Cultura


El papel es un gran compañero del hombre, dice Arnoldo Kraus

“Te humaniza porque te permite leer, guardar recuerdos o emocionarte con tu primer dibujo; al tenerlo entre manos empleamos todos los sentidos”, añade el escritor

El papel es un gran compañero del hombre, dice Arnoldo Kraus | La Crónica de Hoy

Arnoldo Kraus, médico y escritor.

El papel humaniza porque te permite leer, hacer figuras de origami, guardar recuerdos, emocionarte con tu primer dibujo e incluso animar tradiciones como el Día de Muertos. Ése es el planteamiento que hace Arnoldo Kraus en el libro Apología del papel, editado por Sexto Piso e ilustrado por Vicente Rojo.

“Hay un goce del tiempo cuando uno tiene el papel, en específico cuando leemos. Al tener el papel entre manos empleamos todos los sentidos: el de la mirada, el tacto, el olfato, el gusto, la palpación. En medicina, de acuerdo a la etimología alemana, cuando tu palpas a un paciente con tus manos, empieza la cura porque tocas al enfermo, lo cual es muy nostálgico aunque quizá para algunos parecería una tontería”, señala.

El autor explica que con la palpación inicia un proceso de sabiduría para el médico y de curación para el enfermo porque existe un acercamiento.

“Lo mismo sucede con el papel, no soy contrario a los controladores ni a la alta tecnología, pero cuando tienes un papel, lo palpas, lo doblas, lo arrugas, lo metes a un libro, recortas un periódico, lo guardas en un libro y lo encuentras treinta años después, pues esa cuestión táctil y visual con el papel es algo que te da una dimensión más amplia de lo que es el papel. Para los amantes de la literatura, la casa de esa fascinación por la lectura y escritura es el papel”, añade.

“En algunas ocasiones les he pedido a los enfermos que se sienten muy mal anímicamente o porque morirán, que escriban sus sensaciones y eso es un ejercicio reconfortante, porque en el papel puedes borrar, tachar, dejar alguna gota de algún perfume, se te puede caer una gota del vino que estas bebiendo, no es nostalgia sino es una cuestión de juntar todos tus sentidos”, precisa.

En el libro Arnoldo Kraus retoma el ensayo Abusos de la memoria, de Tzvetan Todorov, en donde habla del dolor de los presos al despedirse de sus seres queridos a través de cartas escritas en papel robado a los celadores: “…en las islas Solovetskiye se acababa a tiros con las gaviotas para que no pudiesen llevar consigo los mensajes escritos por los prisioneros”.

Hay situaciones insustituibles que no pueden competir con el valor del papel, con la acción que estás haciendo en ese momento.

Otro ejemplo que menciona el autor es la experiencia del primer dibujo. “Ver a un chiquito de dos o tres años haciendo sus primeros trazos en papel, rompiéndolos o asegurándote de que te entrega un perro que no tiene cara de perro, eso no compite con lo que puede lograr un ordenador, porque el primer dibujo es la experiencia de lo táctil, la emoción de elegir un plumón y mancharse las manos”.

En palabras de Kraus “el papel es un gran compañero nuestro y para mí es indispensable, siempre tengo un papel a la mano para anotar ideas, podría decir que muchos de mis libros contienen dentro de las paginas algún papel, boleto del metro o de un concierto, un periódico viejo que cuando vuelves a usar el libro aparte de todas las notas que hagas con lápiz, tiene un valor maravilloso. En síntesis, el papel nos humaniza”.

AUTOCRÍTICA. Arnoldo Kraus también dedica páginas a los diferentes tipos de papel que existen: papel cebolla, papel confeti, papel moneda, papel periódico, papel higiénico, papel picado.

“El papel ofrece esas oportunidades a lo que agregaría la cantidad inmensa de papeles que hay, en el centro del libro enumero más de diez tipos de papel que se utilizan para diferentes eventos, oportunidades, circunstancias”, expresa.

Sobre las ilustraciones de la publicación comenta que el artista Vicente Rojo tomó fragmentos de papel picado. “Fue una iniciativa de él porque podríamos aventurar a decir que es un papel mexicano, porque está en todas las fiestas nuestras”.

—Menciona que usar la goma para borrar, algo hecho es el primer acto de autocrítica en niños…

—Sí y es algo muy importante para niños y adultos. Para mí la escritura es importante y de repente tengo que hacer un recuento y si a eso le sumamos que Vicente Rojo está a mi lado, que es muy exigente, creo que borro más de lo que escribo, de lo que se queda en los libros.

“Borrar es un proceso de autocrítica que todos debemos de tener y es bueno ejercerlo porque mientras vas envejeciendo te cuestionas si está bien hecho lo que has hecho. Ese acto de borrar es un acto de humildad que te permite el papel, sé que en la computadora también se puede borrar, pero usar la goma del lápiz es un acto amoroso en todos los aspectos”, destaca.

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