Opinión


El tiempo que perdemos

El tiempo que perdemos | La Crónica de Hoy

El miércoles de la semana que recién concluyó, La Crónica de Hoy dedicó uno de sus espacios de primera plana al reporte recién publicado por el Instituto Mexicano de la Competitividad, el Imco, en materia de costos, en tiempo y dinero, de los malos sistemas de transporte público y movilidad que tenemos en la capital de la República.

El reporte del Imco, que se puede consultar en http://bit.ly/IMCOtraficoMx2019, no se centra sólo en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. Además de la capital, incluye a otras 31 zonas metropolitanas del país. En todo el país, los mexicanos perdemos mucho dinero y mucho tiempo en el tráfico. Es algo que sabemos de hace mucho tiempo y los gobiernos de tres o más distintos partidos políticos que hemos tenido en el país en los últimos 30 años han hecho poco, muy poco, para remediarlo.

En lugar de hacer al país más competitivo con sistemas de transporte público y movilidad eficientes, lo que han hecho es mantener inercias perversas, iniciadas en la década de 1940. Como resultado de ello, tenemos una movilidad urbana centrada en el auto, que ha hecho que nuestras ciudades sean inseguras y que hace que las personas más pobres sufran más.

Uno de los casos más dramáticos es el de la zona metropolitana de Acapulco, Guerrero. Ahí, el 47 por ciento de sus habitantes se moviliza en transporte público, que sólo recibe un siete por ciento de los presupuestos de movilidad. Habrá quien diga que tiene que ver con la vocación turística del puerto, pero algo parecido ocurre en Querétaro, ciudad que no vive del turismo, donde el 28 por ciento de las personas usa transporte público, pero donde el auto recibe casi el 70 por ciento de la inversión en movilidad. Se trata de números que encueran una realidad dolorosa, pero para la que los partidos políticos mexicanos, ninguno de ellos, parece tener una respuesta.

Y no es algo que podamos pensar que ha cambiado o que vaya a cambiar en el futuro inmediato. En días previos supimos, por ejemplo, que el Gobierno de la Ciudad de México, que presume su compromiso con causas ciudadanas, gastará más de 900 millones de pesos para darle 2.5 Km más a la red de segundos pisos de la capital, para que llegue a poco más de 75 Km en total.

Imco ofrece también información acerca de los efectos que tiene la sobreinversión en obras para el automóvil: mientras que de 1990 a 2015 la población tuvo una tasa de crecimiento anual de 1.5 por ciento, el parque de autos privados creció a una tasa de 5.3 por ciento anual. Quienes más se benefician por la mayor oferta de infraestructura para el auto son las familias con mayores ingresos, que son quienes pueden comprar más autos.

Desde una perspectiva macroeconómica, los números del Imco son abrumadores, pues establecen que México pierde, como resultado de nuestra mala movilidad, 94 mil millones de pesos al año. Esa cifra, sin embargo, no incluye otros costos asociados al uso del transporte público, como la inseguridad.

Otro efecto de esta realidad es la pérdida de tiempo. Imco considera que los mexicanos que vivimos en alguna de las 32 zonas metropolitanas en las que se hizo la investigación pierden por lo menos 100 horas de su vida al año como resultado de esta realidad, poco más de cuatro días completos. Pero —de nuevo—los más afectados son los usuarios de transporte público, que pierden casi seis días al año (118 horas), frente a los poco menos de tres días (71 horas) que pierden los usuarios de autos.

 

manuelggranados@gmail.com

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