Opinión


Definitivamente se requiere un Plan B

Definitivamente se requiere un Plan B | La Crónica de Hoy

Este 2020 trajo consigo muchas ganas de fregar o de poner en su sitio los abusos y descuidos que los humanitos hemos provocado  a la Naturaleza. Como se quiera entender. A ver…

Se inauguró con la pandemia que nos mantiene en vilo y todavía medio encerrados, con la consecuente y peligrosa baja de la economía y por lo tanto con un desempleo brutal. Luego se aparecieron de nueva cuenta las feroces langostas en las cosechas africanas, y dizque surgieron amenazantes “abejorros asesinos”.

 Ahora está pendiente la llegada de más sargazo al bellísimo Cancún y la Rivera Maya, y se avizora para ¡ya!, una tormenta de arena  proveniente del Sahara que afectará esa misma zona. Para rematar el semestre ayer sufrimos en México una sacudida de preocupante  magnitud, pero que aún así resultó benévola y por lo cual pregunto…

¿Alguna otra cosita que se 

te ofrezca querido Mundo?

¡Qué julepe el de ayer! Eso de iniciar labores con tamaño sobresalto no es divertido ni sencillo, y eso que en lo personal no soy temerosa de los movimientos telúricos, aunque sí de los daños que puedan dejar, especialmente en zonas de alta marginación. Tal vez mi actitud hacia estos fenómenos obedezca a que mi mamá no se amedrentaba con ellos y cuando éramos pequeños y se daban, simplemente pedía a la familia y acompañantes, ubicarnos bajo el quicio de una puerta donde esperábamos serenos a que pasara el efecto. Actualmente sigo esa misma práctica pese a que los protocolos actuales indican salir de casa, más…

Aunque fue emocionante ver a tanta gente efectuando lo acordado para estos efectos respecto a sus animales de compañía, no es fácil ni sencillo cuando como es mi caso, tendría que hacerlo con varios perros, gatos y una necia y tímida tortuga con 20 kilos de peso, compañeros todos a los que de ninguna forma abandonaría, pero sobre los cuales tampoco practicaría un triage, así que como en 2017, opté por quedarme a su lado esperando a que el evento concluyera, haciéndoseme por cierto eterno EL MOMENTO, porque para la ocasión las alarmas sísmicas —escuchadas a través de una estación de radio— sonaron con más antelación de lo acostumbrado, pero bendito tiempo que me permitió encontrarme con cada una de mis criaturas y sosegarme, al resultarme ellos suficiente fuente de contagio para darme paz, ya que ni se inmutaron, contrario a la información que desde varias partes de la CDMX recibí, reportándome particular y desconocida inquietud en los sensibles mininos, característica que al igual se atribuye a caballos y burros, pero que en lo correspondiente a los que acompañan mi vida no se manifestó, como tampoco en los cebúes ni en mi viejísimo y experimentado gallito KITTY, ni en el resto de perros y gatos que viven con él en una granjita. Según los chicos que me ayudan en su atención, todos los animales mantuvieron la misma calma chicha de cada día y no hubo de ejercerse ningún procedimiento extra. Entonces, siendo así y por lo que corresponde a los protocolos existentes…

Sépanse los entes gubernamentales con gran conocimiento sobre la materia, así como las organizaciones de protección animal, —nacionales e internacionales— que se han esmerado en capacitarnos al respecto, que deberán diseñar un PLAN B para quienes resguardamos más de dos perros, varios gatos y otro tipo de fauna, para mayor conflicto de diferentes tallas, edades y condición física, ya que resulta imposible cargarlos o jalarlos de la correa a un mismo tiempo, y menos meterlos en transportadoras para salir corriendo con ellos rumbo a punto seguro, lo que deja en claro que de la teoría a la práctica hay gran trecho por trabajar. Se me ocurre en principio sugerir la posibilidad de que siendo país de terremotos, en cada casa, a la entrada, en lugar seguro pero visible a la autoridad, se coloque un formato oficial con el listado permanentemente actualizado de habitantes, incluidos por supuesto los peludos, plumíferos y escamosos, para facilitar a los equipos de rescate el manejo de cada circunstancia. Por otra parte, a mi amiga Isabel Díaz de León, experta educadora de perros, ocurriósele la posibilidad de habilitar en patios y/o jardines un búnker estilo los que se acostumbran en zonas de tornados, propuesta que me dejó una mosca en la oreja para repensarla. Hay mucho por abordar a este respecto, pero por hoy ya no más espacio… 

producciones_serengueti@yahoo.com

marielenahoyo8@gmail.com

Comentarios:

Destacado:


LO MÁS LEÍDO