
Armando Félix Azua Reyes y Lucila Torres Olguín, de 74 y 76 años respectivamente, y el pequeño Carlos Emmanuel Díaz Guillén, de 11 años de edad, no son familiares, pero tienen una pasión en común: amor por la vida, y para disfrutarla, han aprendido lo básico para todo ser humano: a respirar y a hacerlo bien. Hoy ya no dependen de un tanque de oxígeno para cada paso que dan.
Ellos, son sólo tres de los 200 pacientes de la Clínica de Rehabilitación Pulmonar, del Hospital General de Zona 57 de La Quebrada, perteneciente a la Delegación del IMSS Estado de México Oriente, pionera en su tipo, enfocada en devolverle la calidad de vida a los pacientes, a través de algo tan sencillo, como fundamental: ejercicios de respiración y saber llenar sus pulmones de aire.
En entrevista con Crónica, la doctora Rosalina Madera Bañuelos, directora de este Hospital General de Zona, ubicado en La Quebrada, en el Estado de México Oriente, relata que hace ocho meses arrancó este proyecto largamente acariciado, el cual ha permitido devolverle calidad de vida a los pacientes.
Esta clínica es el resultado de un sueño compartido por parte del personal médico, enamorados todos ellos, confiesa, de la rehabilitación y su confianza férrea en que mucho podrían hacer en pro de la calidad de vida e independencia que necesitan estas personas.
En 2016 y 2017, recuerda, el hospital que dirige compitió en las Olimpiadas de la Innovación, buscando demostrar el éxito de la rehabilitación a pacientes con EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)”; sin embargo, el proyecto no despertó el suficiente interés.
“Lo relevante es que resultó ser un proyecto que a lo mejor les llamaba la atención, pero no los convenció”, pero ahora, si estas olimpiadas siguieran, porque las suspendieron, sostiene “estoy segura de que quedaríamos en los primeros lugares, porque tenemos pacientes y cómo demostrar que sí da resultado y es muy efectivo”.
DEJA UNA SEMILLA SEMBRADA. A unos cuantos días de jubilarse, la doctora Madera Bañuelos, especialista en rehabilitación y medicina física, deja el IMSS, institución para la que trabajó los últimos 27 años; se va, asevera “con la enorme satisfacción de haber sembrado una semilla que ha comenzado a dar sus primeros frutos”.
“Me voy muy contenta, con la certeza de dejar proyectos que seguramente van a continuar, la semilla se queda sembrada, está creciendo y eso me da mucho gusto. Mi equipo de colaboradores sabe el tamaño del compromiso que les dejo. Todos y cada uno de los integrantes de este hospital saben que mi objetivo desde que llegué sólo fue dejar las cosas mejor de como las encontré y, en ese sentido, sé que el hospital va a dar mucho de qué hablar”, externa.
UNA TERAPIA QUE DA LIBERTAD. El funcionamiento de esta clínica se logró gracias al desarrollo de procedimientos y terapias bien estudiados, encaminados a que los pacientes aprendan a respirar como es debido, y llenar sus pulmones de oxígeno, estas técnicas también han permitido reducir el uso de los tanques de oxígeno.
Este mayor control en las respiraciones, se ha visto reflejado en un menor número de hospitalizaciones, así como el día que los pacientes han permanecido internados, lo cual, aunque no era la finalidad de este proyecto, también se traduce en ahorros importantes para el hospital en la adquisición de tanques de oxígeno, medicamentos y camas utilizadas por hospitalización.
Así es como con toda libertad se mueven ahora don Armando Azua Reyes y Lucila Torres y el pequeño Carlos Emmanuel Díaz Guillén, han aprendido a respirar de manera adecuada, sin tener que estar pegados a un tanque de oxígeno las 24 horas del día, con la libertad y el deseo de acudir a sus terapias de rehabilitación.
En el caso de Carlos Emmanuel —quien padece Síndrome de Kartagener y por lo cual, no puede expulsar flemas—, aprendió a utilizar de manera adecuada una máquina que le permite hacerlo.
El doctor Carlos Alberto Ángeles Cruz, médico internista egresado del Centro Médico Nacional La Raza, refiere que Carlos Emmanuel fue de los primeros pacientes que atendieron en la clínica, aunque al principio sólo se había contemplado para pacientes adultos con EPOC.
