Escenario


Ely Guerra acerca al público a su monte de Zion

La cantante mexicana presentó en el Centro Cultural Roberto Cantoral su más reciente producción realizada sin otro instrumento más que su voz.

Ely Guerra acerca al público a su monte de Zion | La Crónica de Hoy

Su nuevo trabajo transita entre estilos árabes, brasileños y de música sacra. (Foto: Daniel Luna)

Hace una veintena de años pocas personas habrían imaginado que los avances tecnológicos llevarían a los artistas tan cerca del público, que la industria tendría cambios significativos y que la retroalimentación sería bilateral con una inmediatez tal como la ofrecen actualmente las redes sociales.

Y en ese mundo de cambios constantes y adaptaciones creativas, pocos son quienes han logrado encontrar un equilibrio creativo, haciendo uso de las herramientas sin perder el factor humano, una de esas personas es Ely Guerra, quien los pasados 20, 21 y 22 de septiembre ofreció tres conciertos para presentar su sexta producción discográfica Zion, la cual tardó una década en ver la luz.

Sin embargo, la transición fue necesaria porque el producto que fue lanzado por completo el domingo por la noche, contiene nueve temas que exploran y destacan la calidad vocal de la artista.

“Se originó en una intimidad bastante personal, nunca hubo a mi alrededor realmente compañeros en el estudio, estuve sola trabajando en esta música que fui descubriendo y el peor momento emocional que pude pasar escribiendo fue cuando compuse el tema ‘Inevitable Defeat’(Derrota Inevitable), porque de pronto sentí que no había mucha oportunidad de ganar y después entendí que cuando pisas fondo no hay otro lugar que mirar hacia arriba, es la única salida y lo único que nos queda”, mencionó durante el segundo día de su presentación, el pasado sábado.

“Roja es mi sangre, late mi cuerpo, pura es la paz de los cielos, creo en ti, tu amor es mi dorado tesoro, soy débil en la carne, mi mente no controlo, me he entregado al mundo, he descubierto la entrada al abismo, siento una gran desesperanza, es un camino que te lleva al final del todo, es sentirse solo ante un futuro incierto y del futuro ¿qué sé yo? De eso solo sabes tú, mas me siento abrumada.

Tú dices en el amor no hay temor, aquiétate, levántate, camina y sé libre, eres libre, debes ir y vivir libre, tu santuario es nuestra intimidad, pero le has abandonado, deja de mirar lo incierto y ven a mí que yo no tengo límites para ti, yo soy tu padre y todo te lo daré.

Y es cierto que en tu amor no hay temor y que es donde siempre habitas, que roja es tu sangre, que blanca es la faz de tu cetro y que dorado es tu amor, que soy libre, que tengo un hogar y que siento el amor perfecto porque tú estás conmigo en él. Amén”, menciona la oración que compartió al público luego del concierto en el Centro Cultural Roberto Cantoral, durante un momento de intimidad donde permitió a la gente externarle sus emociones, dudas y reflexiones de manera directa,  después de su presentación. Alrededor de una hora, el público fue quien juzgó y dio su retroalimentación a la cantante a través de  un diálogo bilateral cara a cara.

Es así como Guerra reúne la sabiduría adquirida a lo largo de sus 47 años de edad para expulsarla sonoramente por un viaje experimental que transita por diversas emociones para alcanzar un momento de plenitud, un disco que invita a la espiritualidad entre cánticos corales y lenguaje en distintas lenguas que remiten a alabanzas, que a su vez exaltan y tocan las fibras más sensibles de quienes escuchan el material de principio a fin.

Aunque lo anterior no la exenta del comparativo con Medúlla (2004), material vocal de la artista islandesa Björk, sobre todo a unos meses de su visita a nuestro país; la realidad es que lo que entrega Ely Guerra es algo completamente distinto en esencia, pues haciendo honor a su apellido, este material bien podría ser utilizado como banda sonora de una legendaria batalla medieval. Musicalmente transita entre estilos árabes, brasileños y sacros, invitando a la meditación en distintos momentos, seguidos de breves interludios recitados entre algunos temas.

La clara y evidente analogía a pasajes bíblicos destaca en la letra de “Zion”, que da nombre al disco y emite un mensaje de amor, esperanza, lucha y plenitud:

Esto último, probablemente sea consecuencia del trabajo del productor argentino Camilo Froideval, orquestador de la música original del filme Presunto Culpable (2008), así como de otras producciones cinematográficas; con quien Guerra había trabajado anteriormente en el álbum Hombre Invisible (2009), trabajo con el que se llevaron un Grammy Latino en la categoría de Mejor Disco Alternativo en la edición 2010.

No obstante, las referencias y pequeños homenajes a importantes músicos se hacen presentes en algunos breves fragmentos líricos como en el caso de “Inevitable Defeat”, en la que hace un guiño a David Bowie y Queen.

Durante dicha intimidad en El Cantoral, también hizo énfasis en la ambición de este disco por fomentar la escucha de los álbumes completos, una cultura que considera se ha perdido a lo largo del tiempo, producto de los cambios en las formas de consumo de la música.

“Empezamos a hacer cosas para poder desarrollar la publicidad del material, no en un sentido comercial sino en el sentido de cómo te invitamos a escuchar esta nueva música que no tiene nada que ver con lo que hicimos antes. Creo que el que es artista es quien tiene la capacidad de reflejar lo que ocurre a su alrededor y hablar de ello, para que los demás se sientan representados y entonces puedan mirarse en este espejo, sentirse inspirados y continuar con ello”, dijo.

“Por eso me disgusta mucho la música hecha por encargo, que hoy como músicos tengamos 20 segundos para gustarte o no, porque tienes una aplicación con la que escuchas esos segundos de la canción y si no te llama la atención no la escuchas completa, entonces tenemos a todos nuestros músicos haciendo lo posible por agradarte en 20 segundos en lugar de hacer lo posible por representarte”, destacó.

Si bien los temas pueden disfrutarse de manera aislada y cada uno mantiene su esencia particular, definitivamente es un material que debe escucharse por completo y en el orden correspondiente al disco por lo menos una vez, porque también tiene la cualidad de apreciarse como una pieza única en su conjunto. El arte de los discos conceptuales en su estado más íntegro.

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