Metrópoli

Deslucida celebración en Mixquic

Este año los pobladores, quienes viven del turismo y el comercio principalmente, aseguraron que una de las causas de la falta de visitantes es la afectación que sufrió el panteón el 19-S

Cementerio en la noche
Cementerio en la noche Cementerio en la noche (La Crónica de Hoy)

La tradicional celebración de Día de Muertos en el pueblo de San Andrés Mixquic este año tuvo un ambiente deslucido y en algunos momentos desértico, ya que fueron escasos los visitantes que se dieron cita el 1 de noviembre en el Pueblo Mágico, a comparación de años anteriores, según los habitantes de la localidad.

Muchos de los habitantes del pueblo, quienes viven del turismo y ganancias que genera esta celebración coincidieron en que una de las causas de la falta de turistas en la región fue la afectación que sufrió Mixquic en el pasado temblor del 19 de septiembre.

Uno de los atractivos principales del lugar es el antiguo panteón con viejas tumbas, pero que este año se encuentra apuntalado en gran parte de sus bardas, ya que resultaron muy dañadas por el reciente sismo y lo primero que se ve son letreros de “Alto riesgo” y “Área restringida”.

Guadalupe, quien paseaba por el centro del pueblo con su familia y nietos explicó que este año decidió hacer algo pequeño y sin llamar la atención, pues algunas tumbas resultaron dañadas y la misma barda está a punto de colapsar.

“Es una lástima que no se haya hecho algo tan grande pero así se decidió, creo que por respeto a los familiares de las tumbas dañadas y creo que también por seguridad”, comentó.

Durante el recorrido que hizo Crónica se encontraron decenas de extranjeros que llegaban al legendario pueblo de Mixquic, con la esperanza de encontrar a las familias festejando en las tumbas de sus difuntos y con velas a su alrededor, pero lo único que encontraron fue el altar emblemático del panteón, lleno de supuestos huesos humanos y flores de cempasúchil en una que otra tumba.

“Nos habían dicho que todo empezaba desde el 31 de octubre y ya se podían ver a las familias realizando sus tradiciones”, comentó Fania, proveniente de Colombia.

A diferencia de otros años, la fiesta en Mixquic se vio vacía y con caras desangeladas, ya que los visitantes que llegaron después de las 23:30 horas ya no pudieron acceder al mausoleo y tomarse la clásica fotografía, porque fue cerrado en su totalidad, según por seguridad.

“Hace cinco años que vine y todo era una fiesta, yo recuerdo que el panteón no lo cerraron en toda la noche, podías entrar y salir sin problemas, pero este año ha sido diferente, yo creo que es porque las bardas están a punto de caerse. Ya mejor me voy a ir a mi casa porque mis hijos querían sacar fotos de las tumbas decoradas”, comentó Angelina, una mujer de unos 60 años que se mostró triste por los cambios.

Las personas que tuvieron la fortuna de encontrar el lugar abierto caminaron entre la tumbas, buscando una que se encontrara decorada o iluminada de manera singular, pero se conformaron con tomar una imagen de algunas que tenían flores y velas, o alguna otra que databa de hace dos siglos.

“Por más que caminamos y buscamos, se ve que a este panteón lo han olvidado. Es una lástima porque nosotros vinimos a visitar en estas fechas este lugar por todo lo que hemos escuchado y leído de lo que se hace aquí”, dijo Gabriel, originario de Argentina.

Sin embargo, a pesar de que los turistas no encontraron lo que se esperaban, no perdían las ganas de conocer las tradiciones del pueblo y de su historia, así como de la antigüedad del panteón y su iglesia y participaron en algunas actividades que se dieron en la parte del Kiosco.

Entraban y salían de la iglesia, pues le impresionaba el color dorado que tiene en todas sus paredes, pero el mal sabor de boca llegó cuando los encargados del conocido panteón comenzaron a sacar a los turistas y gente del pueblo porque ya era la hora de cerrar.

