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En la Conquista ¿los indígenas se unieron a Cortés o viceversa?

Cortés no dividió el Estado para conquistarlo, sino que integró la rebelión de los pueblos mesoamericanos contra Tenochtitlan: Eduardo Corona Sánchez. La enseñanza sobre la Conquista es maniquea, señala

En la Conquista ¿los indígenas se unieron a Cortés o viceversa? | La Crónica de Hoy

Detalle de tabla enconchada con el título Entra Cortés a Zempoala y lo recibe el Cacique Gordo, donde aparece Chicomacatl, de Miguel y Juan González, Museo de América de Madrid.

Entender la Conquista de México desde la historia de los pueblos mesoamericanos ha hecho que el etnohistoriador y antropólogo social Eduardo Corona Sánchez se pregunte: ¿quién se unió a quién: los mesoamericanos a Hernán Cortés o Hernán Cortés a los pueblos mesoamericanos que estaban iniciando una rebelión contra los mexicas?

Crónica presenta una entrevista con el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) quien analiza la llegada de los españoles a costas veracruzanas hace 500 años desde el término conquista jurídica y desde la reivindicación de un personaje totonaco que las fuentes históricas llaman Cacique Gordo, pero que el experto nombra Chicomacatl.

“¿Se unieron los totonacos a Cortés o los españoles a los indígenas? El segundo planteamiento es mi propuesta y desde ahí argumento una crítica. Siempre hemos hablado de Hernán Cortés, de Bernal Díaz del Castillo y de Francisco López de Gómara como si ellos hubieran sido los que tomaron la iniciativa de la conquista, sin embargo, se toma muy poco en cuenta el papel de la sociedad mesoamericana”, indica.

Cuando Cortés llegó a Quiahuiztlan, Veracruz, (en 1519) se percató que el señor de Cempoala —a quien describen como gordo y por tal, los cronistas españoles llaman Cacique Gordo— tenía muy clara la estrategia de alianzas.

“Bernal Díaz del Castillo lo dice: Chicomacatl (Cacique Gordo) les plantea a los españoles que los mexicas son poderosos, que han conquistado una extensa serie de áreas, valles y regiones, pero que hay gente como él que está en contra de los mexicas. Entonces le dice que uniéndose, ligándose no solamente con ellos sino con Tlaxcala, Huejotzingo y Cholula, podrían enfrentarlos”, explica.

Fue en Quiahuiztlan donde los totonacas iniciaron la rebelión contra los mexicas, añade Corona Sánchez, pero le echaron la culpa a Hernán Cortés cuando golpearon y amarraron a los recaudadores de tributo enviados por el gobernante mexica, Moctezuma.

“Cuando Cortés decidió soltarlos, Chicomacatl le dijo: si los soltaste aún tienes otra alternativa, la rebelión.  Pienso que la captura ya era parte de la rebelión. Además el planteamiento de la rebelión ya se había dado, los cempoaltecas ya se habían rebelado varias veces contra los mexicas pero los resultados no fueron buenos y ésta, la llegada de Cortés, era una oportunidad”, señala el investigador del INAH.

¿Por qué? “Tal vez vieron los caballos de Cortés, lo que pasó en la batalla de Centla, pero para los totonocas su objetivo no era la empresa colonial española, su objetivo era la independencia de los mexicas”.

Corona Sánchez enfatiza que lo importante es ver la historia de otra manera, mirarla desde Mesoamérica.

“Los totonacas tenían otra historia: la de Mesoamérica. Cortés no tenía ese contexto y los mexicas se dan cuenta de que el problema ya no sólo era Cortés, era Tlaxcala, Cempoala, Huejotzingo, es decir, estaban perdiendo las mejores áreas de producción tributaria”, detalla.

El investigador del INAH lanza otro planteamiento: la rebelión es la constante en la historia de México.

“Se ha hablado de rebeliones sociales, yo creo, incluso, que ésa es la historia de Mesoamérica. Tenemos datos previos a la caída de Tenochtitlan; por ejemplo, que Teotihuacán fue destruido porque los pobladores atacaron los edificios principales; Tula fue también quemado por una rebelión social y si avanzamos en el tiempo, sucede lo mismo en la Independencia, la Guerra de Reforma y la Revolución Mexicana”, expresa.

Regresando a la Conquista, Corona Sánchez indica que Chicomacatl es quien planea la rebelión. “Cortés no divide el Estado para conquistarlo, él integra la rebelión”.

—¿Habría que rescatar la figura del Cacique Gordo?

—Su nombre es Chicomacatl. No era un cacique, ésa es la visión española. Era muy inteligente y fue quien realmente definió la Conquista. Fue quien le dijo a Cortés por dónde entrar a Tenochtitlan, qué hacer y con quién hablar. Cortés no tenía idea de dónde estaba parado.

“Chicomacatl tuvo una gran estrategia política pero no lo hemos valorado. La forma en cómo se ha enseñado la Conquista hace ver a los personajes históricos como buenos o malos. Pienso que Chicomacatl fue muy listo”, responde.

CONQUISTA JURÍDICA. Eduardo Corona Sánchez no piensa únicamente en la conquista en términos de guerra, él propone estudiarla desde las alianzas jurídicas.

“Hay que verla de una manera diferente, no sólo las técnicas de combate,  manejo de armas, el aspecto cosmogónico de Quetzalcóatl o el sacrificio humano… veámoslo desde las alianzas. Hay que considerar la alternativa de lo jurídico. Ésa es mi propuesta”, sentencia.

Si los totonacas se unían a Cortés pasarían a ser parte del estado español y se convertirán en sus tributarios y ya no de los mexicas, de ahí que se construyera el primer cabildo sin oposición en la Villa Rica de la Vera Cruz.

“El cabildo sí se hace en términos de la identidad española pero la construcción de la ciudad fue con mano de obra indígena y está claro en el hecho mesoamericano de usar los recursos de forma múltiple y de reproducir las tandas de trabajo. López de Gómora dice que los españoles cargaban agua y demás para construir, probablemente sí, pero sólo la construcción del fuerte, el resto tiene una estética indígena”, detalla.

Por último, el experto añade que se debe entender que antes de la llegada de Hernán Cortés había tres mil años de cultura y civilizaciones que alcanzaron gran desarrollo y “eso fue uno de los planteamientos que motivó a Cortes hacer la empresa de colonización”.

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