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En África, la malaria y en Guatemala la tuberculosis; ahora en México por pandemia

En África, por ejemplo, con la crisis del ébola, no contábamos con tantos recursos como ahora... eso es algo que hace la diferencia en la batalla contra cualquier virus”: Giorgio Franyuti, jefe de bioseguridad hospitalaria

En África, la malaria y en Guatemala la tuberculosis; ahora en México por pandemia | La Crónica de Hoy

“No hay problema si muero haciendo lo que me gusta, es parte de mi trabajo”, comenta Giorgio Franyuti jefe de bioseguridad en la unidad operativa contra el coronavirus del Ejército Mexicano, instalación que esta arma nacional levantó en 4 semanas. 

Mexicano de ascendencia italiana, especialista en crisis humanitarias a escala internacional, Franyuti ha participado en diversos escenarios de alto riegos, provocados por enfermedades mortales como el ébola, la malaria o la tuberculosis. Desde África hasta Guatemala, el doctor ha brindado servicios, pero esta es la primera vez en su carrera profesional que colabora con el Ejercito Mexicano; “desde que se abrieron las bases para formar parte de este cuerpo heroico, decidí participar voluntariamente”, señala. 

El panorama que vive día a día es similar al de otras zonas de riesgo en las que a participado, pero “en África, por ejemplo, con la crisis del ébola, no contábamos con tantos recursos como ahora... eso es algo que hace la diferencia en la batalla contra cualquier virus”. En aquel continenet, en casas de campaña y con suelo de tierra, Giorgio Franyuti trató a más de cincuenta pacientes portadores de ébola. 

Otro caso es Guatemala, donde, después de la erupción del Volcán de Fuego, “la catástrofe era de tal magnitud que se adapto un hospital dentro de una iglesia para poder atender a los pacientes”. 

“Los riegos a algún contagio son extremos, diariamente ponemos en riego nuestras vidas, pero nuestro compromiso moral como profesionales de la salud es mayor a cualquier temor”. En efecto, cuenta que en Gaza contrajo malaria ya que, al transmitirse a través del mosquito, era casi imposible salvarse de ella, “por más medidas de sanidad que implementes, en algún momento llegan a ser ineficientes, fui portador de malaria resistente, estuve una semana en aislamiento”.

Antes, enfatiza, deben existir estrictos lineamientos de seguridad, pues son claves para mantener en cero los contagios en el personal. “La ventaja de trabajar con el Ejercito es que sus medidas son tan rigurosas que no se ha reportado ningún contagio en el personal que labora en este hospital”, cometa Giorgio.

Crónica realiza un recorrido por las instalaciones del Campo militar N° 1 hasta ingresar al área de tratamiento a varones contagiados de COVID, en la planta baja de la Unidad Operativa de Hospitalización. Al cruzar el filtro de bioseguridad, se entra a un largo pasillo con 25 camas distribuidas en ambos lados de la habitación. En ese momento hay alrededor de 13 pacientes, la mayoría de ellos con buenas perspectivas de sanación, los otros continúan su lucha contra COVID-19.

Las enfermeras, civiles principalmente, toman el nivel de oxigenación a los pacientes y mientras esto ocurre, otro paciente llega y es instalado. Este nuevo huésped de los militares llega al complejo médico recorriendo el pasillo, es decir entre las camas que tienen a quienes ya hicieron ese camino. Se le ve nervioso. El personal medico se encargará de que su recuperación sea posible. Está en buenas manos.

Pacientes y personal médico deben ser manejados con prudencia para que la bioseguridad sea posible. Franyuti verifica todos los procesos del hospital, desde la lavandería y las rutas de entrada y salida de pacientes hasta que todo el personal se coloque de manera adecuada el equipo sanitario de protección.

“Ochenta por ciento del personal de salud se contagia al quitarse el traje de seguridad; esa es una lección que aprendí de la crisis del ébola en 2015. Entonces, la técnica para despojarse del equipo lleva una serie de pasos, es tardada y compleja”, comenta.

Respecto a los ataques que han sufrido algunos de sus compañeros al ser discriminados, el medico especialista reflexiona: “No es cuestión de ignorancia, en África esos ataques al personal médico no pasaban, aunque la educación no es la misma aquí. Se ve una negación al conocimiento científico, la gente estigmatiza y discrimina a los profesionales de la salud y eso es algo que me decepciona, nosotros contenemos la pandemia”. 

Al preguntarle sobre el ingreso a la nueva normalidad, explica que hay gente a la que no se puede criticar porque tiene que salir de casa para ganarse el pan. “Es la que más me duele, porque uno no puede tener ese privilegio de decir quédate en casa si no tienen qué comer. Entonces se sugiere que si deben salir mantengan una buena y firme distancia, jamás se toquen la cara, utilicen cubrebocas, realicen el lavado de manos y al llegar a casa guarden la ropa y los zapatos que utilizaron en una bolsa aparte, así como meterse a bañar”.

CONSEJOS PARA EL DÍA A DÍA

➥ Si deben salir, mantengan una buena y firme distancia

➥ Jamás se toquen la cara, utilicen cubrebocas

➥ Realicen el lavado de manos

➥  Al llegar a casa guarden la ropa y los zapatos que utilizaron en una bolsa aparte 

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