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El metro, 150 años de innovación que cambiaron el transporte en el mundo

Revolucionario. El Sistema de Transporte Colectivo cumple 50 años en la capital mexicana, pero su historia se remonta, aún a vapor, a 1863, cuando fue un hito; hoy día, más de 160 ciudades del mundo cuentan con un sistema de transporte interurbano similar

El metro, 150 años de innovación que cambiaron el transporte en el mundo | La Crónica de Hoy

Imagen del viaje de prueba del primer convoy de Londres, en septiembre de 1862.

Este miércoles 4 de septiembre, el Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México (STC), el metro, cumplió 50 años. Sus trenes e infraestructuras, especialmente en las líneas más veteranas, reclaman a gritos una renovación, pero aún así, el metro chilango es un coloso que mueve a más pasajeros al día que nadie en todo el continente: 5 millones y medio, 1 millón más que el de Sao Paulo, en Brasil.

Pero la historia del metro se remonta mucho más de medio siglo atrás, nada más y nada menos que hasta 1843, cuarenta años antes de que la luz llegara a las calles y luego a las casas. Como parte de un plan de expansión y modernización para la ciudad de Londres, el abogado Charles Pearson propuso un plan para construir túneles subterráneos por los que circularían trenes a vapor, apenas 17 años después de que se empezara a construir la primera línea de ferrocarril, entre Manchester y Liverpool.

Su plan tardó diez años en recibir el visto bueno del Parlamento y la construcción tardó aun siete años más. Finalmente, en 1863, hace 156 años, se inauguró la primera línea, que recorría seis kilómetros. Siete años después el inventor Alfred Ely Beach inauguró en Nueva York un primer experimento de propulsión eólica, y tras la invención de las lámparas eléctricas en 1875, la idea del metro cobró fuerza: antes de fin de siglo se inauguraron los de Chicago, Budapest y Glasgow; y en 1900, el de París.

El MÁS EXTENSO. Esta cuestión es controvertida, puesto que dependiendo de la manera de contar los kilómetros, se puede determinar que se trata de uno u otro. Por ejemplo, el metro de Nueva York cuenta con la apabullante cifra de 1,062 kilómetros de vías, lo que lo coloca como líder destacado en el mundo. Pero si contamos la extensión en función de la distancia de rutas, este cae a 380 kilómetros, y el rey es el metro de Shanghái, inaugurado en 1993, con un total de 676 kilómetros. 48 más que el de Pekín, que, sin embargo, ya está construyendo 252 kilómetros más y planea alcanzar unos descomunales 998 kilómetros de rutas en 2021.

CON MÁS PASAJEROS. El metro de la Ciudad de México compite con el de Nueva York en cuanto a pasajeros diarios, pero queda lejos de ser el más ocupado del mundo. Éste es el de Pekín, estrenado en 1971, que transporta a una media de 10.5 millones de pasajeros al día, con un récord de 13.75 millones registrado el pasado 12 de julio. Si consigue su objetivo de expansión, se calcula que podrá transportar a 18 millones de personas al día.

LA VELOCIDAD Y EL FUTURO. La cuestión plantea un problema similar al de la extensión de los metros. Primero, es necesario definir qué es un metro. Muchos, como el de Nueva York, cuentan con largos tramos que circulan sobre tierra, igual que la línea 2 del STC capitalino, mas cuentan como metro. Por ello, y considerando que sobre tierra se puede circular más rápido, metros como el de Tokio, el de Seúl o el de Chongqing, en China, baten récords a 100 kilómetros por hora, aunque el expreso del aeropuerto de Hong Kong alcanza los 130.

Pero todo esto puede cambiar pronto. En 2015, Japón hizo una prueba experimental con un tren maglev (abreviación del inglés para levitación magnética), que alcanzó 603 km/h, y este mayo China anunció que inicia la producción de un tren similar que espera que circule regularmente a 600 km/h en pocos años.

AMÉRICA LATINA. Si bien los metros de América Latina no figuran en los libros de récords, existen algunos muy destacables. El de la Ciudad de México es el más extenso del continente con 226 kilómetros, el que más estaciones tiene, con 195, y el que más pasajeros transporta. Pero destaca también el de Buenos Aires, que en 1913 fue el primero de la región y aún uno de los primeros del mundo. Al cumplir el centenario, el gobierno bonaerense decidió retirar de circulación varios vagones de madera originales que, asombrosamente, todavía circulaban. Eran las ‘Brujas’, convoyes fabricados en la ciudad homónima belga. Pero gustaban tanto que en 2017 el gobierno los repuso como parte de un recorrido turístico.

LÍNEAS CIRCULARES. Es sobradamente conocido que la línea típica de cualquier metro del mundo cuenta con dos extremos entre los que los metros discurren en ambos sentidos a lo largo de múltiples estaciones. Sin embargo, existen algunas sorprendentes líneas circulares, sin inicio ni final, como en Madrid, que cuenta con dos de estas líneas, o Moscú. Allí, la línea Koltsevaya, construida en 1954, es conocida por contar con las estaciones más hermosas de la ciudad.

ESTACIONES FANTASMA. Estaciones grandes, iluminadas, recorridos largos y conocidos por todos, no son los únicos habitantes de los sistemas subterráneos. Algunas líneas cuentan con pequeños secretos, o no tan secretos, en forma de misteriosas estaciones fantasma. En París, la Segunda Guerra Mundial obligó a abandonar numerosas estaciones, como la de Saint-Martin, de la línea 8, que puede verse desde el vagón mientras el convoy pasa de largo. Lo mismo ocurre en Barcelona con la emblemática estación Gaudí, que nunca llegó a abrir porque estaba demasiado cerca de la de Sagrada Familia, precisamente la obra más emblemática del famoso arquitecto catalán.

Hay estaciones fantasma en muchas más ciudades. Santiago de Chile tiene Libertad y Nueva York tiene la famosa City Hall; el Muro de Berlín obligó a abandonar varias estaciones, y la de Nordbanhof se ha usado para realizar exposiciones sobre la separación. Pero el récord lo ostenta Londres con hasta 80 estaciones desaparecidas, como las famosas British Museum y Aldwych.

 

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