Opinión


Entrevista con el padre Torquemada

Entrevista con el padre Torquemada | La Crónica de Hoy

Envalentonados con la nueva censura corporativa hacia Trump por parte de una empresa privada que gestiona las redes que hacemos nosotros con la plataforma Facebook, los Torquemadas mexicas y sus socios globales han iniciado una cruzada cuyo fin último, “presuntamente”, es no sólo cancelar la transmisión del canal de comunicación que tenemos los ciudadanos con el ejecutivo, la mañanera, sino bajarle el interruptor desde los vehículos de comunicación como Facebook, Twitter y Youtube mediante los cuales transita buena parte del diálogo ciudadano, y como parte de él, la discusión pública del gobierno electo que rinde cuentas todos los días, como el progreso del plan de vacunación que algunos terraplanistas dicen que no existe o que es “propaganda electoral”, alzando el gastado bastón. Estoy en contra de quienes piden silenciar las mañaneras a través de argucias cínico-legalistas y argumentaciones cómico, mágico, musicales como en los mejores tiempos de Beto el Boticario, aunque, siempre insistiré en ello, sin la simpatía del magazo.

Confieso que me daba un poco de flojera alzar el dedo flamígero como algunos encendidos colegas lo hacen al criticar al “mesías”. Así fue como decidí ir a una fuente incontrovertible para platicar de censura: el padre Torquemada. Fue una conversación ruda, debo confesarlo porque Torquemada no es como nos lo han pintado, tiene un lado práctico de la política que disfruté, aunque los dardos iban en mi contra.

Fue singular la gestión de esta entrevista porque primero lo busqué en el infierno y Satanás me dijo: “Huy mano, te equivocaste de reino. Yo ya lo tenía reclutado para que trabajara en las calderas pero la santísima trinidad se lo llevó a su santa monarquía donde, aquí entre nos, me he pasado unas vacaciones espléndidas. En el cielo hay gente cool. San Peter sigue siendo el efectivo arriba para gestionar citas con figuras estrellas como Torquemada. Si le das mi tarjeta te atenderá pronto.” Pensé que así finalizaría el diablo nuestra plática, pero todavía lo alcancé a escuchar: “Ah, y pregúntale a Torquemada que cuándo se digna a bajar a quemar con los cuates.”

En fin. Su tarjeta me abrió las puertas del reino. Pienso que así se opera en muchos círculos no sólo del infierno, sino del cielo y de lo mucho que queda del regimen neoporfirista. Y, en efecto, San Pedro me gestionó la entrevista de volada por zoom. Reproduzco algunos fragmentos de ésta:

–Santísimo padre, dígame en corto… Antes de que terminara la frase, Torquemada atajó:

–Sé a dónde vas y de una vez te digo que Lorenzo Córdova tiene razón. Yo lo asesoro nomás para que sepas con quién estás hablando. Debo reconocer que me produce un poco de gracia que algunos Chairos de tu equipo lo llamen cariñosamente por su apelativo, Lencho. Pero me estoy desviando, el punto es que no puedes permitir que un “mesías tropical” que tiene capturada a la democracia mexicana pretenda hacer propaganda política para evitar que la oposición gane y le ponga contrapesos a ese monstruo populista hambriento de poder y megalomanía.

–Tranquilo, padre –le dije sosteniéndole una mirada como de maestro ladilloso– hasta parece que estoy leyendo algún compañero de página. Dígame algo nuevo o defíname cuando menos que son los contrapesos y para que sirven si emanan de tres partidos que fueron sobornados para votar por la reforma energética: uno tiene que pedir prestados diputados para no extinguirse, otro tiene un presidente bien nefasto (aunque el de Morena no canta mal las rancheras, también se lo digo en corto) y el tricolor, bueno: ¿no le da náuseas su anuncio de las escaleras? Es pedestre. Eso son los aliancistas 2021, además de súper pillastres, nomás hay que echar una miradita hacia el pasado reciente.

–¡Pruebas, pruebas –prosiguió exaltadísimo– y no me vengas con que hay juicios siguiendo un curso! A Lozoya lo trajeron para extorsionar a la oposición durante el proceso 2021.

Pensaba responderle algo así como que no lo creía, pero si así fuera ¿cómo lo probaría él? Fue más rápida su voz versada:

–Te voy a responder con una tarjeta que le redacté a la doctora Denise Dresser para que la compartiera en su cuenta de twitter, una de mis mejores influencers en esa red con la que acabo de renovar mi contrato de asesor. Ahí nomás para darte un quemón, mi Chairo. Cito, o más bien, repito: “Leer evitará que creas que el cumplimiento de la ley es censura”. ¿Así o más claro? Si ustedes no leen porque siguen el credo de su mesías que los tiene obnibulados, si ustedes no piensan, no es nuestro problema.

“Es vital que la alianza promovida por distinguidos representantes de la sociedad civil como Claudio X González, le quite la mayoría a Morena en el congreso antes de que México se convierta en Venezuela con ese émulo de Chávez a la cabeza. Si no leen, chairos, desde luego que el asunto de las entendederas se les dará menos.”

–¿Pero padre, no es usted quien quemaba libros? –dije y recordé– por cierto, dice el Diablo que extraña quemar con usted. Se lo paso al costo.

Hablo de leer las obras y los intelectuales canónicos, los 650, los de alto rendimiento como Enrique Krauze y Jorge Castañeda Gutman, hijo mío. No a los moneros de La Jornada ni a los intelectuales de pacotilla de la 4T, hablo de seguir las mesas de debate de Leo Zúckerman, no a esa muchachita que planta preguntas en las mañaneras.

–¿Se refiere –interrumpí– a Juncal Solano que hace sudar al doble del carnal Marcelo, santísimo padre? ¿Le consta? ¿Dígame su fuente?

–Brozo, chairo –un demócrata, un libre pensador, un payaso digno de la corte canónica.

Al primer salivazo de Torquemada cambié de tema.

–Relájese, padre. Veámoslo así: ¿de verdad cree que si los candidatos definidos así mismos y por sus padrinos financieros como Anti López le quitan la mayoría a Morena en el Congreso el país va a avanzar?

–No cabe duda de que te la pasas viendo al campe. Más que intelectual comprometido con el conocimiento verificable, perteneces al coro de aduladores del demagogo. Ni cómo ayudarte. Vives en un país de leyes y de instituciones democráticas que López ha socavado concentrando el poder en su persona. Es necesario frenarlo porque es un peligro para México.

–¿O sea –lo volví a interrumpir– que también hay eslóganes canónicos?

–No te hagas el chistoso. Si no lo paramos ahora el país irá de mal en peor. México terminará convirtiéndose en una dictadura militar con un poder civil depositado en una sola persona.

–Yo creo que poca gente les compra ya esos argumentos.

–Te apuesto una cena en el restaurante de mi elección en Les Champs-Élysées a que mis clientes le arrebatan la mayoría del congreso a Morena en el 2021.

–Yo mejor le invito unos buenos tragos en una cantina del Centro Histórico ahora que las abran y si no quiebran, dicen sus partidarios, por culpa del “populista” y permítame acotar el término porque yo, como muchos mexicanos, votamos por una transformación en serio, no cosmética y mucho menos retardataria como la que encarna Va por Frankestein. Con todo y que prosperen los intentos censores de sus mejores publirrelacionistas en México, santísimo padre. ¿Cómo la ve?

En ese momento se me fue la señal de zoom y ya no supe cuál fue la respuesta de Torquemada. Pero me sentí aliviado porque la mirada se le empezaba a inyectar de ira.

dgfuentes@gmail.com

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