“Ya se va a cerrar, tienen que salirse, porque ya no pueden estar aquí”, comentaron los encargados mientras cerraban las puertas y rejas empujando a todos los que querían pasar de nuevo a tomar una última foto.

“Por favor, déjeme pasar a tomar una foto rápida porque salió movida. Sólo es rápido”, comentó una colombiana que iba disfrazada de catrina, pero los elementos de seguridad le cortaron el paso con los brazos y el cuerpo.

“¿No entiende que ya no se puede pasar? Ya está cerrado y ya se tiene que ir”, le contestó la policía con mala cara.

Otra de las sorpresas que se llevaron los visitantes fue que tenían que pagar cuentas exorbitantes por comer en los puestos de alitas, tacos o antojitos mexicanos.

“Nos sentamos y comenzamos a pedir, sólo somos cinco personas y la cuenta fue de 900 pesos, por persona nos tocó de 200 y hasta ponen en la cuenta el cargo por el servicio”, comentó asombrada Lorena, habitante en la Ciudad de México.

Incluso algunas zonas se encontraban señaladas con cinta amarilla de precaución por el inminente peligro de colapso de la vieja barda.

Por fuera el panorama es más alarmante pues en la barda se puede ver en su totalidad el daño que dejó el movimiento telúrico y fue necesario apuntalar todo el perímetro para evitar algún derrumbe.

 “Esto es desolador, a diferencia de otros años se ve que no hay ningún tipo de festividad y la gente no lo está disfrutando, se les ve en las caras porque yo he vivido aquí toda mi vida”, dijo Enriqueta que se encontraba afuera de la iglesia.

Los habitantes de Mixquic aseguraron que esperan a que la delegación repare la barda para que las festividades vuelvan a llevarse sin contratiempos, después que sean reparadas todas las zonas dañadas.

Cada año los vecinos de San Andrés colocan sus ofrendas y abren las puertas de su casa para dejar pasar a sus seres queridos y les permiten degustar los platillos que les preparan.

No sólo sus seres queridos pasan a degustar sus ofrendas, los propietarios de las casas permiten a cualquier visitante a entrar a sus hogares o a las calles para ver los altares que colocan.

“La tradición es que pongamos nuestra ofrenda y el 1 de noviembre abrimos las puertas, se les hace un camino con pétalos de cempasúchil y prendemos una pequeña fogata para guiarlos, después cenamos y todo aquel que quiera cenar, es bien recibido”, contó Zuleyma.

De acuerdo con la familia de Zuleyma, la ofrenda debe tener fruta, agua, velas, flores de cempasúchil, copal encendido para guiar a los difuntos hacia los altares, su fotografía y la comida favorita del ser querido, sin embargo, una parte importante y tradición de Mixquic es que en la ofrenda deben ponerse donas espolvoreadas con azúcar rosa detenidas con cañas, donde se representan los golletes que sustituyen a los cráneos y las cañas las varas en las que se incrustaban. Para los guerreros significaba triunfo.

Entre las calles del pueblo de San Andrés Mixquic, la tradición consta en instalar el paseo de los muertos.

Un camino guiado por pétalos de flores blancas y de cempasúchil, en donde se representa a la muerte y a las profesiones de los habitantes de Mixquic.

Los vecinos realizan su propia cooperación para crear la exposición que recorre las calles y callejones del pueblo con el fin de brindar a los turistas y visitantes el entorno de las tradiciones mexicanas.

“Nosotros lo hacemos con nuestros recursos y manos, nadie nos apoya y lo vamos a seguir haciendo ya que son nuestras tradiciones las cuales han pasado de generación en generación y no podemos dejarlo perder”, explicó Zuleyma.

Finalmente los propios vecinos comentaron que no dejarán morir las tradiciones en el pueblo y se esmeraron en las exposiciones con el fin de brindarle algo diferente a todos lo que van a visitarlos.

“Al final esto somos, esto nos caracteriza y el sismo y las catástrofes no nos detienen”.

Los locatarios y residentes del pueblo tenían la esperanza de que el jueves mejorara la situación de visitas.

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