Opinión


El Caballo de Calígula es Boris Johnson

El Caballo de Calígula es Boris Johnson | La Crónica de Hoy

Cuando, en plena emergencia nacional por la amenaza nazi sobre Europa, el gobierno británico nombró ministro de Defensa a un vizconde, sin preparación para lo que se venía encima, Winston Churchill, todavía líder de la oposición, soltó una de sus frases demoledoras: “Es el peor nombramiento desde que Calígula nombró cónsul a su caballo”. Ochenta y tres años después, la frase ha vuelto a ser citada, pero esta vez dirigida al actual primer ministro de Reino Unido: Boris Johnson.

Fue publicada el martes por el diario The Guardian, nada más ser derrotado en el Parlamento, que le despojó del control del ­brexit gracias a la traición de 21 diputados ­tories rebeldes. Decía así el editorial: ­“Johnson se hizo con el poder (tras renunciar Theresa May) porque dos tercios de los afiliados al Partido Conservador votaron para que fuera jefe del gobierno el peor canciller desde que tenemos memoria. Muchos temimos, citando al héroe de Johnson, Winston Churchill, que (su elección como primer ministro) sea la peor desde que Calígula convirtió a su caballo en cónsul”.

Ayer, durante la segunda votación en el Parlamento, Boris Johnson confirmó que, efectivamente, se comporta como un caballo encabritado, que relincha y sacude furioso sus crines doradas, mientras reparte coces contra los diputados conservadores traidores.

La ironía de la historia ha querido que uno de los defenestrados sea el nieto del legendario Churchill, Nicholas Soames, quien estará pensando entristecido cómo el partido y la nación que lideró su abuelo han caído en manos de un megalómano deslenguado, que en vez de unir a su pueblo lo ha dividido como nunca por el maldito ­brexit, y que ha llegado a declarar que está dispuesto a que Escocia se independice o a soportar un peligroso parón de la economía, con tal de divorciarse de la Unión Europea.

Pero lo realmente preocupante en esta tragicomedia británica es que, si Johnson es el caballo nombrado cónsul, una increíble mayoría de ingleses (y sus aliados unionistas de Irlanda del Norte) representan al unísono el papel de Calígula, que votarían por el actual premier y sus aliados radicales del Partido del Brexit, en caso de que se convocaran elecciones.

¿Y por qué harían esto? Porque, como ­Johnson, creen que cerrar las puertas a los inmigrantes y cortar lazos con sus socios europeos “hará grande a Gran Bretaña de nuevo”, emulando la frase con la que su amigo Donald Trump ganó las elecciones.

Con tantos que se creen Calígula en Reino Unido y con un caballo de premier, que nadie se extrañe si pronto deja de tener sentido el nombre del país, con Escocia fuera de la unión; con Irlanda del Norte de nuevo en llamas, si se impone una frontera dura con la República de Irlanda; y con los ingleses mendigando una alianza económica con Estados Unidos, sólo que ahora en el papel de antigua potencia colonial dominada por su excolonia. Patético.

fransink@outlook.com

 

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