El Patriarca ortodoxo de Moscú y de toda Rusia, Cirilo, anunció en Chambésy, Suiza, que el esperado Sínodo Pan-ortodoxo tendrá lugar en la isla de Creta, y no en Estambul, como se esperaba, porque en Turquía está la sede permanente del Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, quien jerárquicamente encabeza la lista de todos los patriarcas ortodoxos, por la línea del apóstol San Andrés, hermano carnal de San Pedro cuyos sucesores son los papas.
El Patriarca de Moscú y de toda Rusia, había viajado a Suiza, donde los líderes espirituales ortodoxos se reunieron de manera previa para discutir los preparativos del Sínodo. En entrevista, dijo que se habían propuesto varias sedes para el Sínodo, como el Monte Athos, en Grecia, y Rodas, “pero el Patriarcado de Constantinopla ha propuesto a Creta y nosotros lo aceptamos".
La isla de Creta está bajo la jurisdicción eclesiástica del Patriarcado de Constantinopla y no del de Atenas y fue propuesta porque “tiene las condiciones más favorables: hay habitaciones para alojar 400 personas, y Creta es un lugar de muchas conferencias diferentes, incluyendo teológicas", explicó el primado de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Por otra parte, Turquía se convirtió en una ciudad “incómoda" para la delegación de Rusia, por las tensiones entre Moscú y Ankara, a causa del derribamiento de un avión militar ruso en la frontera con Siria, en noviembre de 2015, y que tenía como misión el combate al Estado Islámico.
Aleksandr Volkov, portavoz del Patriarcado de Moscú, confirmó que el Concilio dará inicio el 19 de junio, en la fiesta litúrgica del Pentecostés ortodoxo.
Este Concilio pan-ortodoxo fue convocado por el Patriarca Bartolomé en 2014 y no se había realizado uno desde hace más de mil años. Desde hacía 50 años se hablaba de él y finalmente participarán los líderes de todas las Iglesias ortodoxas autocéfalas y se verificará en junio 2016.
La agenda del Sínodo será amplia, ciertamente, y entre los temas a tocar, aunque con gran cautela, estará la plena comunión con la Iglesia de Roma porque la Iglesia Ortodoxa considera a los papas como los legítimos sucesores del apóstol San Pedro y también como “Patriarca de la Iglesia de Oriente", título al que renunció Benedicto XVI para facilitar el diálogo con las iglesias ortodoxas al fijar una postura más clara.
Sin embargo, el Papa no es reconocido como cabeza de la Iglesia Universal bajo la tesis de que, en los primeros años del cristianismo, las decisiones que tomaba la Iglesia eran asumidas por un consenso entre todos los apóstoles, como ocurrió en el Concilio de Jerusalén.
Desde tiempos de Paulo VI, la Iglesia de Roma y la Iglesia Ortodoxa en su conjunto han venido mejorando sus relaciones notablemente, y desde entonces, ya no pesa sobre una u otra las excomuniones mutuas que tuvieron lugar en 1054, año del sisma que las alejó.
Con Juan Pablo II las relaciones se volvieron más estrechas; él habló de una sola Iglesia que respira con dos pulmones, bajo los ritos latino y griego, y mejoraron más aún con Benedicto XVI que limó asperezas con el Patriarcado de Moscú, mismo que tuvo diferencias con Juan
Pablo II. El Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, ha desempeñado un relevante papel en la reconciliación de ambas iglesias y son frecuentes sus contactos personales con los papas, al punto de que en la reciente encíclica de Francisco, “Laudato SI", el Santo Padre cita al patriarca Bartolomé de quien retoma algunos conceptos, pues su interés por la ecología ha sido causa por la que lo llaman el Patriarca Verde.

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