Opinión


Desafíos del nuevo Arzobispo de Tlalnepantla

Desafíos del nuevo Arzobispo de Tlalnepantla | La Crónica de Hoy

Después de un año de que el papa Francisco designara al cardenal Carlos Aguiar Retes como arzobispo primado de México, y como responsable temporal de la Arquidiócesis de Tlalnepantla, el Santo Padre designó esta semana a José Antonio Fernández Hurtado como IV titular de esta Arquidiócesis vecina de la Ciudad de México.

Será el próximo sábado cuando, con toda seguridad, hará su presentación pública en la Basílica de Guadalupe, ya que en esa fecha está programada la peregrinación anual de la Arquidiócesis de Tlalnepantla al Tepeyac, y también tiene en puerta un importante evento con gran peso histórico, relacionado con los 500 años de la llegada a México de la imagen de la Virgen de los Remedios, que se venera en su santuario en esta Arquidiócesis y que es la más antigua que se conoce en nuestro país, ya que fue traída por un soldado que acompañaba a Hernán Cortés, llamado Juan Rodríguez Villafuerte.

La Arquidiócesis de Tlalnepantla cuenta con 3.5 millones de habitantes que atienden 350 sacerdotes en 200 parroquias, con la ayuda de dos obispos auxiliares; como Provincia Eclesiástica, la Arquidiócesis abarca siete diócesis vecinas: Cuautitlán, Ecatepec, Teotihuacán, Texcoco, Nezahualcóyotl y el valle de Chalco e Izcalli.

El cardenal Carlos Aguiar Retes, desde su toma de posesión en la Arquidiócesis de México, el 5 de febrero del 2018, ha planteado la conveniencia de crear programas pastorales que sean adecuados para todas estas diócesis vecinas, ya que territorialmente, a veces, sólo están separadas por una calle o avenida, además de que existe gran movilidad humana.

Por otra parte, la Arquidiócesis Primada de México vive un momento de intensa transformación, ya que está programada, tras varios estudios y consultas, la separación de tres de sus ocho Vicarías territoriales, que en cuanto el papa Francisco lo apruebe, tendrán al frente, cada una de ellas, un obispo titular.

Mons. José Antonio Fernández Hurtado, cuyo anterior cargo fue como arzobispo de Durango, nació en Morelia el 2 de diciembre de 1952; fue ordenado sacerdote en 1978 en la diócesis de Tula, donde ejerció cargos relacionados con la Pastoral Juvenil, la Vocacional y fue Rector del Seminario Menor.

De 1986 a 1989 hizo nuevos estudios en Roma en la Universidad Pontificia Salesiana, y en el 2005, fue designado Obispo de Tuxtepec, en Oaxaca, y para el 2014, pasó a la Arquidiócesis de Durango.

Son varios los retos que enfrentará el nuevo arzobispo de Tlalnepantla, algunos de ellos compartidos con el resto del país, entre los que figuran: la delincuencia, la permanente movilidad humana y migratoria, la indiferencia o apatía de mucha gente hacia los valores cristianos, el desempleo y la proliferación de las sectas, entre otros. 

 

 

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