Opinión


El chicle y su impacto al tirarlo en la calle

El chicle y su impacto al tirarlo en la calle | La Crónica de Hoy

Casi puedo asegurar que a todos nos ha pasado; al ir caminando o al sentarnos en algún espacio público se nos ha pegado un chicle en el zapato o en la ropa (en el peor de los casos). Tal vez, en ese momento solamente pensamos en la incomodidad que genera y la poca cultura cívica que tiene la persona que lo arrojó al suelo, sin embargo, pocas veces reflexionamos sobre el impacto negativo que tiene para el medio ambiente.

Derivado de lo anterior, el día de ayer presenté ante el Pleno del Congreso de la Ciudad de México una iniciativa que tiene por objeto sancionar con multas de $1,689 hasta $16,898 pesos a quien arroje chicle o goma de mascar en la vía pública.

Quizás para muchos esta propuesta pueda ser una sanción desproporcionada, sin embargo existen diversos estudios y estadísticas que demuestran el alto riesgo sanitario y ambiental que genera tirar chicles en la calle.

En lo que respecta a su impacto negativo en la salud, el Departamento de Bioquímica del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), ha determinado que cada chicle depositado en el espacio público es un gran foco de infección y un riesgo para la salud de los habitantes, ya que puede albergar hasta 10 mil bacterias y hongos recogidos del medio ambiente en que se encuentra.

De igual forma, es importante señalar que quienes arrojan gomas de mascar al suelo en calles, jardines o en el campo, están poniendo en riesgo la vida de diferentes animales, ya que son ingeridas por su aroma dulce provocando en muchos de los casos obstrucción al interior de su cuerpo o una infección intestinal difícil de curar, provocándoles la muerte.

Cabe agregar que al tirar los chicles en la vía pública, también se produce un deterioro en la imagen urbana y un costo para el gobierno y por consiguiente a los ciudadanos, ya que esos recursos se podrían destinar a otros rubros importantes para los capitalinos. Por ejemplo, en la Ciudad de México aproximadamente el 20% de la superficie del Centro Histórico, de manera periódica está repleta de chicles. El caso más emblemático es la calle Francisco I. Madero, donde se han llegado a contabilizar hasta 150 mil chicles sellados en el piso.

Si bien existen máquinas especiales para removerlos, la cantidad que se gasta en hacerlo supera el presupuesto que se necesita para mantener las mismas, ya que el quitar un chicle del suelo cuesta el triple de su costo original.

Tal vez mi propuesta pueda verse como una propuesta prohibitiva y sancionadora, sin embargo, los invito reflexionar sobre las consecuencias que trae tirar chicles en la vía pública y si no quieres ser sancionado la solución es muy fácil, sencilla y no cuesta nada: simplemente, sólo deposita tu goma de mascar, después de usarla, en la basura; de esta manera tendremos una ciudad más limpia y sin contaminar al medio ambiente.

 

*Vicecoordinadora del Partido Verde Ecologista de México en el Congreso y presidenta de la Comisión de Medio Ambiente.

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