Opinión


Donald Trump y México

Donald Trump y México | La Crónica de Hoy

El jueves 30 de mayo a las 18:30 hora de ­Washington, D.C., Donald Trump, presidente norteamericano tuiteó: “El 10 de junio, los Estados Unidos impondrán una tarifa de 5% a todos los productos que entren a nuestro país desde México, hasta que la inmigración ilegal que viene de México se detenga. Las tarifas se incrementarán gradualmente hasta que el problema de la inmigración ilegal se resuelva…cuando eso ocurra las tarifas se levantarán. Los detalles serán dados a conocer por la Casa Blanca en su oportunidad.” Y, en efecto, luego se especificó que, “si la crisis persiste”, el 1 de julio los aranceles se incrementarán al 10%, y así mensualmente hasta llegar al 25% para octubre.

¿Por qué Trump decidió proceder de esta manera? Hay dos cosas que pueden ayudarnos a entender el asunto: en primer lugar, quiere distraer la atención de la opinión pública norteamericana que estaba centrada en el pronunciamiento emitido por Robert Muller, fiscal especial para investigar la intromisión de rusa en las elecciones norteamericanas, celebradas el 6 de noviembre de 2016.

La conclusión es que no hay duda del involucramiento de los rusos en esas elecciones; también hubo contacto de los rusos con algunas personas cercanas al entonces candidato republicano. Lo que levantó ámpula fue que “Muller encontró repetidamente ‘evidencias sustanciales’ de que Trump había incurrido en potenciales actos de obstrucción de la justicia y que frecuentemente intentó bloquear la investigación sobre él y su campaña.” (Zoe Tillman, BuzzFeed.News, 18/IV/2019).

El revuelo fue mayúsculo sobre todo entre los legisladores demócratas de la Cámara de Representantes que están pidiendo el impeachment (destitución) de Trump. El problema es que para ello se necesita dar dos pasos: 1) obtener la mayoría simple en la Cámara baja; 2) las dos terceras partes de los votos en el Senado, cosa que se ve muy complicada porque esta instancia está controlada por los republicanos.

En segundo lugar, con vistas a las elecciones que se llevarán a cabo el martes 3 de noviembre de 2020, de acuerdo con la encuestadora Morning Consult/Politico Poll que llevó a cabo un trabajo de campo entre el 19 y el 21 de abril, el expresidente Joe Biden aventaja en las preferencias a Donald Trump por ocho puntos.

No podemos pasar por alto que la competencia por la nominación demócrata será reñida: del viernes 31 de mayo al domingo 2 de junio se celebró, en San Francisco, la Convención de ese Partido. Biden se abstuvo de participar, pero en el evento hablaron los 12 aspirantes a la candidatura presidencial, entre ellos: Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Peter Buttigieg, Kamala Harris y Beto O’Rourke. Todos ellos propusieron un cambio radical e hicieron referencia al imperativo de modificar la política migratoria, el racismo y la xenofobia atizados por Trump.

Estando contra las cuerdas, el inquilino de la Casa Blanca tenía que reaccionar: echó mano de un expediente que le dio buenos resultados en su campaña de 2016. Es más, cuando anunció por primera vez su intención de competir por la nominación republicana para la Presidencia de la República, buena parte de su ira, como dice el periódico The Guardian (16/VI/2015) fue dirigida contra México: “Nos están mandando a gente que tiene muchos problemas y traen con ellos esos problemas, drogas, delitos, son violadores. Supongo que algunos de ellos son buenas personas. Sin embargo, he hablado con guardias fronterizos y me dicen lo que está llegando.”

Ahora, en esta andanada ha vuelto a decir que México ha abusado del intercambio comercial. El 31 de mayo a las 8:30 de la mañana Trump tuiteó: “México se ha aprovechado de Estados Unidos durante décadas, por culpa de los demócratas. Nuestras leyes de inmigración son MALAS. México ha hecho una FORTUNA a nuestras expensas. Ellos pueden resolver el problema fácilmente. Es momento para que hagan lo que deben hacer.” Nótese el vínculo entre demócratas y mexicanos.

Entre los propios senadores republicanos va creciendo el desacuerdo con esta medida tomada por Trump, no se diga entre los grupos empresariales, en especial la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, que agrupa a unas 500 grandes empresas, entre ellas a General Motors y Ford. Incluso, esta agrupación ha amenazado con llevar a cabo acciones legales.

Trump pone atención permanente en dos indicadores: las encuestas de opinión y los índices de la bolsa de valores. Pues bien, en un artículo titulado “Trump’s Crazy Mexico Tariff Stoking a Meltdown on Wall Street” (“La alocada imposición de Aranceles de Trump a México está atizando un desastre en Wall Street”, publicado en The New Yorker, 31/V/2019), ­John Cassidy destaca que, en realidad el alza de los aranceles va a perjudicar a los consumidores norteamericanos y el alza de precios puede provocar una revuelta social.

Hasta el más duro de los asesores en materia económica, Robert Lighthizer se opuso a la imposición de aranceles a México. De otra parte, Ian Shepherdson de Pantheon Macroeconomics tuiteó el viernes 31 de mayo, en referencia a las tarifas contra México: “Es una jugada descabellada; los mercados no pueden vivir con este nivel de locura.”

Moraleja: En política no siempre la misma jugada surte los mismos efectos.

 


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