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El supremacismo racial, una amenaza para todos los pueblos: Juan José Bremer

Entrevista. Hay que combatirlo por todos los medios legales mediante la cooperación internacional, dice a Crónica el representante permanente de nuestro país ante la UNESCO. “México debe volver a ejercer un papel de liderazgo constructivo en la UNESCO para combatir este problema”

El supremacismo racial, una amenaza para todos los pueblos: Juan José Bremer | La Crónica de Hoy

Juan José Bremer señala que el diálogo entre culturas es la base del desarrollo y el supremacismo racial lo impide.

El supremacismo racial de cualquier tipo invita al crimen, al odio y el terrorismo, por lo que constituye una amenaza para todos los pueblos y la comunidad internacional. Hay que combatirlo por todos los medios legales mediante la cooperación internacional para detectar sus redes de acción y desarticularlas, señala Juan José Bremer, Representante Permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

El diplomático, político, escritor y promotor cultural, en entrevista, señala que éste es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo que se agravó con la teoría del reemplazo del francés Renaud Camus, que sostiene que los migrantes generarán el desplazamiento o la sustitución de una cultura por otra, que las migraciones son una amenaza para la pérdida de la pureza de una sociedad y de sus rasgos culturales. Una violencia que se potenció con la revolución de las redes sociales, el internet, Facebook, etc., que difunden mensajes de odio y rechazo.

 “Lo anterior creó una combinación altamente peligrosa para la seguridad y la paz internacional”, agrega el autor del libro Tiempos de guerra y paz (Los pilares de la diplomacia: de Westfalia a San Francisco).

—¿Estamos negando el impulso que dan al desarrollo de la humanidad las migraciones?

—Estamos ante la ignorancia total de que las civilizaciones, a lo largo de la historia, han crecido y evolucionado sobre la base de la comunicación, hoy multiplicada por la globalización. Antes de ésta, hubo en forma permanente un proceso de diálogo de las culturas y para muchos historiadores y sociólogos es irrefutable el hecho de que las culturas se desarrollan al dialogar con otras. Por esto, es precisamente un contrasentido tratar de evitar el dialogo entre civilizaciones.

Juan José Bremer señala que los supremacismos son tema antiguo, pero en nuestro tiempo toman una dimensión insospechada con las innovaciones tecnológicas de los sistemas de comunicación. “En los últimos 50 años hubo cambios cualitativos relacionados con la influencia de la revolución tecnológica de las comunicaciones en la vida social y cultural del mundo. Se abrió una nueva dimensión, en muchos casos, que generó una transformación con dos caras: una luminosa y otra oscura. La primera son todos los beneficios que produce para la cultura, la ciencia…, una fuerza nueva de la información, un elemento central para el progreso de las ideas, de la ciencia, que fomenta la discusión pública para tomar conciencia de los problemas mayores que enfrenta el ser humano y la comunidad internacional”.

Pero la cara oscura, añade, es el uso de estas redes sociales para convocar a la violencia y diseminar discursos de odio. “Hay que revisar el enorme volumen que alcanzan estos mensajes en todas las sociedades, que van desde textos, videos y convocatorias para realizar ataques contra migrantes, contra otras culturas, como lo pide la teoría del reemplazo”.

Juan José ha dictado conferencias culturales y de política exterior en Europa y Estados Unidos, además fue director del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y subsecretario de Cultura de la Secretaría de Educación Pública. Esta trayectoria lo acerca a una visión más completa del mundo y su desarrollo. En su textoLa Unesco frente a los crímenes de odio”, publicado en la revista Foreing Affairs Latinoamérica, establece 5 puntos rumbo a la 40 Conferencia General de la UNESCO, a realizarse del 12 al 27 de noviembre:  1) Proponer un diálogo de culturas y civilizaciones, como la mejor garantía de la paz y del respeto a la vida; 2) Sostener que ninguna cultura puede sustituir a otra y que en nuestros tiempos todos estamos llamados a convivir pacíficamente en un mundo multicultural que supone el respeto y el mutuo reconocimiento; 3) Señalar que el supremacismo racial de cualquier tipo, que invita al crimen y al terrorismo, constituye una amenaza para todos los pueblos y para la comunidad internacional; 4) Exhortar a los Estados nacionales a combatir con todos los medios legales al supremacismo, detectando sus redes de acción y desarticulándolas, y 5) Subrayar la importancia de la cooperación internacional para atender con eficacia la magnitud de este desafío.

“Estos puntos son verdaderamente seminales en el tema para proponer un diálogo de culturas y civilizaciones, como la mejor garantía de  la paz y el respeto a la vida”, agrega el diplomático que representó a México en Cuba, Reino Unido, Estados Unidos, España, Alemania, la entonces Unión Soviética y Suecia.

Porque, reitera, uno de los ejes de la UNESCO es que ninguna cultura puede sustituir a otra y en este tiempo, todos estamos llamados a convivir pacíficamente en un mundo cultural sin supremacismos raciales.

POSICIÓN DE MÉXICO. Juan José Bremer señala que la posición adoptada por la cancillería mexicana contra el supremacismo racial, “es oportuna y acertada, al situarla en una altísima prioridad”. El país, añade, pone al tema  en urgencia para llamar a la conciencia internacional.

En este punto hace una digresión, y recuerda que México jugó un papel importante durante la segunda conferencia de la UNESCO, realizada en 1946 en nuestro país, cuando Jaime Torres Bodet era secretario de Educación. Después sería el segundo director de la UNESCO, de 1948 a1952.

Por eso, señala Juan José Bremer, “estoy convencido de que México debe volver a ejercer un papel de liderazgo constructivo en la UNESCO en estos momentos y en la 40 conferencia que viene en noviembre”.

 

Perfil

El diplomático, político, escritor y promotor cultural es, desde agosto de este año, Representante Permanente de México ante la UNESCO.

Ha representado a México como Embajador en Cuba (2013-2016), Embajador en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte (2004-2009); Embajador en Estados Unidos de América (2001-2004); Embajador en España (1998-2000); Embajador en la República Federal de Alemania (1990-1998); Embajador de México en la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1988-1990) y Embajador de México en Suecia (1982-1983).

Fue Diputado federal y presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados en la LIII Legislatura (1985-1988).

También fue presidente del Comité Organizador del Festival Internacional Cervantino (1983); Subsecretario de Cultura de la Secretaría de Educación Pública (1982) —antecedente inmediato del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), que fue creado en 1988—; Director General del Instituto Nacional de Bellas Artes (1976-1982); Subsecretario de la Presidencia de la República (1975-1976) y Secretario Privado del presidente Luis Echeverría Álvarez (1973-1975).

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