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Entre lo fantástico, el miedo y la promesa de glorias futuras: La Hora Marcada y otros mundos

Lo fantástico, la imaginación y el terror empezaron a adueñarse de una parte del mundo de las telenovelas: en décadas anteriores se había rescatado para la televisión el recurso centenario de las leyendas virreinales, con su buena dosis de fantasmas, de momias, de aparecidos y de hechiceras

Hora Marcada
Hora Marcada Hora Marcada (La Crónica de Hoy)

Lo fantástico, la imaginación y el terror empezaron a adueñarse de una parte del mundo de las telenovelas: en décadas anteriores se había rescatado para la televisión el recurso centenario de las leyendas virreinales, con su buena dosis de fantasmas, de momias, de aparecidos y de hechiceras. Pero es en los años ochenta en que, en una apuesta audaz, se producen telenovelas que se adentran en la temática del mal puro, ese que contaminaba conciencias y corrompía a los hombres, sin importar lo poderosos o encumbrados que fueran.

Así fue que se dio el éxito de El Maleficio, donde Ernesto Alonso encarnaba al muy malo Enrique de Martino, empresario riquísimo. Transmitida de febrero de 1983 a abril de 1984, El Maleficio fue uno de esos momentos dramáticos que parecía reflejar la dura vida nacional, pues si los televidentes miraban más allá de la pantalla del televisor, se encontraban con la crisis económica, con la criticadísima figura del ya ex presidente López Portillo o con las revelaciones de los crímenes del Negro Durazo. El personaje de Ernesto Alonso parecía un reflejo de personajes que competían con él en las percepciones negativas de la audiencia.

La brujería y la reencarnación volvieron a la pantalla en 1988: en aquel abril, una nueva telenovela, El Extraño Retorno de Diana Salazar, con una Lucía Méndez con poderes telequinéticos e inquietantes ojos amarillos cuando la ocasión lo hacía necesario, contaba una historia de amores y rencores del siglo XVIII que llegaban hasta el siglo XX, y en la que el rencor de la villana de la trama, Alma Muriel, era tan mortífero en el pasado como en aquel presente ochentero. Y aunque los aficionados a las telenovelas  tuvieron como referencia, por una buena temporada, a Enrique de Martino como un referente en cuanto a perversidad y maldad, la tenebrosa personalidad de Catalina Creel terminaría por ganarle el lugar como principalísimo villano de las telenovelas de la época,

NOCHES DE HORA MARCADA. La voluntad de incursionar en el mundo del miedo y de lo fantástico, con referencias que rebasaban el género telenovelero se materializó en una serie que, si bien se mantuvo en el gusto del público desde su llegada en 1988 hasta 1990, cuando terminó, ejerció especial atracción en un público joven que era ya un importante consumidor de narrativas de impacto internacional.

Así, los martes –en horario estelar de telenovelas- sonaba, a las 10 de la noche, en el canal 2. La Hora Marcada, en su momento tuvo buena acogida no sólo por los argumentos, que buceaban en el inmenso mundo de lo inquietante y lo inesperado, sino porque muchos de los actores y actrices que participaron en el nuevo producto, que ya no era una telenovela tradicional, sino que se acercaba al concepto de serie, eran muy conocidos y queridos por la audiencia. Desde Ofelia Guilmáin hasta Chachita; de Angélica María a Carmen Salinas y de Gonzalo Vega a Pedro Armendáriz Jr, y de Héctor Ortega a David Reynoso, muchas estrellas del cine y la televisión mexicanos aparecieron en La Hora Marcada. Hasta los que entonces eran los galanes jóvenes del género telenovelero, como Ernesto Laguardia, Eduardo Palomo y Juan Peláez fueron protagonistas en alguno de los episodios.

Siempre con la presencia de una Mujer de Negro, fácilmente identificable con la Muerte, Hora Marcada estaba llena de presencias inquietantes que movían objetos en las casas o que jugaban con niños; de ecos de reencarnación  y maldiciones que envolvían joyas valiosas. Otras veces, el terror era mucho más terrenal: una excelente hamburguesa podría ser de carne humana, un patrón miserable comienza a enloquecer por la culpa callada que arrastra.

En esos años nadie podía adivinar que Hora Marcada, al paso del tiempo, se convertiría en una serie de culto, no solo por sus contenidos interesantes, sino porque en ella, jóvenes que luego harían historia estaban creando sus primeras obras de consumo masivo.

En efecto: detrás de esas narraciones había directores y guionistas experimentados, como Álvaro Carcaño o Julián Pastor. Pero muchachos como Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón, Luis Estrada o Claudio Isaac,  hicieron guiones y dirigieron muchos episodios, y, en algunos casos, incluso actuaron. No sabían los televidentes que no se perdían, los martes, los capítulos de Hora Marcada, a qué mundo, el del impacto global, llegarían algunos de aquellos jóvenes directores.

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