo control, trabajamos bien y recibimos a personas de todas las clases sociales, no discriminamos”, explicó Edgar el encargado del comedor comunitario sobre Calzada de Guadalupe.

Los platillos varían día con día, y en días festivos los comedores comunitarios se adaptan con las fechas representativas, el 15 y 16 de septiembre se hace pozole y tostadas de pata; ­el primero y 2 de noviembre, de postre hay chocolate y pan de muerto; en navidad y año nuevo se da pavo y romeritos.

 “Somos gente que por necesidad comemos aquí, no por gusto, pero agradecemos mucho lo que hacen por nosotros, preparan la comida, nos sirven, nos atienden, son amables, nadie nos juzga y la gente que viene a comer siempre hace plática, sales con un amigo o con una buena historia y si tienes suerte, por 10 pesos, agüita de sabor”, explicó Mariana, mujer que visitó el comedor en la colonia Doctores.

Existen alrededor de 335 comedores comunitarios repartidos en toda la capital del país y este fenómeno se ha extendido a escuelas públicas y empresas de gobierno, entre otras.

INICIO DEL PROGRAMA. El programa lleva más de 10 años, fue un programa instalado por el entonces Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, después Miguel Ángel Mancera inauguró más y ahora la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, señaló que no desaparecerán a pesar de lo que dijo el mandatario federal.

“Se mantienen los comedores comunitarios. Hay una revisión, había varios comedores que operaban de manera irregular, había comedores que se decía que existían cuando en realidad no existían”, explicó la morenista en conferencia de prensa semanas atrás.

Sobre el tema, Sheinbaum adelantó que no tienen contemplado ampliar el número de comedores comunitarios, debido a las irregularidades mencionadas, entre las que destacó que “la mitad de los recursos que les eran asignados se quedaban en manos de los funcionarios”, además de que “pese al incremento presupuestal, el servicio que se ofrecía no era de calidad”, dijo y advirtió que como primer paso se impulsará su mejoramiento para posteriormente plantear una posible ampliación.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), un nivel adecuado de alimentación  se alcanza cuando las personas tienen acceso físico y económico a suficientes alimentos para satisfacer sus necesidades alimenticias y llevar una vida activa y sana.

Con base en información de la entonces Secretaría de Desarrollo Social, durante el 2018 cada comedor servía en promedio 120 comidas al día, lo que se traduce en que a nivel nacional se superaban las 622 mil raciones de alimentos. El presupuesto otorgado el año pasado fue de 3 mil 205 millones 757 mil 494 pesos.

El presupuesto para 5 mil comedores comunitarios operados por la Sedesol, ahora Secretaría de Bienestar, desapareció del Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 (PEF 2019), esto pese a que ofrecían una opción alimentaria para más de medio millón de personas de escasos recursos.

 

 

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