Los únicos pacientes que no pueden recibir estas terapias, aclara, son quienes están con corazón inestable, es decir, angina de pecho, un infarto relativamente reciente o insuficiencia cardíaca grave “a todos los demás los podemos rehabilitar: diabéticos, hipertensos, pacientes con EPOC” y también contemplan pacientes con síndrome de Kartagener, —como Carlos Emmanuel—, y pacientes pediátricos, incluso pacientes intubados y en ellos se ha logrado acelerar el proceso de rehabilitación y quitarles la conexión a un respirador artificial.
El siguiente objetivo es que los pacientes que vayan a ser operados a nivel abdominal, sean canalizados a la clínica “para que aprendan a mover mejor los músculos, oxigenarse mejor y después de la cirugía oxigenan más rápido, cicatricen más rápido y se puedan mover más rápido”.
Carlos fue un reto mayor: por ser un paciente pediátrico, con síndrome de Kartagener y sus antecedentes clínicos: alrededor de 42 neumonías en sus 11 años de vida. Ahora, en los últimos ocho meses, sólo ha tenido una neumonía y antes de las terapias, presentaba una al mes o dos meses, muchas de ellas incluso con hospitalizaciones en promedio de siete días.
Durante la charla con este diario, y acompañado de tres de sus pacientes, el doctor Ángeles resalta que el único “secreto, es saber respirar, se les ha enseñado, porque no sabían”, es así como Doña Lucila y don Armando, relata, lograron salvar la vida, porque su pronóstico no era muy bueno cuando llegaron.
Incluso, atendieron a un paciente con síndrome de Guillain Barré, quien no podía respirar ni mover sus extremidades, estaba prácticamente desahuciado “y gracias a los movimientos para mover los músculos torácicos, lo primero que se logró fue evitar la intubación, y ahora ya tiene su vida independiente, cuando él ya estaba condenado a morir… Se oye muy fuerte, pero ésa era su situación”.
DE LA SILLA DE RUEDAS… A ABRAZAR UN ÁRBOL. Lucila Torres, al comenzar sus terapias de rehabilitación, era auxiliada por dos personas para bajar del taxi, porque no se podía mantener en pie e ingresaba en silla de ruedas y ni siquiera podía levantar brazos ni piernas de lo débil que estaba. A la tercera semana ya bajaba del taxi sin ayuda y ahora camina sólo con el apoyo de un bastón. Presume orgullosa una foto: “Me llevaron allá, a un cerrito, y abracé el árbol más grande que encontré, porque ya no podía hacer eso”. En su casa, pidió a su hijo que le coloca un arnés, para hacer sus ejercicios.
Don Armando Azua Reyes llegó a urgencias en estado grave, afectado por angina de pecho, ha sufrido dos infartos, tiene instalados cuatro stents (mallas extensibles que se utilizan para abrir arterias) en el corazón “y en la clínica, con ejercicios sumamente fáciles y sencillos, es que he recuperado la capacidad para mucho respirar, a veces hasta sentado en casa, simplemente comienza uno a respirar y practicar ejercicios de piernas y brazos”, dice, quien reconoce que hace cosas que incluso podrían poner en riesgo su propia existencia, pero, asegura don Armando “si no es con intensidad ¿cómo se vive la vida?”, y sonríe, mientras su médico, el doctor Ángeles, hace una pequeña mueca de desaprobación.
UN ÁNGEL CON BATA VERDE. Otro personaje importante, sin duda alguna, es quien se ha convertido en ángel guardián de estos pacientes, Gabriela Mancilla Medina, inhaloterapeuta, “orgullosamente egresada del Conalep”, presume, y quien en cumplimiento a una promesa que le hizo a su papá en su lecho de muerte, ingresó al IMSS “para retribuir todo lo que la institución hizo por mi papá y nos permitió disfrutar 10 años juntos”.
Hoy es una apasionada de la rehabilitación pulmonar, imparte sus sesiones con pasión, con amor, con ese firme deseo de dar lo mejor de sí misma, trabajando con los pacientes hospitalizados o los externos.
Gaby forma parte de un grupo en una red social en la que Carlitos Emmanuel interactúa con otros pacientes como él, que padecen síndrome de Kartagener, y que están en otras partes del mundo. Así es como el amor y la pasión de Gaby por la rehabilitación pulmonar, ha comenzado a trascender fronteras, al atender, aconsejar y dar algunas recomendaciones de ejercicios respiratorios en sus días de descanso e incluso en vacaciones a personas que viven en otros países, y quienes también requieren aprender a respirar, para llevar una mejor calidad de vida.
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