Opinión


El Copil de Moctezuma II

El Copil de Moctezuma II | La Crónica de Hoy

Araíz de la conmemoración del pasado 12 de octubre, Día de la hispanidad, en la que para bien o para mal, se recuerda el encuentro de dos mundos, -concepto que se definió en 1992- cuando se recordaron los 500 años del primer viaje del navegante Cristóbal Colón a estas tierras, una serie de discusiones han surgido y que involucran tanto al mundo indígena como al ibérico.
Es oportuno señalar que Colón jamás se enteró que había llegado a un nuevo continente, más bien pensó que había encontrado la ruta marítima para la India, y que fue hasta 1507 cuando el Nuevo Mundo comenzó a ser llamado América, en honor a Américo Vespucio, y que fue hasta 1528, cuando Carlos V, Emperador del sacro Imperio Romano Germánico, juró como Carlos I de España, siendo el primer monarca de este país, una vez que se unificó los distintos reinos que existían en la península ibérica, como el de Castilla, Aragón, Navarra etc. 
Por lo tanto, al momento de la culminación de la conquista de México, 1521, es más exacto hablar de castellanos que de españoles.
Por aquellos años, en lo que hoy es México, no existía una definición nacionalista que involucrara a todos los grupos étnicos que hoy la habitan, y a muchos otros más que ya han desaparecido.
Los iniciales 500 españoles que llegaron con Hernán Cortés a Veracruz trayendo armas de fuego y unos cuantos caballos, con grandes esfuerzos ganaron las primeras batallas contra los indígenas, y fue a razón de la alianza que establecieron con los tlaxcaltecas y otros pueblos que odiaban a los mexicas, que ellos pudieron obtener sus victorias que culminaron con la caída de México Tenochtitlan.
Cuando se lee a Bernal Díaz del Castillo, se aprecia mejor la gran rivalidad que los habitantes de Tlaxcala tenían por los mexicas, al punto de que Cortés tiene que ponerles un alto por la crueldad con la que ellos se lanzaron contra los vencidos.
Otro aspecto importante en estas discusiones se refiere al supuesto penacho de Moctezuma que se encuentra en un museo de Viena, y del cual, Don Antonio Peñafiel, en su libro Indumentaria Antigua (Cap. XXVII), la llamaba “estandarte o resplandor para la cabeza; este valioso artefacto perteneció a Moctezuma y debe figurar entre los objetos de mayor precio de su reinado… es la mejor reliquia que existe de este género en Europa.”
Explica que las coronas de los tlatoanis o Señores eran llamadas Copil o copilli, y en ninguno de los códices mexicanos, los tlatoanis han sido representados con ese bello y sofisticado atuendo de plumas de quetzal; más bien, con una especie de diadema, más alzada a la altura de la frente, y con un atuendo especial en su vestimenta y calzado que estaba vedado al resto de la población.

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