Escenario


El misterio de las relaciones humanas en Desobediencia de Marte

En esta ocasión los protagonistas de la puesta en escena son Víctor Trujillo y Mauricio Isaac. Es un texto escrito por Juan Villoro, que llegará el 20 de septiembre al Teatro Milán.

El misterio de las relaciones humanas en Desobediencia de Marte | La Crónica de Hoy

Antonio Castro, Víctor Trujillo y Mauricio Isaac protagonizarán la obra escrita por Juan Villoro, Premio Crónica. (Foto: Cuartoscuro)

Por segunda ocasión llegará al teatro la obra Desobediencia de Marte de Juan Villoro (Premio Crónica), una pieza que narra el encuentro de dos astrónomos en el año 1600: Tycho Brahe y Johannes Kepler. La obra será protagonizada  por Víctor Trujillo y Mauricio Isaac.

La obra cuenta cómo Brahe tenía las mejores tablas de medición y Johannes Kepler era el mejor matemático del momento. Se necesitaban, pero desconfiaban uno del otro. De esa mezcla de rivalidad y dependencia surgió la teoría que permitió descifrar las órbitas de los planetas. La obra plantea el duelo que transformó la historia de la humanidad y luego pasa a la vida de los actores, ya que conocer al prójimo, es tan complejo como conocer la deriva de las galaxias.

El director es Antonio Castro, quien hace dos años montó la misma obra con los actores Joaquín Cosío y José María de Tavira. Expresó que vale la pena llevar este tipo de textos al teatro, porque hace toda una reflexión sobre la contextualización del sistema solar y las órbitas de los planetas pero que “al final es una puesta en escena que habla de los afectos y las emociones”.

Castro agregó que Desobediencia de Marte rinde así mismo un homenaje a los actores, quienes son “los campeones de ese mundo emocional, el cual es un misterio irresoluble al que solamente podemos aspirar, enfrentar y vivir”.

Trujillo dará vida al científico Tycho Brahe a quien considera imponente y  voraz. Dijo que la obra de Villoro es un divertimento estupendo porque aborda el mundo de los científicos, de sus fobias y sus filias”.

“El divertimento sucede también cuando de pronto ya estás viendo a los actores en lugar de los científicos, es así como nace divertimento tras divertimento, sin duda Villoro está mal…”, indicó Trujillo en tono de broma.

Detalló que el público disfrutará mucho conocer de manera íntima la vida de los científicos y después estarán contactando con un “actor anquilozado”. Mencionó que lo mismo sucede con el personaje de Mauricio, quien dará vida a Kepler.

“Es una persona que padece hemorroides, que está enfermo de todo, pero su inteligencia supera sus males y de pronto estarán viendo a un actor clásico, universitario, quien considera que hacer televisión es prostituirse”, explicó Víctor Trujillo, quien aseguró que es muy gozoso hablar de cosas importantes del universo, las estrellas y órbitas.

“La obra habla de cómo sobrevivir ante la selva de vanidades y egos. Hay humor, es fina en algunas partes y en otras muy vulgar”, agregó.

El actor Mauricio Isaac celebra que exista este tipo de teatro en México. Reconoció que vive nervios y estrés porque están en la etapa final de los ensayos.

Dijo que como actor se siente obligado a profundizar no sólo en el texto sino en las emociones para que sea legítimo su personaje y éste le cambie la vida al otro. “La exploración de la condición humana es más compleja que la naturaleza del universo”, afirmó el actor.

Por su parte, el escritor Juan Villoro reveló que ­Desobediencia de Marte tiene dos dimensiones: refleja lo más lejano y también lo más cercano a las estrellas y no por eso dejan de ser menos misteriosas las relaciones humanas.

“Para un dramaturgo no puede haber nada mejor que ver sus palabras encarnadas de esta manera. Ésta es la historia intelectual de la conquista del cosmos que leí en el libro Sonámbulos, de Arthur Koestler, cuando vivía en Berlín Oriental en 1983. Es un libro maravilloso y me interesó particularmente el conflicto entre Brahe y Kepler, eran dos tipos con visiones muy diferentes”, comentó Juan Villoro en rueda de prensa.

Villoro compartió la forma en que surgió la obra: “Pensamos que los grandes descubrimientos tienen que ver con que se pusieron de acuerdo en cosas que resultaron evidentes, pero cada científico incorpora sus pasiones, emociones e ilusiones y no tienen la misma manera de ver la vida”, comentó.

“Tycho Brahe tenía la mejor óptica del cielo, pero el cosmos es muy traicionero, tiene información que no se ajusta a lo que estás pensando, entonces necesitaba la mente más brillante para interpretar los datos, que era la cabeza Johanes Kepler, quien tenía visión doble, nunca vio el cosmos, pero podría interpretar los datos como nadie, pensaban cosas distintas del universo, pero se necesitaban”, añadió.

La obra, que se estrenará el próximo 20 de septiembre en el Teatro Milán, tiene planos de lenguaje complicados para los actores porque existen diálogos científicos, abstractos, luego “baja a los sótanos de la pasión más grosera”, finalizó Villoro.

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